martes, 16 de febrero de 2016

COLUMNAS

Papa Bergoglio se irá y el monstruo aún continuará; fanatismo y  utilitarismo                                                                                                      

@NietzscheAristomar 16 feb 2016 14:10
  
 
Papa Francisco I
Papa Francisco I
Foto propiedad de: Internet
Regresará a Roma Jorge Mario Bergoglio y todo seguirá igual. Haya dicho lo que haya querido y en el tono en que haya sido, en México, como en el cuento de Monterroso, el monstruo aún continuará allí. El monstruo es el sistema y quien lo controla. Y su contraparte también proseguirá igual o peor; es decir, la sociedad.
Porque, ¿de qué servirán las palabras de Bergoglio frente a Peña y su gabinete contra los privilegios, la corrupción y los diablos, los besos de Velasco, la devoción de los Calderón-Zavalela, el llanto de Rivera, la llave de Mancera y los besos al anillo, el desfile y el circo los políticos? ¿Acaso para poner en claro sus respectivos “conflictos de interés”, se reducirán los sueldos y subirán los de la población en general, harán pagar el impuesto debido a las grandes empresas, procurarán la justicia, se consultarán las decisiones, no se harán negocios turbios con el tráfico de influencias,…?
¿De qué servirá que López Obrador trate de vincular el discurso del Papa con el suyo si la realidad dice que se encuentran en escenarios distintos, dice que el país no se cambia por “voluntad divina”?
¿De qué servirán el enésimo perdón a los indígenas y la presencia de los padres de los 43 de Ayotzinapa si no habrá ni dios ni acaso autoridad terrenal que atienda su devoción?
¿De qué servirá la presencia de Norberto Rivera y la jerarquía católica junto a Francisco? ¿Se convertirán en buenas personas, no serán ostentosos, no abusarán de víctimas inocentes o protegerán a victimarios?
¿De qué servirá la visita papal para la sociedad? ¿Experimentarán un cambio los mexicanos creyentes; ahora sí, bajo la guía de quien consideran está de su lado van luchar para democratizar el país, para modificarlo, despertarán de su adormilamiento y apatía, protestarán, se opondrán y cambiarán al fin el sistema?
No, nada de ello sucederá. Porque la visita de Bergoglio ha sido una puesta en escena para reforzar el sistema, no para alimentar el cambio. Porque por muy simpático y solidario que parezca, no es el papel del argentino hacer lo que los mexicanos han dejado de hacer. Porque no es representante de dios en la tierra. Porque no hay dios. Porque representa el poder del Vaticano. Porque los padres de Ayotzinapa no deben de esperar que una bendición, una reunión, una misa les modifique el horizonte. Porque López Obrador y los críticos del sistema que buscan las palabras de Bergoglio bien harían en encontrar otros mecanismos y no esperar que también el Papa los voltee a ver y los ilumine.
Dice que sólo leyó algunas partes de la biblia cuando joven; no más, no se confundan. Y sin embargo, si hay un beneficiario de la farsa, de la simulación, de la violación del estado laico, de los recursos públicos derrochados en la visita, del fanatismo y el utilitarismo político, es Peña Nieto y el sistema tal y cual está.
Y al fin retornará a Roma el representante del “señor Jeová”, el “vicario de Cristo”, el guadalupano argentino, el Papa bonachón, y en México, “gracias a dios” y a “la santísima trinidad”, todo seguirá igual. Amén.

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