lunes, 15 de marzo de 2010

Poker abierto -- Polimnia Romana

Ante los acontecimientos que se publican en los medios de comunicación, y más aún por los que no se publican, muchos mexicanos se dan de topes contra la pared por haber creído en las mentiras de Calderón.

Ahora se dan cuenta que justo lo que dijo que pasaría si Obrador llegaba al poder es lo que ha venido sucediendo: más endeudamiento del país, más impuestos para el pueblo, paraísos fiscales para los grandes empresarios, aumentos en la gasolina, el diesel y las tarifas eléctricas, precios por las nubes de bienes y servicios, salarios de hambre, menos inversión extranjera, nulo crecimiento del empleo, inseguridad, abandono de la educación y del campo, represión y muerte por todo el territorio y, lo más grave, violación permanente a los derechos humanos. Recuerdo muy bien que Calderón gritó en un mitin de campaña: OBRADOR VA A HACER LO QUE HACEN HUGO CHÁVEZ Y EVO MORALES, ESPANTAR LA INVERSIÓN EXTRANJERA…

Ahora no dice nada de ellos porque el crecimiento económico de sus países es de los mejores en América Latina. Calderón se quedó corto con su vaticinio, no sólo espantó la inversión extranjera sino a los mismos inversionistas, que junto a los mexicanos, de todos niveles, vivimos prácticamente en medio del fuego cruzado. 19 mil muertos desde que usurpó el poder y no se le ocurre más que seguir aumentando salarios al Ejército para, según él, endurecer las medidas…

Pero sólo en contados casos porque los que han causado más sufrimiento a la población siguen impunes. Obviamente que esta guerra no la ordenó Calderón, simplemente la aceptó por el módico precio de sentarse en una silla en la que le cuelgan las patas y ponerse una casaca que le impide asomar las “manos limpias” por lo largo de las mangas. Edgardo Buscaglia afirmó que el monstruo de lo que se ha dado en llamar crimen organizado es un producto consensuado de las élites empresariales y políticas mexicanas. Un monstruo que ha generado enormes flujos de recursos financieros y patrimoniales de origen ilícito, que fueron lavados en la economía legal, y que el auge de la criminalidad floreció de la mano de empresarios de la violencia, con recursos financieros para pagar un segundo nivel de empresarios aún no capitalizados, que a su vez controlan agrupaciones irregulares integradas por empleados potencialmente desechables, encargados de las tareas operativas más riesgosas.

Las palabras de Buscaglia no son cosa menor, su declaración empata perfectamente con lo que estamos viviendo. Protección de Estado a los grandes capos de la droga, del dinero y de la política, y represión para el pueblo que osa defender lo que le pertenece. Los millones de mexicanos que nunca creímos en las mentiras de Calderón y su campaña de odio y división, hemos venido constatando que Andrés Manuel López Obrador siempre tuvo la razón al decir que Calderón mentía, como mentía el Consejo Coordinador Empresarial y los acaparadores de los medios de comunicación. Tiene razón ahora al decir que Calderón ya no gobierna y que todas las baterías están encaminadas no sólo a que regrese el PRI al poder sino a evitar, otra vez, que asuma el poder la izquierda, la de adeveras.


También tiene razón cuando dice que al final PRI y PAN cerrarán filas como en l988 y en 2006. Después de que los prianistas sacaron sus trapitos al sol y que el país se encuentra con focos de alarma encendidos en todos los rubros, ya no es posible creer en discursos falsos de recuperación económica y consensos civilizados en las Cámaras.Destapadas las cartas sólo queda apostar a quien tiene en sus manos el mejor juego.Nos vemos el próximo domingo 21 en el Hemiciclo a Juárez a las 10:00 de la mañana, con Andrés Manuel López Obrador.

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