COLUMNAS
¿Le darías marihuana a tu hijo?
Ayer, “la Suprema Corte de Justicia de la Nación, declaró inconstitucional la prohibición absoluta para el consumo de marihuana.
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El video de Charlotte es terrible y conmovedor[1].
Mientras observaba cómo una pequeña de cinco años sufría una de las 400 convulsiones diarias, mi mente trataba de procesar esa información al tiempo que evitaba pensar qué pasaría si Charlie fuera una de mis hijas. No pude.
Antes de ver este video y de investigar seriamente sobre el tema de los usos terapéuticos y recreativos de la marihuana, mi respuesta a la pregunta “¿darías marihuana a tu hijo?” habría consistido en un rotundo no. A Charlie, el uso medicinal de la hierba le ha permitido llevar una vida casi normal, después de haber estado deshauciada,
Sin embargo, no todos los que dicen “no” al tema del consumo de la marihuana, están desinformados y no todos los que dicen “si”, promueven el tema más allá de la oportunidad de llevar agua a su molino.
Desde políticos oportunistas hasta estrellas de Televisa, pasando por analistas, científicos y hasta los mismos usuarios, las opiniones acerca del derecho a consumir la cannabis y de usarla con fines recreativos o lúdicos no se limitan solamente al tema de las libertades individuales, sino a asuntos de bienestar público.
Si la RAE define como droga “la que es fuertemente adictiva, como la heroína y la cocaína” ¿por qué no se discute con la misma seriedad los efectos del azúcar en la pandemia de obesidad a nivel mundial?[2]
Y ya entrados en el tema ¿por qué las grandes trasnacionales que venden pan blanco industrializado y bebidas azucaradas no están sujetas al mismo debate que permea el uso de la cannabis, puesto que los químicos que utilizan en sus productos son presentados como “inofensivos” para la población?
Los desayunos del DIF y los que proporcionan a los niños en las escuelas de tiempo completo ¿están planeados considerando que la dieta impacta el rendimiento académico? ¿Toman en cuenta que el azúcar promueve la hiperactividad en los niños? ¿Conocen los compuestos del pan blanco refinado y sus efectos sobre las criaturas en desarrollo?
Aquí en México, la mayoría de los padres de familia responderían con un rotundo “no” a la pregunta “¿darías marihuana a tu hijo?”, mientras preparan un sándwich de pan blanco para el lunch de sus hijos, acompañado de una bebida azucarada y de postre unas galletas cubiertas de azúcar.
Esos son los otros debates derivados del tema de la Marihuana que a todos nos deberían importar y que –curiosamente- ningún político “comprometido” ha abordado hasta ahora. Evidentemente, hay grandes intereses en este asunto, amén de los prejuicios y las “tradiciones” acatadas porque sí.
Ayer, “la Suprema Corte de Justicia de la Nación, declaró inconstitucional la prohibición absoluta para el consumo de marihuana y en un hecho histórico, otorgó el primer amparo a cuatro personas para el consumo lúdico y recreativo del enervante”[3]
Hoy, cualquier mexicano puede tramitar un amparo para poder sembrar marihuana en su jardín, pero no se considera una medida legal parecida contra los efectos del pan blanco de caja o de las bebidas azucaradas que son altamente adictivas y que también se consumen por gusto o placer.
No se trata aquí de promover la figura de un Estado “metiche”, ni de coartar las libertades de nadie, pero no tiene sentido que se destinen millones de pesos a combatir la pandemia de obesidad mientras se permite la promoción de productos que la promueven.
Por eso, el tema del consumo de la marihuana no es serio, si no abordamos al mismo tiempo los que de ella se derivan y seguimos pensando que se trata de un tema de libertad individual, cuando en el fondo –insisto- este es un asunto también, de salud pública y de desarrollo social que a todos compete, porque a todos afecta.
¿Usted qué opina, estimado lector?


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