
Para Gerardo Fernández Noroña es lamentable que Felipe Calderón haya acudido inmediatamente a Ciudad Juárez, tras el homicidio de tres ciudadanos estadounidenses, cuando tardó mucho más tiempo e incluso acusó de pandilleros a los jóvenes asesinados en Villas de Salvárcar.
“Calderón se fue a Juárez una vez que fueron asesinados tres funcionarios del consulado, no dijo que eran vándalos ni pandilleros, es gravísimo pero tuvieron que ser ciudadanos estadounidenses para que acudiera de inmediato”, aseveró categórico el diputado petista.
“Es gravísimo lo que pasó pero no menos grave que lo que pasó con los 15 jóvenes en Salvárcar, o las más de mil mujeres asesinadas en Juárez; o los jóvenes desaparecidos por el Ejército con datos que tuvimos la semana”, añadió, en el espacio radiofónico del periodista Óscar Mario Beteta.
El diputado relató que hay madres a quienes les han levantado a sus hijos desde hace más de un año, sin que hasta el momento sepan del paradero de ellos.
Ante este panorama, Fernández Noroña advirtió que Ciudad Juárez se ha convertido en el rostro más brutal de la militarización y de la violación flagrante a los derechos humanos.
Denunció que en aquella ciudad fronteriza se realizan cateos y detenciones sin orden judicial, ejecuciones extrajudiciales “y estoy hablado del Ejército, además de la brutalidad del narco”.
Fernández Noroña hizo referencia a la crítica que hizo el ex líder panista Manuel Espino en su libro “La guerra injusta” y dijo que si bien sus argumentos históricos son endebles, es incuestionable cuando plantea “el fracaso en esta mal llamada guerra contra el narco”.
Puntualizó que “es patético que Calderón se haya preocupado por Juárez” pero cuestionó que su discurso sólo se base en más militares, “más violencia, más violaciones a los derechos humanos y no atienda a una comunidad que pide una sola cosa: justicia”.
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