COLUMNAS
Vandalismo, ¿para qué o para quién?; AML0 y el 2018
El director de SDPnoticias, Federico Arreola, considera que los actos de vandalismo, como supuesta reacción contra el “gasolinazo”, perjudican a López Obrador (04 y 06-01-17).
El columnista y directivo de El Financiero, Pablo Hiriart, señala que se trata de un “caos orquestado para que gane AMLO” en 2018 (05-01-17).
El primero atiende a la lógica de que los adversarios de López Obrador siempre lo han acusado de violento, como un peligro para el país, cuando se trata, por el contrario, de un político que encabeza un movimiento pacífico. El registro histórico del comportamiento tanto del hombre como de sus seguidores así lo prueba; de allí aquella famosa frase proveniente desde 2006: “ni un vidrio roto en nuestras manifestaciones”. En 2012 –con el primer día de la toma del poder por parte de Peña Nieto-, comenzó a cambiar el tono de las manifestaciones auténticas (contra la reforma energética, la de los maestros, los 43, etcétera), pues empezaron a ser infiltradas con encapuchados y supuestos anarquistas que han buscado descarrilarlas y estigmatizarlas como violentas. En esta línea se explican los saqueos por parte de grupos violentos y aun encapuchados que irrumpen las manifestaciones contra el “gasolinazo” para hacer de las suyas. En esta lógica, un estado caótico sería el peor escenario para que López Obrador gane las elecciones de 2018; por el caos mismo, como por la asociación que quieren hacer de su persona: AMLO igual a violencia.
El segundo atiende a la lógica de señalar directamente a López Obrador de estar tras los actos vandálicos. Acusa Hiriart: “Que el país se descomponga lo máximo posible, para que ellos sean los salvadores exclusivos. Necesitan un México en ruinas para alcanzar el poder el próximo año.”. Pero no dice quiénes son “ellos”.
Agrega Hiriart: “¿Estamos ante acciones de pillaje espontáneas? ¿De pronto a unos cuantos malandrines se les ocurrió que podían saquear tiendas al mismo tiempo y en distintos puntos del país, con motivo del gasolinazo? Claro que no. Eso es orquestado. Lo mismo que las amenazas de saqueos difundidas en redes sociales: son parte de un vasto operativo para crear zozobra y miedo.” Pero no dice quién lo ha orquestado.
Y concluye: “De todo lo que está ocurriendo hay un solo beneficiario, y ese es Andrés Manuel López Obrador y su partido, Morena.”.
Sugiriendo, acusa: “Necesitan los desmanes para ofrecerse como los pacificadores.”. Sin decirlo abiertamente -por perversidad normal en él y sus jefes- establece que el caos está siendo organizado por AMLO y Morena. Tendría que probarlo, y en su columna no hace más que lo de siempre: comportarse como un ladino perverso para ver a cuántos engaña y enardece con “su opinión”.
Ciertos críticos dicen que no hay que poner atención a personas como Pablo Hiriart, Carlos Alazraki, Jorge Fernández Menéndez o Ricardo Alemán. No obstante, en ellos está lanzada la línea del poder, a través de tipos como estos se manifiesta de manera deliberada o a manera de identificación con el statu quo.
El fondo sigue siendo el 2018. La lógica de Hiriart dice que el caos no sólo beneficia a Morena y AMLO, también que ellos lo organizan para presentarse como “salvadores”; el perjudicado sería el sistema, que él disfraza como “país”. En la de Arreola, el caos perjudica a AMLO, pero no dice del todo a quién beneficia (sugiere a ciertos grupos dentro del PRI). En las dos lógicas, el perjudicado o beneficiado es el sistema tal y como se encuentra ahora mismo. Arreola sostiene que Salinas -es decir, el jefe de Hiriart- está molesto por la ruptura que entre él y Peña significan el cese de su sobrina Ruiz Massieu y el reposicionamiento de Videgaray Caso. ¿Y si está molesto con Peña, por qué su empleado, Hiriart, atacaría a López Obrador, por qué no directamente al causante de la ruptura? (en todo caso, el silencio en torno al vandalismo es casi absoluto de parte del gobierno; están dejando hacer y pasar).
Por otra parte, más allá de grupos de poder dentro del sistema, si es cierta la hipótesis de Arreola, se trataría de un pleito de familia para ver a quién tratan de imponer como sucesor de Peña. El elegido había sido Videgaray, discípulo de un añejado salinista, Aspe Armella. La torpeza de traer a Trump a México e inmiscuirse en la política interior de Estados Unidos, en su proceso electoral, le costó el puesto. El priismo se quedó con la debacle del gobierno, con la crítica impopularidad de Peña, con la corrupción y la impunidad a cuestas, y sin candidato fuerte. De allí que la mafia del poder (sin comillas, porque fue exhibida por Xóchitl Gálvez) haya elegido como sustituta a Zavala de Calderón, quien ya se sentía la ungida del PRIAN (como lo fue Peña, no importando el “sacrificio” de Vázquez Mota). Pero el golpe de Trump (aunque ilegítimo, pues el voto popular le dio el triunfo a Clinton con casi tres millones de ventaja; los gringos tendrán que cambiar de modelo) le dio dos reveses a Zavala: la derrota de Clinton, con quien quiso mimetizarse, y el regreso de Videgaray (el primer nombramiento de Trump en México -han dicho, con Aristegui, Julio Hernández y Jenaro Villamil-, quien estará en condición de intervenir de manera abierta y peligrosa en la elección de nuestro país; ¡si ya lo hicieron Peña y Videgaray en Estados Unidos!).
Hipócritamente, los panistas están muy molestos por el “gasolinazo” del cual son corresponsables (¿y cómo está relacionado el fracaso de la reforma energética con el precio elevado de la gasolina?: en la privatización del petróleo, la ruina deliberada de Pemex, la falta de refinerías, la subutilización de las que existen, etcétera; ya veremos en otra entrega), pero acaso estén enojados en realidad porque ahora los priistas están muy contentos con el regreso de Videgaray y se les escaparía así la unidad prianista en torno a Zavala.
¿Y Salinas está molesto por el “sacrificio” de su sobrina al perder presencia en el gabinete? Es de dudarse, el vínculo Videgaray con los salinistas es evidente. Y por otra parte, es también de dudarse que Peña rompa con Salinas, ¡si ha sido su apoyo!; son la misma familia “revolucionaria”, como decían antes. Que sacrificaron a Ruiz Massieu, ¿acaso no han sacrificado algo más que eso?
Ya se había dicho que quizá lo peor del peñismo esté por venir. La cronología incipiente de 2017 es una prueba. Mas la sociedad debe seguir con serenidad los acontecimientos y actuar con inteligencia. Participar decididamente, sí, en las manifestaciones contra el “gasolinazo” y otras aberraciones del gobierno contra ella, pero dejando en claro de qué lado están los provocadores. Y tener claro también que no se trata de elegir al PRI o al PAN, a Zavala o Videgaray (o supuestamente “elegir” entre Peña y Salinas), sino que se trata de cambiar de sistema, el que mantiene en condición de ruina y caos al país.


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