viernes, 6 de enero de 2017

…Y ¿por qué no?
Si yo fuera un estadunidense medio, de esos que necesitan un mapamundi para saber dónde está México, estaría eufórico aplaudiéndole a Donald Trump porque antes de tomar posesión ya paró en Nuevo León las plantas de aire acondicionado Carrier y la Ford en San Luis Potosí y amenaza nada menos que a General Motors (GM) con lo mismo, pero soy mexicano y tengo poco que aplaudir. Con estos sentimientos, el dólar casi a 22 pesos y la gasolina al alza, cansado y enojado, me fui a dormir… y soñé: que todo México tomaba la decisión de no comprar ningún producto Ford ni de GM y que empezábamos a fabricar aires acondicionados con tecnología y mano de obra mexicana. Soñé que todos los multimillonarios, millonarios y ricachones mexicanos traían su dinero a invertir al país, que las reservas internacionales se invertían aquí y empezaban a generar empresas productivas y refinerías con miles de empleos; soñé nuestras fronteras con largas filas de indocumentados ansiosos por regresar. Soñé que el presidente, diputados, senadores, jueces, secretarios de Estado y demás funcionarios renunciaban a sus bonos y privilegios y reducían sus sueldos a la mitad. Soñé que a los ocho (gobernadores) más odiados los metían a la cárcel y recuperaban todo lo robado. Soñé que el presidente, en un acto de honestidad valiente, reconocía la bajísima aprobación ciudadana y sometía a referéndum su continuidad. Soñé un México optimista y una enorme multitud, que como pulpo, desbordaba el Zócalo y todas sus largas avenidas con López Obrador y Cárdenas unidos y convocando a hacer grande a México otra vez… Mis emocionados aplausos me despertaron; con el corazón desbocado y conteniendo apenas la emoción grité: ... y ¿por qué no?
Carlos Noriega Félix

No hay comentarios: