martes, 3 de septiembre de 2013

Con Peña Nieto se ha instaurado un sistema autoritario de derecha: Bartlett Díaz

El ex gobernador criticó el Pacto por México, calificándolo como un acuerdo “de viejas y nuevas alianzas, que se cubren ahora con una vestimenta de consenso, en un programa cuyos compromisos determinantes no son ciertamente progresistas
El ex gobernador criticó el Pacto por México, calificándolo como un acuerdo “de viejas y nuevas alianzas, que se cubren ahora con una vestimenta de consenso, en un programa cuyos compromisos determinantes no son ciertamente progresistas
Al hacer una evaluación del primer año de labores del presidente, Enrique Peña Nieto, el coordinador de la fracción parlamentaria del Partido del Trabajo (PT) en el Senado de la República, Manuel Bartlett Díaz, dijo que en esta administración “se ha instaurado un sistema autoritario de derecha que pervierte las instituciones de la República. Un gobierno espectáculo, con apariciones cotidianas en escenarios televisvos, de cobertura nacional, presentando grandes proyectos retóricos, formas sin fondo, para cultivar esa imagen, que es el todo”.
El ex secretario de Gobernación fijó su postura en la tribuna de la Cámara Alta del Congreso de la Unión, y agregó que el del priista es “un gobierno de supuesto pragmatismo antiideológico que, sin embargo, se ha definido en las palabras y en los hechos como instrumento de la más extrema ideología neoliberal, al grado de hacer pieza central de su programa el recetario de la OCDE, aparato trasnacional de la demolición social. Congruente con los intereses de quienes lo impulsaron al poder, presagia una clara trayectoria al futuro, sin esperanza para la justicia social”.
Criticó entonces el Pacto por México, calificándolo como un acuerdo “de viejas y nuevas alianzas, que se cubren ahora con una vestimenta de consenso, en un programa cuyos compromisos determinantes no son ciertamente progresistas. Su consejo rector ha suplantado al Congreso de la Unión. Sus iniciativas definidas en cenáculos cerrados de dirigentes partidistas, se aprueban mecánicamente en éste, que debería de ser Poder Legislativo, hoy oficialía de partes, con dictámenes prefabricados que nadie lee en sesiones en las que se impide sistemáticamente el debate”.
“El pacto –abundó– anula la esencia del Congreso e impide que la Nación presencie la confrontación de ideas durante la creación de la ley que nos rige, con lo que se anula la legitimidad real, no la formal, anulando vigencia democrática. Si a ese proceso adulterado se le suma el contubernio con los medios de comunicación hegemónicos con el poder presidencial, tenemos la concreción de una auténtica dictadura mediática. Debidamente expensada con abultados presupuestos para comunicación social aprobados por los diputados, que alimentan así la dictadura mediática”.
Bartlett Díaz indicó que de esta forma “se aprueban reformas constitucionales intrascendentes y reformas profundas que alteran, sin debate, el auténtico pacto, el pacto nacional que está en la Constitución de la República”.
Apuntó sobre la reforma laboral de la OCDE “que amputa derechos de los trabajadores, en dirección contraria a nuestro avance histórico, reforma patronal para asegurar una competitividad que no existe mas que para favorecer la concentración del ingreso. La reforma en telecomunicaciones, apertura total de este instrumento de dominio trasnacional y regalo de 49 por ciento de la televisión, que será sin duda televisión extranjera, que acelerará nuestra desnacionalización”.
“La llamada reforma educativa, sin serlo, que no es sino un injerto en el artículo Tercero Constitucional, ese artículo que ordena la educación para todos, una educación que sea de impulso obligado para integrar a una nación fracturada, en la independencia y en la justicia, no se compadece con esa incorporación de un estatuto laboral magisterial de excepción, para una supuesta calidad educativa que el presidente repite como objetivo, que no existe en los textos que impulsa, pero que confronta a todo el sistema, reduciendo la educación a una tecnocrática evaluación, cuando lo que se requiere es la auténtica promoción de una educación preterida por el instaurado estado neoliberal privatizador, cuya versión se reproduce en el actual gobierno”.
El ex gobernador también se refirió a la reforma energética:
“Después de haber negado durante un año los propósitos privatizadores y desnacionalizadores de su reforma energética, Peña Nieto ha presentado al Senado, una iniciativa tramposa, cuyo único objetivo es eliminar de la Constitución los mandatos que establecen la exclusividad del Estado en el manejo del petróleo y la electricidad, indispensables para impulsar el desarrollo económico y social independiente de México. Se trata de un acuerdo evidente con los intereses extranjeros que han luchado sin descanso por eliminar del artículo 27 Constitucional original de 1917, la propiedad nacional del subsuelo, hasta las reformas patrióticas de Lázaro Cárdenas, cuya figura histórica falsifican para convertirlo en justificación de su ideología  desnacionalizadora. Vergonzoso engaño del Ejecutivo”, aseveró.
Y continuó: “Esos intereses extranjeros pretenden borrar todo rastro de la Revolución Mexicana que aborrecen desde el primer disparo, por su carácter de revolución nacionalista y definitivamente social. Curioso, pretenden periódicos y comentaristas norteamericanos, burlarse de la concepción mexicana del petróleo como instrumento de soberanía y desarrollo, como si ellos no tuvieran la misma visión de su soberanía energética, con la diferencia de que se trata de nuestro petróleo, y para ellos el petróleo de todos los demás a cualquier precio”.
“La Iniciativa energética de Peña Nieto miente en todas sus afirmaciones, en su escuálida exposición de motivos que todo deja a las leyes secundarias. Sus afirmaciones son falsas, de consumarse la Reforma Constitucional, el Estado no mantendría la propiedad del petróleo, ni ejercería la rectoría de la política petrolera y eléctrica”, sentenció.

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