
SOBRE EL AUTOR
Ricardo Mejía Berdeja,
abogado, egresado de la Universidad Iberoamericana, plantel Santa Fe. Originario de Torreón, Coahuila, radica en Acapulco, Guerrero desde hace varios años. Integrante de la Comisión Operativa Nacional de Movimiento Ciudadano y Consejero del Poder Legislativo ante el Consejo General del IFE por parte de ese partido. Fue Presidente Fundador de la Organización Nacional México Nuevo y del Parlamento de la Juventud México, XXI del PRI, partido en el que militó hasta 1997 y en el que ocupó diferentes cargos estatales y nacionales. Ha sido Diputado Local en Coahuila y Coordinador de Análisis y Prospectiva del gobierno estatal. Fue Secretario Técnico del Centro Nacional de Desastres CENAPRED de la Secretaria de Gobernación. En la la XLII legislatura de la Cámara de Diputados es Vice Coordinador del Grupo Parlamentario de Movimiento Ciudadano, Secretario de las Comisiones de Puntos Constitucionales y de Energía; Coordinador del Grupo de Trabajo para revisar los manejos comerciales, financieros y económicos de PEMEX; y Presidente de la Comisión Especial para Indagar el Funcionamiento de las Instancias del Gobierno Federal relacionadas con el Otorgamientos de Permisos para Juegos y Sorteos
abogado, egresado de la Universidad Iberoamericana, plantel Santa Fe. Originario de Torreón, Coahuila, radica en Acapulco, Guerrero desde hace varios años. Integrante de la Comisión Operativa Nacional de Movimiento Ciudadano y Consejero del Poder Legislativo ante el Consejo General del IFE por parte de ese partido. Fue Presidente Fundador de la Organización Nacional México Nuevo y del Parlamento de la Juventud México, XXI del PRI, partido en el que militó hasta 1997 y en el que ocupó diferentes cargos estatales y nacionales. Ha sido Diputado Local en Coahuila y Coordinador de Análisis y Prospectiva del gobierno estatal. Fue Secretario Técnico del Centro Nacional de Desastres CENAPRED de la Secretaria de Gobernación. En la la XLII legislatura de la Cámara de Diputados es Vice Coordinador del Grupo Parlamentario de Movimiento Ciudadano, Secretario de las Comisiones de Puntos Constitucionales y de Energía; Coordinador del Grupo de Trabajo para revisar los manejos comerciales, financieros y económicos de PEMEX; y Presidente de la Comisión Especial para Indagar el Funcionamiento de las Instancias del Gobierno Federal relacionadas con el Otorgamientos de Permisos para Juegos y Sorteos
08/SEP/2013 00:00 HRS
Sentimientos de la Traición: Restauración autoritaria y recesión económica
El 14 de septiembre se conmemoran doscientos años de que José María Morelos y Pavón proclamó, en el discurso inaugural del Congreso de Anáhuac, los Sentimientos de la Nación. Hoy, al revisarlos, me queda más bien un sentimiento de traición, pues en doscientos años, mucho de lo ahí expuesto sigue siendo una aspiración. La mayoría de quienes han conducido los destinos de esta nación han privilegiado sus intereses personales o de grupo, moviendo al país al despeñadero, traicionando la confianza social.
En los veintitrés postulados expuestos en los Sentimientos de la Nación se esbozaba un proyecto de nación independiente, ahí se reconocía que la soberanía dimana del Pueblo quien la deposita en sus representantes, establecía una división de poderes, y afirmaba que para que la Patria fuera libre requería reformar el gobierno tiránico por uno liberal.
Hoy, nuestra nación tiene una enorme dependencia económica del extranjero, particularmente de Estados Unidos y el FMI, quienes dictan las políticas económicas que se deben seguir. Los datos demuestran que si la economía estadounidense baja en un uno por ciento, en nuestro país disminuye en un tres por ciento. La relación se debe principalmente por la vinculación de los sectores manufactureros de ambos países, el envío de remesas, la inversión extranjera, el turismo y las exportaciones del petróleo. Sin duda, es claro que estamos lejos de ser una nación independiente.
Por otra parte, aunque el artículo 39 Constitucional establece que la soberanía nacional reside esencial y originariamente en el Pueblo, no pasa de ser un enunciado, pues la clase gobernante actúa contra el pueblo y en cada decisión omite que el poder público se lo otorga el pueblo. Hoy sin embargo, como ciudadanía nos queda aún la posibilidad de hacer valer la facultad inalienable de alterar o modificar la forma de gobierno. Las movilizaciones sociales de repudio a las reformas impuestas del Pacto por México son una respuesta a la inoperancia de un gobierno que ha dejado de representar a la nación para actuar facciosamente.
De la división de poderes qué se puede decir cuando hoy, por la sumisión de la mayoría parlamentaria, han convertido al Congreso de la Unión en una mera oficialía de partes que aprueba de manera mecánica y sin reflexión lo que unos cuantos deciden al seno del Pacto por México, que no representa sino un acuerdo partidocrático, pero donde se negocia en nombre de las y los mexicanos. Se desconoce la moneda de cambio, pero se ve en los resultados que el precio lo pagamos todos.
Cómo se puede hablar de división de poderes cuando el Poder Judicial está sujeto a los designios políticos, y no tiene autonomía, ahí están como ejemplos los casos de Florence Cassez, Maude Versini, la actuación de Góngora Pimentel, y la reciente resolución de la Suprema Corte al acotar a la Constitución la interpretación de los Derechos Humanos, anulando en los hechos, el principio pro persona que se logró imprimir en el 2011 en la Constitución.
Por lo que respecta al gobierno tirano, dirán que se logró acabar, ya no gobierna un rey tirano, sin embargo, devino el gobierno autoritario. En el autoritarismo moderno el pueblo se ve obligado a depender por entero de los deseos y caprichos de un partido político y de sus dirigentes, por regla general a causa de la adhesión de éstos a una ideología que lo engloba todo. Se pretende que la pluralidad de ideas se diluya en un pacto, y se excluye a la oposición. Las autocracias anteriores estaban gobernadas por un monarca o por cualquier otro aristócrata, que gobernaba basado en un principio, como por ejemplo, el derecho divino de los reyes, mientras que el Estado autoritario moderno está con frecuencia dirigido por un partido político, que encarna una ideología que dice tener la autoridad universal y no permite ninguna discrepancia de lealtad o conciencia. Cualquier parecido con la realidad, no es mera coincidencia, y si no, sólo vean como se toman las decisiones hoy en día. El PRI en el gobierno es modelo de un gobierno autoritario y de culto a la personalidad del presidente.
Con respecto a la promulgación de las leyes, en los Sentimientos de la Nación se establecía claramente cuál debería ser el sentido de éstas. Establecía que las leyes debían obligar al patriotismo, moderar la opulencia y la indigencia aumentando el jornal del pobre. Consideraba que leyes generales debían comprender a todos, sin excepciones ni privilegios y preveía la consulta a expertos en la materia.
Las recientes reformas aprobadas, y en general las llamadas reformas estructurales del neoliberalismo, contradicen uno a uno cada uno de estos principios, los datos sobre el creciente nivel de pobreza y pobreza extrema, el aumento en el número de desempleados y la falta de capacidad para generar nuevos empleos, la pérdida del poder adquisitivo, demuestran que las leyes no han contribuido a construir una Patria para todos y todas.
Pero de manera especial, quiero hacer mención de la llamada reforma educativa, que no sólo no consultó a los sectores involucrados en la educación, sino que además, busca ser una nueva reforma laboral para limitar los derechos laborales de maestras y maestros, argumentando que deben ser evaluados para mejorar la educación, como si con ello se suplieran las deficiencias y carencias de infraestructura, la falta de inversión pública en la educación, el modelo reduccionista de educación pública, acabará con miles de maestros que están comisionados y no frente a un grupo, pusiera un alto a las universidades patito o baja calidad. Nada de eso se resuelve con la llamada reforma educativa que se ha impuesto, con cerrazón y arrogancia desde el poder público, y hoy tiene a miles de maestros en las calles de todo el país exigiendo el respeto a sus derechos laborales, y en insurgencia magisterial.
La estrategia para imponer a toda costa esta reforma educativa parece ser un ensayo para hacer lo mismo con las reformas financiera, fiscal y energética, que vendrán a profundizar las desigualdades, la pobreza y la exclusión social. Por eso no es de dudar, que los llamados de insurgencia magisterial, terminen por convocar a una insurgencia nacional, pues persisten los sentimientos de la traición al pueblo de quienes gobiernan para sus intereses y no para el bienestar nacional.
Como colofón, vale recordar que en los Sentimientos de la Nación también se advertía de la necesidad de evitar que las naciones extranjeras por muy amigas que fueran se internaran a nuestro territorio y sólo se abrieran ciertos puertos, pero están a punto de aprobar la reforma al artículo 27 Constitucional que permitirá a extranjeros adquirir las playas mexicanas.
Twitter: @RicardoMeb
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