martes, 6 de octubre de 2015

COLUMNAS

Matraqueros de la independencia dependiente y sus cantores: Mismos de siempre

@NietzscheAristolun 05 oct 2015 16:50
  
 

No deja de sorprender el escándalo armado en torno a la figura del candidato “independiente”. Y no es que sorprenda el ruido que genera -conociendo la motivación que lo mueve, se comprende-, sino que sin el menor cuidado haya quienes “muerdan el anzuelo” y crean lo que en la mayoría de los casos no es más que un cuento o un truco, un engaño del “sistema” político en torno a una suerte de héroe (ficticio, sin raíz) que daría pie, ahora sí al fin, a la “democracia mexicana”. Entre los productores del bullicio se asoma o se esconde el cinismo de personajes que han poblado ese sistema por décadas; que han paladeado “las delicias del poder” nacional, según “La India María”. Desafortunadamente y como resultado de ese cinismo, asoma la candidez de quienes desinteresadamente aplauden y loan la figura del nuevo héroe.
El punto a considerar sigue siendo, no obstante, la naturaleza de que trata la supuesta independencia. De acuerdo a lo que se conoce hasta ahora, se ocupa de una mera formalidad que de hecho no contribuye a la verdadera democracia pues no propone algo más allá del “derecho a votar y ser votado”: que el candidato favorecido vaya a la elección sin partido político (lo cual no quiere decir sin el apoyo abierto o soterrado de alguno de ellos y sin dinero). Los que ya lo son o quienes quieren ser “independientes” no han planteado un cambio o modificación al sistema económico y político mexicano, no han señalado al vigente como responsable fallido de la crítica condición económica, política y civil en que se vive en México. Responsable del empobrecimiento, la corrupción, el encapsulamiento o acallamiento de las expresiones que exigen un cambio, de la violencia y la muerte que agobian al país.
Independiente de qué y para qué; es el punto. Y cuando se revisan los nombres de los “matraqueros” de la independencia se divisa su naturaleza y su intríngulis, en el caso de algunos; el abierto cinismo, en el de otros.
¿Quiénes son los cínicos?: Los mismos de siempre. Quienes ahora bailan en el grupo de “activistas e intelectuales” que han firmado un desplegado en defensa y loa del héroe independiente. Algunos nombres: Rubén Aguilar, Héctor Aguilar Camín, Juan Pardinas, Javier Sicilia, Juan Ramón de la Fuente, Cuauhtémoc Cárdenas, Denise Dresser, Francisco Labastida, Julio Frenk, Miguel Alemán Velasco, Federico Reyes Heroles, María Amparo Casar, Gerardo Estrada, Fernando Gómez Mont, Claudio X. González Guajardo, Silvia Lemus viuda de Fuentes, Alejandro Martí, Miguel Limón, Ignacio Morales Lechuga, Román Revueltas, Carlos Reygadas, Luis Carlos Ugalde,…; y no podían fallar Diego Fernández de Cevallos, alias “El Jefe Diego”, junto a Enrique Krauze y uno de los más cínicos del cenáculo, Jorge Castañeda Gutman. ¡Qué listita y qué naturaleza tan campechaneada! (no sorprende que allí estén las Mastretta o Pérez Gay o Sheridan o Sánchez Susarrey; que se una a ellos Lorenzo Meyer y se ligue con algo de lo peorcito de México, sí sorprende un poco).
¿Quiénes son los “independientes”?: Los mismos de siempre. No es que vaya a llegar un héroe desconocido gallardo y valiente; no. Entre los que asoman sus narices como aspirantes a la presidencia: 1. Jaime Rodríguez (alias “El Bronco”; como ya se sabe, en etiqueta a una supuesta naturaleza bravía y justiciera), quien después de tan sólo 33 años de militancia ha renunciado airadamente al PRI hace no muchos días; quien, ha ofrecido el dato Álvaro Delgado en Proceso, en 2005-6 fuera un “prosélito” cercano del candidato del PRI de entonces, el maratonista de atajos, Roberto Madrazo –quien “aglutinaba a lo peor del priismo”-; y quien frente a Peña Nieto, Fernández de Cevallos, Salinas de Gortari, etcétera, se ha mostrado bastante suavecito. 2. Manuel J. Clouthier, alias “El Maquío Júnior.”, aunque hombre del sistema por herencia familiar, pareciera ser alguien honesto, una excepción dentro del cinismo generalizado del independentismo; ya se verá. 3. Jorge Castañeda Gutman, alias “El Güero”, uno de los mayores cínicos del planeta, que se sueña “outsider” y en sajón –es decir, alguien fuera del sistema que entra a él apropiándoselo por medio del triunfo electoral a cualquier precio; ¡como si no hubiera estado enquistado!-, DJ del grupo bailador que impulsa con ahínco la figura independiente de la cual se siente pionero y quisiera ser gran beneficiario (aunque le tocara un rabito, volver a ocupar alguna secretaría o embajada importante; que ser parásito deja) y que, como ha señalado también Delgado, se trata de un dizque independiente bastante sometido al sistema y al poder como supuesto crítico (cuyo perfil ha dibujado Vargas Llosa al describir la relación del “intelectual” mexicano con el PRI y el poder en su cuadro sobre “la dictadura perfecta”; o también el autor argentino Ricardo Piglia o el chileno Roberto Bolaño, que se ríen de esa estrecha relación intelectual-estado-mexicano; o Roderic A. Camp, que ha estudiado a fondo ese umbilical vínculo –umbilical porque “ se llevan de picadas de ombligo”; digo yo).
¿Quiénes son sus cantores?: Los mismos de siempre. Esos loadores en búsqueda de una “democracia sin adjetivos” aunque hayan fracasado por tres décadas (fracaso en términos sociales, tal vez no en lo individual) y aún hayan optado y votado por quienes han estado a cargo de la ruina. Además de repetir los nombres Castañeda Gutman, Krauze Kleinbort, Aguilar Camín,…, en este apartado hay que añadir los de la prensa que reitera cotidianamente sus cumplidos al gobierno en turno, sus programas, sus “reformas”, etcétera, y que si ha de ejercer alguna crítica será sutil y “constructiva” o en contra de alguna parte del todo o de un funcionario que haya tenido la torpeza de caer en desgracia. No van más allá. El sistema y sus programas son los adecuados, los correctos, perfectibles... Estos son los que se han ganado el alias del fruto verde hijo de la planta trepadora y parasitaria muy engullida en México, “El Chayote”.
Y aunque algunos de estos cantores han dicho que el proyecto no está dirigido a favor o en contra de alguna figura en particular, uno de sus chicos los ha “balconeado”. El cínico entre cínicos -va de nuevo el nombre: Castañeda Gutman, alias “El Güero”- lo ha dicho abiertamente: Se trata de frenar como sea a López Obrador, alias “El Peje”, que va de puntero y muy arriba en las encuestas. Y como el PRI y el PAN y el aval pactista-por-México del PRD difícilmente restaurarán algo del prestigio perdido, la figura del independiente-dependiente-y-sometido resulta un modelo perfecto: el del nuevo héroe de la democracia mexicana sin adjetivos. Ayer el héroe fue Salinas de Gortari, alias “El Chupacabras” (de quien asoma el coco pelón entre los del grupo orgánico del sistema), hoy su rostro tiene todavía un signo de interrogación en espera de la progresión de las encuestas. Es decir, el “independiente” es el “clásico” tapado del estilo priista, mas debe de preparársele la ruta. Para allanarla, lo que ayer fue peligro para México y mesías del trópico, hoy está siendo señalado, además, como populista y no “independiente”, no “outsider”; ¡pero cómo chinga como anti-sistémico! Ver unidos a varios de los nombres del desplegado y pensar en su pasado, le otorga a Castañeda la verdad sobre la intencionalidad intrínseca.
¿Quién es López Obrador incluso desde antes de su renuncia al PRI (para González de Alba y seguidores mal informados: López no es compositor y ni la guitarra chifla; el autor del himno-del-PRI-Tabasco, confirmado por voz y testimonio propio, es Alberto Zentella Rodríguez; letra y música) y antes de unirse al movimiento de izquierda en 1988?: El mismo de siempre. Si aspiró a una carrera temprana dentro del PRI y el sistema priista y se unió a la campaña senatorial de uno de los mayores poetas mexicanos, Carlos Pellicer, y colaboró con un acreditado académico e intelectual aunque llegado-y-renunciado al priismo, Enrique González Pedrero, su vida dio un giro radical al renunciar a los 33-34 años de edad (no de militancia) al partido hegemónico y unirse y “abrir brecha” dentro de la verdadera oposición entonces, y al sostenerse consecuente habiendo incluso gobernado con éxito la ciudad más grande y compleja del país; (y si recuerdan, se unió a Cuauhtémoc Cárdenas, alias “El Cuatemochas”, quien vuelve a hacer gala de su ambigüedad y aparece también como cantor de la independencia dependiente y sometida).
De nuevo: Independencia de qué y para qué. Este es el tema. Porque si se trata de ganar como “independiente” para continuar el estado de cosas actuales, qué pérdida de todo. Sobre todo, qué pérdida de recursos en un fantasma que no conduce a la democracia. Repito una idea que he expuesto en el pasado: No basta con una democracia sin adjetivos como un día planteara Krauze. No basta con los votos (sobre todo si se roban o se compran). Se necesita obligadamente de una adjetivación crítica y su grave cumplimiento en la práctica del poder: democracia política, democracia económica, democracia social… Y recuérdese otra cosa: En México no ha habido nada independiente, ni siquiera las autodenominadas compañías “contemporáneas e independientes” de danza; vaya, ni Octavio Paz.

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