El mensaje de Felipe Calderón para Barack Obama pretendió ser fuerte: Para evitar más muertos como los de los tres cercanos al consulado en Ciudad Juárez, EU debe asumir la parte que le corresponde en la guerra contra el narco. Se le dijo ayer, afirman, al embajador en México Carlos Pascual en una reunión privada en aquella frontera. Y después, un Calderón más bravo repitió en público: “Es indispensable que el embate al crimen organizado se asuma plenamente como una responsabilidad compartida”. Pero ni eso pudo desviar el plomazo que le soltó horas antes la titular de Seguridad Interna, Janet Napolitano: México, expresó en televisión, ha estado “profundamente” involucrado en la guerra a los cárteles, “inclusive enviando a los militares a Juárez. Eso no ha ayudado”. Es decir: La estrategia de Calderón, basada en el uso del Ejército, no funcionó en Ciudad Juárez, el laboratorio de esta guerra. La descalificación, por supuesto, es el resultado de una descomposición creciente en las relaciones bilaterales. La pregunta es: ¿En qué momento se bajó Washington de la estrategia que, según la información disponible, armaron ambos países juntos antes del 6 de diciembre de 2006?
El gran chisme (sí, chisme) de ayer: Que el presidente nacional del PAN, César Nava, le dio el anillo de compromiso a la cantante Patylu durante una cena romántica en Nueva York. Ya se habían dejado ver mucho en restaurantes del DF; también había rumores sobre lo enamorado que estaba Nava de su novia. Pero ayer la revista Quién confirmó que la intérprete de “La vaca Tomasa” y “La casita de Patylu” viajó a la Gran Manzana el 25 de febrero, y que se les vio romanceando por la Grand Central Station. Después de aquella cita de amor volvieron al DF para preparar la boda, se dice. Patricia Sirvent, de 26 años, y el abogado Nava, de 35, tienen prisa, según la publicación. Podrían casarse antes que el gobernador mexiquense Enrique Peña Nieto y la actriz Angélica Rivera. Lo que parece difícil es que César y Patylu puedan celebrar su matrimonio por la Iglesia, ya que el político michoacano es divorciado y tiene hijos.
Coincidiendo con la crisis entre los dos países, ayer, en Relaciones Exteriores, se reunieron representantes de las Fuerzas Armadas de México y EU. El tema: el respeto a los derechos humanos en nuestro país. Hubo personal de Sedena y de Marina, y el subsecretario de Asuntos Multilaterales y Derechos Humanos, Juan Manuel Gómez Robledo. También estuvieron militares estadounidenses y John Feeley, ministro consejero de la embajada de Estados Unidos, un experto en temas de seguridad (asesoró el Plan Colombia) y hoy hombre clave de la Iniciativa Mérida.
Apunte final: La presión estadounidense no es menor. Los primeros en sentirla fueron los funcionarios de primer nivel del estado de Chihuahua y de Ciudad Juárez. El FBI y la DEA les demandaron un esquema inmediato de seguridad para sus empleados, y acceso directo y en tiempo real a las indagatorias sobre los asesinos de sus connacionales.
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