
Los combates se libran en estos momentos en las calles de las principales ciudades de Tamaulipas, sobre todo Reynosa y Nuevo Laredo, pero también en Tampico, Matamoros y otras regiones del estado
Si pensamos que Juárez había sido lo peor en el tema de violencia del narcotráfico, lo que sucede en Tamaulipas y Nuevo León puede superarlo.
“Todos unidos contra los Zetas”, es la consigna que ha desatado una guerra en el noreste de México que tiene como objetivo eliminar al grupo de sicarios más sanguinarios y violentos de México. El cártel del Golfo ha hecho una alianza con su enemigo histórico, el cártel de Sinaloa, comandado por Joaquín El Chapo Guzmán, y las dos mafias unen en estos momentos su poder armado contra Los Zetas que se defienden de la ofensiva de exterminio.
Los combates se libran en estos momentos en las calles de las principales ciudades de Tamaulipas, sobre todo Reynosa y Nuevo Laredo, pero también en Tampico, Matamoros y otras regiones del estado. También en el norte de Nuevo León hay zonas de esta cruenta guerra, en la que la población ha quedado atrapada entre el temor a los fuegos cruzados, la psicosis social esparcida por las redes de internet, y la falta de respuesta inicial de las autoridades que por momentos parecían espectadores interesados en esta guerra.
Los “ejércitos” de sicarios tienen sus propias claves: CDG, son las siglas que aparecen en las camionetas en las que viajan los escuadrones armados por las ciudades en su cacería de zetas. CDZ son las siglas que traen rotuladas las camionetas de Los Zetas para distinguirse en los enfrentamientos. Con esas mismas siglas los grupos firman propagada y contrapropaganda como las mantas aparecidas en calles de Reynosa y Laredo esta semana.
Ezequiel Cárdenas, hermano de Osiel, y Joaquín Guzmán Loera junto con Ismael, El Mayo Zambada, son los capos que dirigen la campaña de exterminio contra Los Zetas que lleva ya varias semanas. En el gobierno federal y en el del estado saben lo que ocurre y tienen reportes de inteligencia policiaca y militar que confirman el reacomodo entre los grupos del narcotráfico, las nuevas alianzas y la estrategia para acabar con los antiguos sicarios del cártel del Golfo.
Según algunos de esos reportes, la alianza Chapo-Golfo surgió a partir de la muerte de Arturo Beltrán Leyva, antiguo aliado de Los Zetas y se da porque los dos grupos deciden enfrentar a los violentos sicarios, de formación militar, para sacarlos definitivamente de varias de las plazas que controlan actualmente, pero principalmente de Tamaulipas y la frontera de Laredo y Reynosa.
La dimensión de ese corredor natural para la droga proveniente de Sudamérica, por donde llegan a moverse, entre las dos aduanas hasta 30 mil contenedores de mercancías, ha hecho que, según las autoridades, El Chapo Guzmán haya ofrecido apoyo a Ezequiel Cárdenas, actual jefe del Golfo, para “quitarle de encima a Los Zetas” que le disputaban el liderazgo del cártel, a cambio de que compartan con el capo de Sinaloa el control de Reynosa y Nuevo Laredo, los únicos dos pasos fronterizos que le faltan a El Chapo para dominar prácticamente toda la frontera norte.
ROMPIERON LOS CÓDIGOS
Según los análisis que tienen en Seguridad Pública Federal y autoridades de Tamaulipas, la decisión de aliarse para buscar el exterminio de Los Zetas también parte de que los restos de los grupos de la droga en México, consideran que la organización de sicarios, ex gafes del Ejército mexicano, violentó sus “códigos de operación” al dedicarse al secuestro, extorsión, el control de giros negros y, sobre todo al “sobrecalentar” las plazas con su conocida violencia.
Los zetas originales, dicen en el gobierno, con toda su capacitación de ex militares de élite —que estuvieron al mando del ex procurador de Chiapas, Mariano Herrán, hoy preso por enriquecimiento y corrupción— se transformaron en una organización que al expandirse hacia varios estados del país y salirse del control del cártel del Golfo, comenzaron a reclutar sicarios de otras nacionalidades, mercenarios y asesinos a sueldo de origen cubano, colombianos y de otras nacionalidades que fueron traídos a México por ese grupo. “Esos mercenarios se dedicaron a secuestrar, a extorsionar, a agredir a población civil sin motivo”, dice un funcionario estatal que participa en el seguimiento de la violencia en la zona noreste.
“Se están matando en las calles, donde se encuentran; hay una campaña de aniquilación hacia Los Zetas que hoy está en Tamaulipas y Nuevo León, pero que va a comenzar a extenderse pronto y se pasará a otros estados del país, donde ese grupo tiene presencia, porque la decisión de la alianza Chapo-Golfo es ir a perseguirlos y cazarlos a todas las plazas donde están”, dice esa fuente.
ALARMA EN LA DEA Y REACCIÓN EN MÉXICO
El tema de la violencia en el noreste, que tiene ya dos semanas aterrorizando a la población de varias ciudades y municipios, motivó esta semana reuniones entre el gobierno federal y el estatal que parecían no reaccionar ante la ola de violencia. De hecho, daba por momentos la impresión que desde las esferas oficiales se dejaba correr la campaña contra Los Zetas, un grupo que por su violencia y poderío armado, se ha vuelto de los más desafiantes para el Estado.
Pero no fue hasta que la DEA y el gobierno de Estados Unidos emitieron la voz de alarma por lo que sucedía en su frontera con Tamaulipas, que se movilizaron las fuerzas federales y estatales. El comunicado de la agencia antidrogas estadounidense en el que expresaba su preocupación por el nivel de violencia y enfrentamientos que, incluso reconocía, habían permeado ya hasta su patrulla fronteriza, hizo que reaccionaran aquí.
El jueves por la tarde, en la Secretaría de Gobernación, fueron citados de emergencia varios gobernadores entre los que estaban los de Tamaulipas, Nuevo León, Coahuila, Veracruz, entre otros. El secretario de Gobernación y los titulares de Marina y el Ejército estuvieron también en la reunión en la que se acordó reforzar la presencia federal en Tamaulipas y Nuevo León, con el envío de más tropas de la armada y militares que, junto con la policía federal, apoyaran para restablecer el orden sobre todo en Reynosa y Nuevo Laredo. Ahí mismo se diseñó un plan para otras entidades a donde se preve que se expanda la confrontación armada en contra de Los Zetas y que crezca la violencia en las próximas semanas.
Así que si pensamos que Juárez había sido la expresión de lo peor que podíamos ver en el tema de violencia del narcotráfico y afectación a la sociedad, lo que sucede ahora en Tamaulipas y Nuevo León, y lo que podría desatarse en otros estados en los próximos días puede superar el umbral del horror que hemos vivido.
NOTAS INDISCRETAS…
Entre las monedas conmemorativas del Bicentenario de la Independencia, llama la atención una en particular en la que aparece la efigie de Agustín de Iturbide, el llamado “emperador de México”, el más conservador de las figuras independentistas, que combatió en su momento a Hidalgo y Morelos, y después de pactar con Guerrero, traicionó al movimiento independentista al hacerse coronar “emperador” en una iglesia católica y cuyos restos descansan en la Catedral Metropolitana. ¿Esos son los héroes de este gobierno?... Se baten los dados. Escalera
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