Acusan los Junco de la Vega al New York Times de autocensura en beneficio de Slim. Sí, con esa claridad lo han dicho los propietarios de los diarios Reforma, de la Ciudad de México; Mural, de Guadalajara, y El Norte de Monterrey. En un mismo texto firmado por dos pseudónimos (“El Abogado del Pueblo” en Monterrey y “Manuel J. Jáuregui” en México y Guadalajara) culparon este miércoles al diario estadounidense de callar información financiera perjudicial para su accionista mexicano Carlos Slim Helú. Vaya cosa.
Antes de continuar, diré que lo expresado por los Junco de la Vega me parece calumnioso: Simplemente no hay forma de que en un diario tan bien hecho como el New York Times sus editores se presten a juegos como el de esconder noticias que pudieran perjudicar a personas cercanas a su administración. No creo, tampoco, que un empresario experimentado en el manejo de medios como Slim, quien normalmente enfrenta sin complejos a sus críticos, cometa el grave error de pedir a los editores del principal periódico del mundo que no publiquen algo que a los Junco les podrá parecer escandaloso en extremo, y que seguramente lo es en México, pero que no altera de ninguna manera la marcha de la economía de Estados Unidos.
La historia es la siguiente.
En una columna titulada “Pleito de titanes” el señor Rodolfo Junco de la Vega, hermano de Alejandro Junco de la Vega, presidente y director de El Norte, Mural y Reforma, ha escrito que el New York Times no publicó una nota negativa para Slim. Rodolfo Junco utilizó para tal fin sus pseudónimos “El Abogado del Pueblo” y “Manuel J. Jáuregui”. Al margen de que puede ser de mal gusto que alguien tan importante no firme lo que redacta con su nombre, lo que dijo es digno de citarse:
“El juez federal estadounidense Jed S. Rakoff acaba de determinar que, para beneficiar a las empresas de Carlos Slim, la firma JP Morgan traicionó la confianza de otro de sus clientes mexicanos por más de 20 años, Grupo Televisa, con el asunto de la competencia Cablevisión-Telmex por el mercado del triple play. Dijo el juez que JP Morgan había actuado de mala fe en perjuicio de Televisa al pretender entregarle información confidencial de su cliente Cablevisión a su competidor Telmex-Slim mediante su brazo financiero Inbursa”.
Pero eso es algo, ha afirmado Junco de la Vega, “que tampoco va usted a leer en las páginas del New York Times. Este es el verdadero escándalo que se ha desatado en el país vecino. Lo que muchos PRESIDENTES estadounidenses han pretendido infructuosamente, silenciar al New York Times,aparentemente lo ha logrado un paisano y sin mayor esfuerzo”.
Por desgracia para el New York Times y para Slim, según el hermano del editor del Grupo Reforma, otros medios no escondieron esa noticia:
“El Wall Street Journal, propiedad del magnate Rupert Murdoch, sí reportó sobre este bochornoso asunto (como también lo hizo Bloomberg y otras publicaciones -entre ellas ésta) que, especulamos, terminará mal para JP Morgan, que probablemente será obligado a tener que pagar daños y perjuicios a Grupo Televisa por la abusiva violación de la confianza en este banco depositada. Este pleito de titanes mexicanos que se está librando en los tribunales norteamericanos viene a generar cierto daño colateral que perjudica la imagen de una institución periodística muy importante, el NYT, y a la vez levanta banderas de alerta en el vecino país que cuestionan las verdaderas intenciones de la inversión en medios extranjeros que realizara el ciudadano Slim Helú”.
De plano, Rodolfo Junco de la Vega da a entender que Carlos Slim invirtió en el New York Times “con la intención de influir en su cobertura noticiosa en relación a sus intereses económicos globales”. Y, buscando ser ingenioso, el hermano de Alejandro Junco de la Vega terminó su columna citando a un clásico: “¡Pobre New York Times: tan cerca de Slim y tan lejos de Bloomberg!”.
Lo raro del asunto es la defensa que los Junco de la Vega han hecho de Televisa, una empresa a la que casi siempre critican con fuerza en Grupo Reforma. Esto es, con tal de agredir a Slim y al New York Times a los citados editores regiomontanos no les importó quedar en calidad de paleros de Emilio Azcárraga Jean. ¿Por qué? En mi opinión, porque están buscando quien los compre.
Circuló hace unas semanas el rumor de que el Grupo Planeta, de España, iba a adquirir al Grupo Reforma. A sus amigos, Alejandro Junco les dijo, en una cena, que algo había, pero que el trato no era precisamente con Planeta. Me atrevo a pensar que los Junco están buscando algún tipo de fusión con el Wall Street Journal. Cuando nació Reforma, en 1993, ese diario financiero de Estados Unidos, que tenía otro propietario, iba a ser socio de Junco de la Vega. No se pudo y se olvidaron del asunto. Hoy, ante la crisis por la que atraviesan todos los medios impresos (Reforma, El Norte y Mural incluidos) podría Alejandro Junco estar interesado en ligarse al Wall Street Journal, cuyo actual dueño, Rupert Murdoch, es un capitalista con grandes inversiones en televisión, que no solo ha anunciado su deseo de lanzar una sección de información general para competir con el New York Times, sino que, es sabido, en México únicamente confía, por los intereses de ambos, en un empresario: Emilio Azcárraga Jean.
O sea que los Junco al golpear a Slim y al New York Times estarían haciéndole el caldo gordo a Murdoch para ver si este saca de sus apuros financieros al Grupo Reforma. Para esas gracias, sería mejor que Alejandro Junco le vendiera sus diarios a Televisa, que así terminaría de controlar toda la prensa editada en Monterrey. Digo, es un hecho que desde hace rato la línea editorial de Azcárraga se ha impuesto en Milenio. El paso natural es dominar también las redacciones de El Norte, Reforma y Mural. Y todos felices.
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