IMPACTO DE LAS REFORMAS
MÁS REFORMAS, LA ECONOMÍA NO RESPONDE Y EL DRAMA SOCIAL CRECE
Ante todo esto, hay que recordar al gobierno que el mejor antídoto para evitar sospechas es la transparencia y al no abordar todos los temas que requieren pronta respuesta, el gobierno federal no da un mensaje de confianza y certidumbre.
El presidente Enrique Peña Nieto, apostó y subsumió dos años de su gobierno a la aprobación e instrumentación de once reformas estructurales, las cuales a la fecha siguen sin operar plenamente y sus resultados, en dond los hay, son francamente pobres. Incluso, se puede afirmar que las reformas, medidas en términos de crecimiento económico, han fracasado al menos parcialmente.
Analicemos:
Las reformas estructurales iniciadas desde los años ochenta y profundizadas en la actual administración, no han logrado acelerar el cambio estructural ni hacer más eficiente el funcionamiento de los mercados ni impulsar consistentemente el crecimiento de la economía.
A dos años de gobierno, vemos que la economía no crece y los escenarios y pronósticos que se tienen de ella, no son positivos: el Banco de México, la Secretaria de Hacienda, académicos y analistas privados ven que la economía en el 2014 no tendrá el crecimiento esperado.
Todos los pronósticos son a la baja:
El Banco de México reduce la expectativa de crecimiento del PIB y lo coloca en un rango de 2 a 2.5 para 2014. Con esto descarta la posibilidad de llegar a la meta que estima la Secretaría de Hacienda.
La Secretaría de Hacienda recorta su pronóstico de crecimiento, lo baja a un rango de 2 a 2.6, para 2014. Inegi reporta que la economía mexicana, de julio a septiembre de 2014, sólo creció 2.2%.
La economía presenta presiones inflacionarias: durante la primera quincena de noviembre reporta (0.74%), el crecimiento más alto de año.
Desde el inicio de su tercer año de gobierno, la economía presentará presiones de un mayor endeudamiento por el bajo crecimiento y la caída acelerada del precio del petróleo.
Inclusive se puede afirmar que el gobierno está previendo cierta inestabilidad, como ya se observa en el mercado cambiario: el dólar se vende por arriba de los 14 pesos.
Adicionalmente, el gobierno federal difunde que el fondo monetario internacional aprueba a México línea de crédito flexible por 70 mil millones de dólares, diseñada para enfrentar contingencias.
También, cae paulatinamente la confianza de los empresarios, que siguen sin invertir y sin comprometerse ampliamente con el proyecto, sigue resintiendo la reforma fiscal, no invierten ni gastan lo necesario. Los empresarios manifiestan que “la reforma fiscal secó su capacidad de inversión”.
Respecto al gasto e inversión pública, hay que decir que hay dudas generalizadas en diversos analistas: unos dicen que el gasto es insuficiente, que no se ejerce en tiempo y forma, que no hay plena capacidad de ejecución o que sencillamente se está guardando para el 2015 (año electoral).
Lo cierto es que el gasto y la inversión pública reflejan un muy mal desempeño, cae el consumo y no se recupera la inversión fija bruta.
La reforma energética es tardía y se mueve en un contexto en el que el mercado petrolero está sobreofertado y en el que el precio del petróleo cae aceleradamente. Al grado de que, con todo y coberturas que costaron más de mil millones de dólares, saldrá afectada no sólo la ronda cero, sino también se pone en riesgo la ronda uno.
Hay que decir que la reforma energética padece de extemporaneidad, a pesar de que el gobierno y las finanzas públicas esperan mucho de ella y pronto.
A este entorno económico tan negativo, preocupante y complejo, hay que agregarle el drama social en el que estamos viviendo, detonado por el caso de los 43 normalistas desaparecidos de Ayotzinapa, Guerrero, y la creciente participación social a lo largo y ancho del país.
Todo ello es consecuencia, en gran medida, de un débil estado de derecho.
Para tratar de enfrentar esto, el presidente Peña Nieto anunció el Plan de Legalidad y Justicia con el fin de dar respuesta a la sociedad. Pero es insuficiente y pierde con ello una gran oportunidad para ganar legitimidad y confianza, por las siguientes razones:
1.- No ofrece una respuesta integral para fortalecer a un Estado crecientemente débil, que enfrente la crisis de credibilidad y de gobernabilidad.
2.- Sólo anuncia nuevas leyes, suponiendo que cambiando la norma, cambia la realidad.
3.- Retoma una narrativa de futuro: propone más reformas que no comprometen resultados, sólo a mediano plazo, como en las económicas…
La gente requiere soluciones ahora, no a futuro, hay que recordar que las reformas tardan en dar resultados y mucho más si se tratan de instrumentar en un entorno social con resistencias crecientes como las que abiertamente se manifiestan.
No da una respuesta integral a la falta de confianza en el estado de derecho, no fija metas, ni plazos.
No hay acciones concretas contra individuos corruptos.
Ve el problema de la inseguridad y de la impunidad como un problema derivado sólo del mal funcionamiento e ineficiencia de la estructura policiaca.
Hay que recordar que el problema del endeble estado de derecho transita por todo el sistema de administración de justicia, pasando por una justicia imparcial pronta y expedita, desde el policía, ministerios públicos, jueces, magistrados, hasta la Suprema Corte del país. El problema es estructural.
No da respuesta a la falta de transparencia y rendición de cuentas e impunidad en los asuntos públicos.
No toca, ni ofrece medidas para evitar la connivencia entre los empresarios y los funcionarios, de los tres órdenes de gobierno.
No propone medidas para impedir que funcionarios y empresarios sigan extrayendo todo tipo de rentas, bienes y presupuesto públicos, con un altísimo costo fiscal.
No toca ni pretende revisar la estructura de privilegios que siguen dañando al país.
No da una respuesta contundente para dar plena transparencia al patrimonio de los servidores públicos, urge hacer pública y obligatoria su declaración patrimonial y de impuestos, con el fin de que no hagan mal uso de los recursos públicos.
El presidente Enrique Peña Nieto atenta contra la transparencia y la rendición de cuentas al no aclarar plena y abiertamente el asunto de la casa de Las Lomas y la cancelación del proyecto para la construcción del tren rápido a Querétaro, a pesar de que ya se había aceptado la licitación y aprobado el proyecto.
Ante todo esto, hay que recordar al gobierno que el mejor antídoto para evitar sospechas es la transparencia y al no abordar todos los temas que requieren pronta respuesta, el gobierno federal no da un mensaje de confianza y certidumbre.
Hacia adelante, espero ver una propuesta consistente en la creación de las tres zonas económicas especiales, por medio de las cuales se propone cerrar la brecha de desarrollo entre el norte y el sur del país.
Como se puede ver, el presidente Pena Nieto esquiva muchos de los grandes problemas políticos y económicos que tiene el país y no da visos de autocritica.
El gobierno del presidente Enrique Peña Nieto inicia su tercer año de gobierno en medio de un creciente drama social y sin una propuesta consistente e integral para fortalecer al estado de derecho y a las instituciones. Todo ello, en un contexto de resultados económicos francamente malos.
Seguiré atento a lo que viene…

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