martes, 24 de noviembre de 2015

AMLO, Sicilia, Calderón: Doble discurso, doble moral

@jlca007mar 24 nov 2015 07:18
  
 
Foto propiedad de: Internet
¿Las autoridades competentes seguirán permitiendo violaciones a la ley como el caso del reto de AMLO a la CFE, las trapacería de Javier Sicilia y Raúl Vera el rector de la universidad morelense y la apuesta al olvido de Felipe Calderón?
AMLO; SICILIA; CALDERÓN: DOBLE DISCURSO, DOBLE MORAL.
José Luis Camacho Acevedo.
Apenas iniciada la semana en curso, los mexicanos hemos vuelto a contemplar pasmados una lamentable impronta: los personajes que se autonombran defensores del pueblo, contestatarios de los políticos corruptos o críticos del régimen, y ahora líderes nacionales de partidos políticos como el de MORENA, acuden al doble discurso para tratar de enmascarar su doble moral.
En nuestra entrega del viernes pasado consignamos en este espacio que el estrenado líder nacional de MORENA, el incorregible Andrés Manuel López Obrador, iniciaría en su natal Tabasco una campaña para restablecer la energía eléctrica a casas que se la hubiera suspendido la CFE por falta de pago.
SDP noticias publicó la nota respectiva a ese anuncio de AMLO y la ilustró con una fotografía de la flotilla de camionetas destinadas a cumplir la amenaza de rebelarse a las decisiones legales de la CFE en razón al incumplimiento de pago de usuarios o de tomas clandestinas de la energía.
Y la amenaza se cumplió.
En su primer acto público como líder nacional de MORENA, una organización que debería estar luchando por ganar adeptos que le ayudaran a superar el marginal 7% con el que consiguió el estatuto de partido político nacional con registro, López Obrador fue a Tabasco a retar a la CFE y a reconectar simbólicamente algunos cortes realizados a viviendas que tienen adeudos con la paraestatal.
Uno se pregunta: ¿Pensará López Obrador que con esos actos desestabilizadores se ganará la confianza de los mexicanos para superar su 7% de votación que obtuvo en junio pasado?
Una respuesta sensata a ese cuestionamiento sería que por esa vía AMLO por supuesto que NO ESTÁ GENERANDO confianza en una sociedad hartada del doble discurso de algunos sectores del oficialismo gobernante, una actitud reprobable de quienes ahora ejercen el poder, ciertamente, y que le sirve de base al discurso crítico del tabasqueño contra lo que llama, con certera mercadotecnia, la mafia del poder.
Pero ese discurso se contradice con la arenga populista de López Obrador en Villahermosa y se convierte entonces en un doble discurso.
Un doble discurso que refleja, por más que se quiera enmascarar, también una doble moral.
Y el país de las maravillas que nuestros redentores de oficio imaginan es su espacio natural para mantener ese doble discurso y esa doble moral, soñando con la idea de que el pueblo está detrás de ellos en una actitud de respaldo incondicional, siguen dando increíbles muestras de su cinismo, calidad pontificia e insensibilidad..
Me pasma la ligereza con la que un “líder moral de México” como el que cree ser Javier Sicilia, un poeta desconocido. Al que por ausente en las letras mexicanas no se le puede catalogar si es de segunda o de tercera,  y que surgió a la fama y tomó notoriedad a raíz de la tragedia sufrida lamentablemente por la muerte de su hijo a manos del crimen organizado, se sacude una gravísima acusación de un inmoral fraude: Sicilia, junto con el rector de la Universidad de Morelos, Raúl Vera, son investigados por la Auditoría Superior de la Federación por haber malversado cerca de 400 MILLONES DE PESOS que, no sé la verdad por qué vía o mecanismo, hace casi medio año les entregó la SEDESOL.
Javier Sicilia no se ha metido a fondo a realizar la aclaración que un caso de deshonestidad de esa magnitud exige.
Si el pillo que manipuló los 400 millones de pesos fue el rector Raúl Vera, es necesario que el redentor Sicilia lo denuncie. De otra suerte, su disimulo se convierte en este caso en inmediata complicidad.
¡Pobre País!
Sumido en la corrupción galopante de algunos sectores de gobernantes de todo nivel, el federal en sonados casos, los estatales como son los ejemplos de los impresentables gobernadores Roberto Borgede Quintana Roo, Arturo Núñez de Tabasco o Rafael Moreno Valle de Puebla; o alcaldes de municipios pequeños o los ya convertidos en grandes concentraciones urbanas como las próximas pasadas autoridades de Guadalajara o algunas comunas de Michoacán o Baja California Sur, tiene México como sus salvadores a personajes poseedores de una doble moral y un doble discurso que espantan y avergüenzan como Calderón, López Obrador y Javier Sicilia, nuestro futuro está en la orilla del precipicio.
Y en el colmo de la apuesta al olvido, ahora el inefable ex presidente Felipe Calderón reaparece como promotor de la nueva moral del panismo impulsando la candidatura presidencial de su esposa Margarita Zavala.
Como lo dijo hace unos días aquí en SDP Federico Arreola, los ataques de Felipe Calderón a la amarillista revista PROCESO dañan las posibilidades políticas de Margarita Zavala.
Y no solo dañan a la señora Zavala las críticas de Felipe Calderón a la mencionada publicación. La afecta de manera casi mortal el hecho de que, con su esposo al lado, ella represente una vuelta al pasado panista que ensangrentó al país con la fallida guerra al crimen organizado orquestada por Genaro García Luna.
Una guerra que fue un espléndido negocio para varios connotados calderonistas, pero que desató una ola de violencia ligada a la connivencia y la corrupción que será muy difícil detener.
Y ante estos pavorosos casos de cinismo político, de un doble discurso ofensivo para una sociedad agraviada en sus convicciones y afectada en su seguridad y en su economía por los políticos deshonestos y consecuentemente por los poseedores de una doble moral como la del religioso pillo que es Javier Sicilia la pregunta obligada es: ¿Las autoridades competentes seguirán permitiendo violaciones a la ley como el caso del reto de AMLO a la CFE, las trapacería de Javier Sicilia y Raúl Vera el rector de la universidad morelense y la apuesta al olvido de Felipe Calderón?
Si la respuesta es afirmativa, no cabe de otra para los inermes mexicanos que pedir que Dios nos coja confesados.

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