jueves, 5 de septiembre de 2013

Bimbo y su retroceso financiero con su alza de precios

JORGE HERNÁNDEZ@jorgekravitzjue 5 sep 2013 09:05
  
Muy apesar del acelerado desarrollo tecnológico que ha vivido el mundo durante los últimos 50 años, seguimos viendo que no se hay un cambio significativo en las formas de gestión empresariales que hoy día siguen apostando la gran mayoría de las empresas. Lo lamentable de este hecho, es que las tradicionales formas de administrar y gestionar los recursos que mueven a una empresa, siguen estando sujetos al extremo conservadurismo financiero de rentabilidad, dejando a un lado la importancia de trabajar arduamente en donde se genera el valor hacia los clientes; en las líneas de producción y en todo su proceso organizacional.
El esquema representativo de pensamiento tradicional vs pensamiento progresista que se muestra al inicio de este texto, nos ilustra de manera muy sencilla y clara el tipo de gestión de negocio que sigue manteniendo Grupo Bimbo como empresa. El pasado lunes 2 de septiembre la panificadora mexicana más grande de México, hizo pública su estrategia comercial respecto al incremento en los precisos en sus familias de productos que fabrican y comercializan, lo relevante de dicho informe no estriba en el alza en el costo de sus productos, sino que una vez más, se opta por transferir hacia sus clientes los enormes costos de las  ineficiencias y la falta de creatividad para emprender acciones de optimización empresarial. Finalmente los clientes terminan pagando los enormes costos no sólo de decisiones “estratégicas”, sino más bien, de los costos por la ausencia de voluntad por incrementar el valor empresarial mediante estrategias en una reducción y eliminación de desperdicios operativos.
Cuando Toyota Motor Company emprendió su más progresista modelo de negocio en la fabricación de autos, no fue sólo pensando en la optimización y eficacia de sus múltiples actividades fabriles, el resultado de lo que hoy conocemos como el Toyota Production System –Lean Manufacturing como lo definiera Jim Womack para la cultura occidental-, es que gracias a la más grande barrera que se enfrentó Kiichiro Toyoda –fundador-, fue a la limitante de recursos en que se encontraba económicamente su país –Japón- por la devastadora Segunda Guerra Mundial, lo que le impedía competir en el mismo nivel con respecto a la industria norteamericana, ello originó en un pensamiento que vino a transformar la tradicional forma de administrar y gestionar los recursos de una empresa, comenzando a trabajar en la metodología –hoy día ya es una cultura empresarial- conocida como Just in Time, que en términos prácticos, tiene un enfoque meramente financiero, y no operativo como usualmente los consultores nos han hecho saber.
El Just In Time es lo que comúnmente conocen los financieros y contadores como el Capital de Trabajo, sí, el Just in Time representa de manara llana, la rapidez y eficacia con la que una compañía tantas veces puede darle la vuelta a su inventario, el Justo a Tiempo –JIT- es la forma más efectiva y óptima para lograr en términos financieros un mayor retorno de la inversión, el JIT representa el tiempo más corto en que retorna el efectivo a la compañía una vez que se invirtió para la creación de un producto o servicio, lo que se traduce en un mayor flujo de efectivo originado cien por ciento de la operación de la empresa, lo que conocemos como las entrañas donde se generan todas las actividades para brindar un producto o servicio a los clientes.
La acción de Grupo Bimbo con el alza a sus precios nos demuestra dos cosas muy preocupantes; la primera es que se sigue pensando de manera tradicional, y pero aún, se están transfiriendo esos costos directamente hacia todos sus clientes. En segundo lugar, y el más importante, la panificadora industrial más grande evidencia una situación sumamente crítica de orientación y enfoque empresarial. Todo indica que para el presidente Daniel Servitje, la actual estrategia en el incremento de precios en sus diferentes líneas de productos atiende a una previsión por una alza gradual que se derivará del gravamen a los alimentos, consecuencia de la propuesta de reforma hacendaria que presentará el régimen jurásico. Lo más grave, es que para el presidente del Grupo Bimbo Daniel Servitje, se vio forzado a contribuir al espiral económico lesivo que traerá la consecuencia de gravar impuestos a productos de primera necesidad básica para la alimentación de los mexicanos, y que ocasionará en un duro golpe a los productores y agricultores del país.
Durante la primera crisis del petróleo de 1973, se generó una carencia económica por la escases del crudo, esto hizo que la mayoría de las empresas aplicaran las recetas de siempre, despidos masivos, recortes presupuestales, aumento de precios y demás acciones de ajuste empresarial, lo sorprendente para la cultura empresarial occidental, fue que para Toyota la crisis no ponía en aprietos a la empresa nipona, sino que hasta utilidades generaba. Fue entonces cuando el mundo comenzó a ver qué era lo diferente que Toyota hacía, la respuesta es muy simple, una cultura arraigada en la búsqueda constante e incansable de todos los despilfarros que existen en la compañía, mediante una filosofía de respeto hacia su gente, y sobre todo, hacia sus clientes.
Lograr alcanzar la excelencia operativa no radica única y exclusivamente en eficientar la operación o ajustar las finanzas. Todo radica en saber que su misión debe ir más allá de las utilidades para sus accionistas, deben entender que mayor sea el valor entregado a la sociedad con su oferta de mercado, mayores serán sus utilidades para todos sus accionistas. 
El Apunte
Los empresarios deben estar cada vez más lejos de hacer política, y más bien, deben de estar más cerca de cómo erradicar la corrupción política que finalmente afecta a sus intereses y a los intereses de la sociedad en general. 

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