Se caen los agoreros de desastre: El Norte, Aristegui, la CNTE, los oportunistas de los derechos humanos
Los profetas del desastre han escogido por ahora un Ágora reducida y aldeana.

Leo con pena la masacre que ocurre en la marcha por la paz en Turquía.
Una impronta de violencia que deja pasmado al mundo en los precisos momentos en que se otorga el premio Nobel de la paz.
Y mientras en México sigue el desgarramiento de vestiduras porque a la señora Carmen Aristegui, convertida en Juana de Arco por una organización sudamericana de periodistas que la califica como “RETADORA DEL ESTADO MEXICANO”, por la nada desinteresada situación de que MVS no le regresa su jugoso sueldo y todo vuelve a ser el tema de que la Casa Blanca, que ya bastante daño le ha causado no solo al presidente, sino a las instituciones de México, es el derrumbe nacional y por ello una corte internacional ha recibido sus demandas y allí ganará porque “Va con todo” (ay cabrón).
Dice Federico Arreola que la actitud de El Norte es enfermiza por el odio que le tiene a Rodrigo Medina.
Yo más bien creo que los dueños de ese periódico están enfermos desde hace tiempo, tal vez desde que alguien les dijo que eran algo así como la conciencia nacional.
El desquiciamiento mediático de México continúa y se anuncia a los cuatro vientos que la CNTE volverá a colapsar a la ciudad como una “calada” al joven secretario de educación Aurelio Nuño.
(Sugiero ver la nota en El Universal de Ciro Gómez Leyva para tomar una idea cabal de lo que significará el predecible fracaso de la CNTE en su intención de destruir a Nuño)

Yo igual que Gómez Leyva creo que Aurelio Nuño es el funcionario que ha demostrado más agallas y decisión, tal vez junto con José Calzada, de los que fueron recién designados por el presidente como integrantes del gabinete.
Y ahora resulta que un pillo como Ricardo Monreal, que saqueó brutalmente al estado de Zacatecas cuando fue gobernador y tuvo como compañero de viaje periodístico al panista Luis Enrique Mercado, y que permitió la incursión del crimen organizado en su entidad y no solo dejó pasar, sino que junto con algunos de sus hermanos se metió de lleno a la acción de los malosos, ahora resulta el redentor de la corrupción izquierdista en la delegación Cuauhtémoc, una corrupción que se enseñoreó en el DF con López Obrador y Marcelo Ebrard, sin darse cuenta este voluntarista político, o sea Monreal, que está escupiendo para arriba.
Hace unos días un panegirista de López Obrador como Jorge Zepeda dijo que sabía que en dos ocasiones Hugo Chávez le ofreció dinero al tabasqueño pero que éste lo rechazó.
¿Le consta a Zepeda que esas fueron las únicas ofertas monetarias chavistas al Peje y que todas fueron rechazadas?
Le sugiero lea la última parte de Samán de Guare sobre el juramento bolivariano para que reflexione sobre la naturaleza de las últimas intención es de esos sublevados. Que por cierto en esa época, Chávez y sus compañeros conjurados, sin duda estaban limpios del dinero del petróleo en el mercado negro y de los caminos de la droga.
Pero cuando se ofreció dinero a López Obrador ya no estaban tan sin mancha los bolivarianos.
Y como remate del protagonismo de la pléyade de los oportunistas convertidos en defensores de los derechos humanos centrados solamente en los actos, algunos ciertamente condenables de los cometidos por algunos miembros del Ejército Mexicano, están ciegos ante el dramatismo de lo que ocurre en Turquía con las fotos de Reuters con las que lo ilustramos.
No digo de ninguna manera que todos los peñistas sean probos y eficaces.
Hay pruebas de pillaje en varias secretarías de estado, como la SAGARPA que dejó recientemente Enrique Martínez, o la ya inefable SCT del inamovible Gerardo Ruiz Esparza.
Peña Nieto, espero, debe saber lo que está haciendo con esa permisividad.
Pero los profetas del desastre han escogido por ahora un Ágora reducida y aldeana.
Ver Cocula y no ser parte de la indignación mundial, es algo equivalente a decir que con Carmen Aristegui ya se chingó para siempre el periodismo latinoamericano.
Si el Bronco será pronto una reedición tonta de Vicente Fox, déjenle el beneficio de la duda.
Pero ese señor no representa para nada, cuando menos por ahora que debe dedicarse a gobernar Nuevo León y nada más, la salvación ni la expectativa de solución a la penosa condición en que viven millones de pobres que existen por desgracia en nuestro país.


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