sábado, 7 de septiembre de 2013

Peña Nieto y López Dóriga en Rusia, donde está Snowden

HÉCTOR PALACIO@NietzscheAristosáb 7 sep 2013 08:21
  
Muy nervioso ha de estar Barack Obama por la “dura respuesta de México, a través de la cancillería, y por parte del mismo Presidente… exigiendo una investigación” 
Desde Vilna, la capital lituana frente al Báltico a no muchos kilómetros en realidad de la frontera rusa, leo a Joaquín López Dóriga reportar desde San Petersburgo las preocupaciones de la patria.
Tras analizar su nota, se concluye que muy nervioso ha de estar Barack Obama por la “dura respuesta de México, a través de la cancillería, y por parte del mismo Presidente… exigiendo una investigación” sobre el supuesto espionaje al cual se dice fue sometido Peña Nieto el año pasado. Dato conocido por la información revelada por Edward Snowden, asilado ahora mismo en Rusia.
Un preocupado, por el interés nacional naturalmente, López Dóriga, registra en su columna una llamada de Obama a Peña antes del mutuo encuentro en San Petersburgo, durante la “cumbre” del G-20, para “desahogar parte del conflicto”; seguramente no quiere hallarlo muy enojado.
O quizá la inquietud le venga a Obama de otro lado. No vaya a ser que a Peña, indignado, se le ocurra cancelar todos los planes amarrados referentes a la reforma energética que impulsa, no le vaya a decir que siempre no, que Lázaro Cárdenas definitivamente no fue privatizador y que siguiéndole palabra por palabra, no puede proceder en contra suya. O peor, no se le vaya a ocurrir manifestar su solidaridad y apoyo a Snowden, perseguido por el gobierno gringo y asilado a medias por Putin, y a la vez agradecerle por los servicios prestados a la patria.
Mejor para Obama anticiparse, eliminar la posibilidad de un fracaso político internacional infligido por Putin, secundado por Peña y Rousseff (la otra supuesta espiada por los gringos), y concluido por la academia sueca despojándole del premio nobel de la paz por su afán guerrero en Siria y por ser un arduo prolongador de las guerras criminales de Bush.
Es listo Obama, se preocupa tanto de la posición oficial mexicana respecto al espionaje, que le llama a Peña sabiendo que López Dóriga dará cuenta de ello en su columna.
Ahora bien, la nota en Milenio (“Espionaje a Peña y llamada de Obama”; 06-09-13), revela la ingenuidad (difícil) o el interés y servilismo de López Dóriga, pues, ¿quién no sabe que los mexicanos son siempre espiados por los gringos? Quizá la diferencia resida ahora en los datos específicos proporcionados por Snowden y de allí que Obama se intranquilice ante la amenaza de un encuentro solidario; ¿no? Y bien, si espían los gringos, es porque algo hay que espiar o porque son mirones, ¿quién se los va a impedir?
Como quiera que sea, esa es la política que hay y el periodismo que abrumadoramente existe: pura simulación.

P.D. Obama ha pedido a Peña y Roussef que olviden el asunto, así que una vez dado el encuentro, López Dóriga podrá comer tranquilo. 

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