Reforma Hacendaria; la gran zanahoria para la Reforma Energética
Ya hay voces en la izquierda –y lo más sorprendente, ¡hasta los que se dicen de derecha!- que la actual propuesta de reforma hacendaria es un triunfo para los izquierdistas. Sin decirnos la verdadera razón de la “populista” reforma, significa una coartada perfecta para la madre de todas las reformas –como algunos la llaman-, la energética.
Seamos completamente sinceros –aunque en estos tiempos casi nadie lo sea-, de que estamos frente a un régimen de oficio. Ya quedaron atrás aquellos dos sexenios plagados de mediocridad, insolencia, petulancia excesiva, nepotismo, ineptos, faltos de oficio político y de gestión gubernamental.
Con el regreso del partido jurásico a sus nichos de poder, veremos en los próximos años los diferentes matices de quienes nos han gobernado por más de 70 años, así como sus cogobiernos de 12 años de quienes fungieron como asesores –por conveniencia- de las dos últimas gestiones panistas.
Los dueños del régimen –los priístas- muy ventajosamente hicieron todo lo posible para nunca enseñarle a los panistas las claves, los tiempos, los estilos, las formas de comunicar, y mucho menos les enseñaron o les dijeron los mecanismos para salir adelante frente a situaciones complicadas generadas por propuestas o políticas contrarias a la lógica de bienestar social. Los panistas a diferencia de los que hoy gobiernan, siempre optaron por su arrogancia, su intolerancia, su nepotismo, su petulancia por encima de los acuerdos e instrumentos políticos que aniquilaran frentes de rechazo social o político por parte de líderes e instituciones partidistas opuestas a las posturas contrarias a la lógica de un equilibrio político y social.
El régimen jurásico conoce y sabe manejar situaciones políticas que comprometan propuestas de reforma que consideren “indispensables” para el futuro y progreso de la nación. Para quienes dudan de mi afirmación, sólo basta recordar la retórica del líder nacional de Morena durante el mitin del domingo, al mencionar que durante los últimos 30 años se han llevado un serie de reformas y políticas enfocadas a adelgazar y mermar la rectoría del Estado por sobre los intereses estratégicos para el país. Basta mencionar las privatizaciones más significativas como la telefónica, la banca, los ferrocarriles, las minas y el espectro de telecomunicaciones, todas éstas, han quedado en manos de traficantes de influencias, más allá de hombres y mujeres de negocios de los que México haya tenido un beneficio en la economía real para todos los mexicanos.
Quien siga dudando el oficio político y de estadistas que ostenta el régimen priísta, es querer seguir viviendo en la precariedad y en letargo intelectual que es alimentado por su brazo más fuerte y manipulador del régimen, la televisión.
A propósito de todo esto, confieso que me produjo mucha risa escuchar la declaración del diputado Silvano Aureoles, al expresar que la Reforma Hacendaria presentada el domingo 8 de septiembre por Videgaray y Peña, significa un triunfo para la “izquierda” y para ellos –PRD-. Nada más ridículo y oportunista semejante afirmación de un perredista nefasto, como lo que son toda la corriente chuchista.
Ya hay voces en la izquierda –y lo más sorprendente, ¡hasta los que se dicen de derecha!- que la actual propuesta de reforma hacendaria es un triunfo para los izquierdistas. Sin decirnos la verdadera razón de la “populista” reforma, significa una coartada perfecta para la madre de todas las reformas –como algunos la llaman-, la energética.
La gran zanahoria ya fue puesta para todos los mexicanos, y vaya que no es nada despreciable, miren que el Dr Videgaray cumplió lo dicho en los inicios de su gestión al frente de la Secretaría de Hacienda, al decir que era necesario gravar más impuestos a quienes más tienen, y proteger a los que menos ganan. Tal parece que los priístas están dispuestos a salir victoriosos con su reforma energética. Algo que los panistas jamás aprendieron del oficio político.
El Apunte
Lo interesante será ver la contrapropuesta que presente el líder de Morena para el 22 de septiembre, por lo pronto, el régimen jurásico parece que tiene en jaque a Morena, a Cuauhtémoc y al resto de los que se dicen de izquierda.

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