Defiende @FedericoArreola a un “alma-pura”, a @EnriqueKrauze
Prácticamente por inercia respondo a la alusión que Federico Arreola hace de mí en su columna del 02-04-14 en SDPNoticias.com, en la cual se confirma que el periodista se ha convertido, sin necesidad, en el defensor formal de Enrique Krauze.
En columna pasada argumenté que Arnaldo Córdova desmiente a Krauze en su insistencia de proponer que la izquierda se negó a debatir con Paz perdiendo así una gran oportunidad. Lo hice citando un texto de cada uno de los involucrados y señalando que la polémica prosiguió y que es muy bueno que tengamos los diversos textos para cotejarlos.
Como respuesta a mi escrito y tomando algunos de los textos de la polémica entre Córdova y Krauze (“Almas puras”, de éste último, entre ellos), Arreola se dedica a una tarea muy apreciada por el historiador, que es la de ungirlo como el santón heredero de Paz incluso en el debate referido.
Sin duda, el discurso de Krauze defendiendo a Paz frente a la izquierda (y elevándolo sobre ella) es recurrente y ha aprovechado el centenario del autor para difundirlo una vez más, “al grado de la necedad; como un ostinato.”, señalé en mi columna (“Arnaldo Córdova desmiente a @EnriqueKrauze sobre Octavio Paz”, SDPNoticias.com, 02-04-14). Esto no le pareció bien a Arreola, y defendiendo a Krauze escribió, “el señor Palacio, hombre de izquierda, fiel a las tradiciones izquierdistas insulta al historiador: lo llama ‘necio´ por insistir en que Paz siempre buscó dialogar con los representantes de la ideología que tanto agredió al premio Nobel.”.
1. He utilizado la tercera acepción del adjetivo según la RAE: “Terco y porfiado en lo que hace o dice.”. Al ser verdadera mi propuesta en relación al asunto Paz-Izquierda-Krauze, es decir, la insistencia del historiador, no hay insulto.
2. No he sido ni seré izquierda militante y mucho menos soy fiel a ninguna tradición (¡vaya frase!). Para mí, ser de izquierda pasa por la crítica y la autocrítica en sentido humanista, nada más. Lo cual contrae connotaciones éticas y, por tanto, consecuencias, lo que es ya bastante.
3. Por tanto, decir que soy “fiel a las tradiciones izquierdistas”, es una invención; cuando menos.
4. El título de la columna de Arreola, “Heredó @EnriqueKrauze de Octavio Paz el resentimiento de cierta izquierda”, es de suponerse, me incluye y me quiere descalificar como resentido.
Federico Arreola, crítico de Krauze no hace mucho tiempo, se obstina ahora en su defensa llamando insultadores y resentidos a quienes “osen” tocar al historiador (dice que yo lo cuestiono “casi cada vez que este publica cualquier cosa”, lo cual es incorrecto, ¡qué aburrido sería!; lo hago cuando amerita el caso), a quien el periodista ha ya institucionalizado como “heredero” de Octavio Paz, al menos, de un supuesto resentimiento; lo que ha de llenar de regocijo a Krauze, ¡es lo que siempre ha deseado!
Cae Arreola en la trampa o el juego de Krauze, la auto-victimización y el sofisma. Y de allí, a una supuesta superioridad moral de “almas puras”; pero “demócratas”.
Todo lo demás que Arreola afirma en su columna en relación al debate original, punto por punto, es debatible y materia de discusión.
P.d. Y lo principal que se señala, pero que tanto Krauze como Arreola ignoran muy a propósito, es que la admiración por el ensayista y el poeta está fuera de toda mezquina discusión ideológica, como la impulsada por el heredero. Por lo pronto, continúo en mi texto sobre Paz y la supuesta época más feliz de la humanidad.

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