martes, 21 de julio de 2015

"San Lunes", machismo y feminicidio; ¿pornografía sádica?

@NietzscheAristolun 20 jul 2015 10:42
  
 
  Y si bien el asesinato de mujeres en México es un fenómeno generalizado, es en Chihuahua y en el Estado de México (pese al deseo silenciador de Peña Nieto y Eruviel Ávila), donde se manifiesta con mayor gravedad.

“El tornero, vacilando, cayendo, levantándose por el cuarto, blandiendo los puños, buscaba un arma, un instrumento; y bastantes había para herir, para exterminar a todo el mundo. El delirio del alcoholismo había llegado a su colmo.
“Tules huía por un lado, Juan el aprendiz por otro.
“¡Maestro, maestro! –gritaba el aprendiz.
“- ¡Por Dios, Evaristo, no me mates, me iré, mañana no me tendrás aquí! ¿Qué te he hecho?...
“Evaristo tropezó…, pero se levantó más furioso y encontró un formón.
“- ¡No me mates, Evaristo, de rodillas te lo pido!, ¡por Dios!
“Evaristo se lanzó con el formón levantado…
“… la pobre Tules, que de rodillas como una santa, con las manos enclavijadas, suplicantes, decía:
“- ¡No me mates, no me mates!... ¡Dios mío, ten misericordia de…!
“Evaristo, loco, delirante, hundió varias veces el formón en el pecho de Tules, que no tuvo aliento más que para decir:
“- ¡Jesús, Jesús me ampare! –y cayó bañada en su sangre.
“Evaristo con los ojos saldándosele, chorreándole sangre por la cara; permaneció un momento con el brazo levantado, con el formón sangriento hasta el mango, y después como una torre, se desplomó junto a Tules, deponiendo, arrojando por ojos, boca y narices la sangre de conejo [pulque compuesto con azúcar y tuna colorada; con tremendo efecto], la mistela [mistela de naranja: compuesto de chinguirito reforzado con alumbre y cáscara de naranja en infusión. Un verdadero veneno, capaz de trastornar la cabeza más fuerte] y la sangre que su pobre mujer había derramado inicuamente.
“¡Glorioso San Lunes, magnífico San Lunes el de los artesanos de México!”.
Así concluye Manuel Payno el capítulo XIX de Los bandidos de Río Frío, describe en él la costumbre de los trabajadores urbanos de laborar arduo y contenerse durante la semana para largarse y gastarse todo lo ganado, sin importarles nada, en los vicios de la calle en domingo y sobre todo en lunes, cuando se daba por sentado que no se laboraría. Y como en la escena de este asesinato de principios del siglo XIX (Evaristo, “pájaro de cuenta” con antecedente abusador y golpeador que al asesinar a su esposa huye para convertirse en bandido), así concluye todavía la vida de muchas mujeres en México, víctimas de la violencia, el machismo y la impunidad que les sostiene; muy poco ha cambiado la realidad en 200 años.
Y si bien el asesinato de mujeres en México es un fenómeno generalizado, es en Chihuahua y en el Estado de México (pese al deseo silenciador de Peña Nieto y Eruviel Ávila), donde se manifiesta con mayor gravedad. Una nota de la semana pasada dio a conocer que al fin Ávila admitía el problema. Así lo planteó Katia D’Artigues en su columna:
“Ayer Eruviel Ávila nos sorprendió. En un anuncio que pareció surgido de la nada, pidió que se decretara una ‘alerta de género’ en 11 de los 63 municipios del Estado de México.
“¿Qué es la alerta de género? De acuerdo con el artículo 22 de la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, es ‘el conjunto de acciones gubernamentales de emergencia para enfrentar y erradicar la violencia feminicida en un territorio determinado, ya sea ejercida por individuos o por la propia comunidad’.
“Sorprende porque tanto él como su antecesor, Enrique Peña Nieto, ¡se han resistido durante años a aceptar el grave problema en esa entidad!
“No es nuevo el problema. En diciembre de 2010 se solicitó al Sistema Nacional para Prevenir, Atender, Sancionar y Erradicar la Violencia contra las Mujeres emitir la Alerta de Género, lo cual no sucedió. El PRI cabildeó fuerte para que no pasara y lo logró.
“En marzo de 2012, el Observatorio Ciudadano Nacional de Feminicidios alzó la voz debido al elevado número de estos delitos registrados durante la administración de Enrique Peña Nieto como gobernador de la entidad. Según las cifras de esta organización, en ese periodo hubo mil 3 casos. En ese momento, hace 2 años con 4 meses, eran 10 municipios, siendo Ecatepec el primer lugar con 118 casos; en segundo Nezahualcóyotl, con 71 casos y Tlalnepantla en tercero, con 53.
“El 4 de julio de 2013, cuando Eruviel Ávila participó en la sesión de trabajo del Sistema Estatal para la Igualdad de Trato y Oportunidades entre Hombres y Mujeres para Prevenir, Atender, Sancionar y Erradicar la Violencia contra las Mujeres, se volvió a negar a la alerta. Aseguró que podían investigar y que tenían una alerta ‘permanente que sirve y que apoya a las mujeres, promoviendo el respeto y también combatiendo y sancionando a aquellos que atentan contra las mujeres’.
“En junio de 2014, en la Comisión Permanente del Congreso de la Unión, el PAN y PRD solicitaron al gobierno mexiquense emitir la alerta. El PRI modificó la solicitud y determinaron que fuera el Instituto Nacional de las Mujeres la entidad que lo realizara.
“La investigación estaba por concluir y todo parece indicar que iban a forzar al gobernador a reconocer la situación… pero él decidió adelantarse como si fuera cosa suya.
“Habrá que estar pendientes del posicionamiento que hoy presente Amnistía Internacional capítulo México sobre el tema. Por cierto, que el gobernador nunca tuvo tiempo para reunirse con ellos”. (“Alerta de género: se tardó Eruviel”; El Universal, 10-07-15).
Quien primero detalló el fenómeno del feminicidio con gran impacto internacional, en el caso de “las muertas de Juárez”, fue Roberto Bolaño en su última novela, 2666 (Anagrama, 2004). En mi texto, “México: El ideal roto del nonato; Bolaño, 2666 y la impunidad” (11-2011, en la revista Artefactos; 12-10-14, en SDPNoticias.com), expongo que “Bolaño disecciona el monstruo desde el momento del parto, el fenómeno social en inicial ebullición... Y la trama proyecta una amarga y brutal conclusión: Mujeres violadas, asesinadas, torturadas, estranguladas, múltiplemente acuchilladas, amartilladas, apedreadas, ahorcadas, descabezadas, desgarradas, descuartizadas, empaladas. Semienterradas, tiradas en el desierto, los basureros, fosas, baldíos, carreteras, parques. Estamos en enero de 1993, cuando se registra el primer ‘feminicidio’ oficial: Esperanza Gómez Saldaña. Trece años. Violada anal y vaginalmente. Golpeada y estrangulada. Con ella empieza la cuenta formal y asimismo la de Bolaño. Cuenta que, ¿continúa hoy, casi veinte años después?”. (Ahora se cita a Alma Chavira Farel, como la primera víctima en enero de 1993).
Ahora bien, otra nota de la semana pasada me hace recordar un preocupante asunto que Bolaño también aborda en su novela, el de la pornografía sádica o el cine snuff, que recurriría al sadismo y al asesinato para filmarlos en directo y comercializarlos incluso a pedido específico de los clientes: “Los crímenes de mujeres cometidos en Ciudad Juárez, Chihuahua, de 1993 a la fecha registran un móvil de ‘pornografía sádica’ porque una buena parte de las víctimas presentan mutilaciones de mama, ocular y vísceras; lesiones dentales, cortes en piel y cortes irregulares del cabello.” (“Feminicidios en Juárez, con alta carga de ‘pornografía sádica’: CIESAS”; Proceso, 16-07-15). El tema es asimismo tratado con detalle en el documental Bajo Juárez, de Alejandra Sánchez y José Antonio Cordero (2008). Pero a falta de pruebas o evidencias contundentes al respecto, o a falta de cooperación de las autoridades, siempre queda una gran interrogante; más dudas que respuestas aun cuando se encuentren ciertos indicios.
Payno describe una realidad aún vigente no obstante el paso del tiempo y del producto político y social que significó la incumplida e irrespetada Constitución Política de 1917 y lo que significan los derechos humanos básicos. Bolaño transita en ambas circunstancias y posibilidades de la realidad mexicana, la del feminicidio por machismo y/o por pornografía. En ambos casos la conclusión es la misma, en ambos autores, también: corrupción e impunidad.

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