
SOBRE EL AUTOR
Ricardo Mejía Berdeja,
abogado, egresado de la Universidad Iberoamericana, plantel Santa Fe. Originario de Torreón, Coahuila, radica en Acapulco, Guerrero desde hace varios años. Integrante de la Comisión Operativa Nacional de Movimiento Ciudadano y Consejero del Poder Legislativo ante el Consejo General del IFE por parte de ese partido. Fue Presidente Fundador de la Organización Nacional México Nuevo y del Parlamento de la Juventud México, XXI del PRI, partido en el que militó hasta 1997 y en el que ocupó diferentes cargos estatales y nacionales. Ha sido Diputado Local en Coahuila y Coordinador de Análisis y Prospectiva del gobierno estatal. Fue Secretario Técnico del Centro Nacional de Desastres CENAPRED de la Secretaria de Gobernación. En la la XLII legislatura de la Cámara de Diputados es Vice Coordinador del Grupo Parlamentario de Movimiento Ciudadano, Secretario de las Comisiones de Puntos Constitucionales y de Energía; Coordinador del Grupo de Trabajo para revisar los manejos comerciales, financieros y económicos de PEMEX; y Presidente de la Comisión Especial para Indagar el Funcionamiento de las Instancias del Gobierno Federal relacionadas con el Otorgamientos de Permisos para Juegos y Sorteos
abogado, egresado de la Universidad Iberoamericana, plantel Santa Fe. Originario de Torreón, Coahuila, radica en Acapulco, Guerrero desde hace varios años. Integrante de la Comisión Operativa Nacional de Movimiento Ciudadano y Consejero del Poder Legislativo ante el Consejo General del IFE por parte de ese partido. Fue Presidente Fundador de la Organización Nacional México Nuevo y del Parlamento de la Juventud México, XXI del PRI, partido en el que militó hasta 1997 y en el que ocupó diferentes cargos estatales y nacionales. Ha sido Diputado Local en Coahuila y Coordinador de Análisis y Prospectiva del gobierno estatal. Fue Secretario Técnico del Centro Nacional de Desastres CENAPRED de la Secretaria de Gobernación. En la la XLII legislatura de la Cámara de Diputados es Vice Coordinador del Grupo Parlamentario de Movimiento Ciudadano, Secretario de las Comisiones de Puntos Constitucionales y de Energía; Coordinador del Grupo de Trabajo para revisar los manejos comerciales, financieros y económicos de PEMEX; y Presidente de la Comisión Especial para Indagar el Funcionamiento de las Instancias del Gobierno Federal relacionadas con el Otorgamientos de Permisos para Juegos y Sorteos
Cada gasolinazo que mes con mes se aplica es el recordatorio de los acuerdos del Pacto por México y de los legisladores que desde el PRI, PAN y el PRD han aprobado los aumentos de impuestos, el endeudamiento del país y las reformas dañinas al interés nacional.
En estos días ha quedado de manifiesto la dualidad en la que se mueve el país. Por un lado la visión excluyente del gobierno y sus aliados del Pacto por México que han venido aprobando un conjunto de reformas regresivas que implican agravios para diferentes sectores y grupos en el país; y por el otro lado, el México real que se cuela como invitado no deseado entre el país idílico de la propaganda oficial que se paga por cientos de millones de pesos por parte del Ejecutivo Federal.
Hay una creciente insatisfacción de los diferentes sectores del país con el desempeño de Enrique Peña Nieto y los malos resultados de su gestión. Mientras más crece este rechazo los representantes del PRI, PAN y un sector del PRD endurecen más sus posturas retrógradas y siguen golpeando a diferentes sectores, generando en la nación lo que he denominado una República de agravios.
No hay un sector del país que se haya escapado a la rapacidad del gobierno peñista: maestros, trabajadores, comerciantes, pequeños y medianos empresarios, habitantes de la frontera, profesionistas, y un larguísimo etcétera han sido golpeados por las reformas del pacto y del Presidente. La reforma hacendaria ha sido recesiva, inflacionaria y además ha generado una caída en la recaudación. El país está envuelto en un retroceso político y económico. Gasolinazo tras Gasolinazo los mexicanos recuerdan el duro golpe de las medidas fiscales y recaudatorias del gobierno federal.
Diferentes encuestas de opinión han venido reflejando el descontento frente a la situación prevaleciente en el país, y en un hecho inédito, dada la fuerte cultura presidencialista que existe todavía en el país, el titular del Poder Ejecutivo aparece reprobado. Ni en sus peores momentos Ernesto Zedillo y Felipe Calderón enfrentaron ese nivel de rechazo. Según la encuesta de Reforma publicada hace unos días el 53 por ciento de los líderes desaprueban la gestión de Peña Nieto y los ciudadanos lo reprueban con un 5.5 por ciento.
Esta mala calificación, no obstante el fuerte despliegue de propaganda gubernamental, es producto de la deteriorada situación económica, los pobres resultados en materia de seguridad pública, los efectos negativos de la reformas pactistas, en especial de la hacendaria, y de la permanencia de la corrupción.
Contrario a lo que señalan sus apologistas las reformas de Peña Nieto no han servido para reactivar la economía y, mucho menos para mejorar las finanzas familiares. Diferentes analistas e instituciones financieras han ajustado las metas del crecimiento económico, crece la informalidad, no aumenta el empleo y la inseguridad prevalece.
En ese contexto, los grupos que dominan el Congreso de la Unión han optado por la cerrazón y en una farsa impusieron a los nuevos integrantes del Consejo General del Instituto Nacional Electoral. Cuando la situación política y social imperante demandaba un órgano electoral con la mayor autoridad moral y el más alto perfil ciudadano optaron por el reciclaje de los mismos personeros del poder, en un burdo reparto de cuotas partidistas.
El PRI, PAN y un sector del PRD impusieron a los consejeros electorales después de una gran simulación en la que hicieron participar a 307 mexicanos y mexicanas en un juego arreglado. No se consideraron perfiles, trayectorias, historial académico ni méritos cívicos y ciudadanos, sólo su adscripción a los partidos con lo que tienen cercanía. A todos los que de buena fe participaron esperando una revisión imparcial, simplemente se les utilizó para una gran farsa.
El Instituto Nacional Electoral nace con los peores augurios, lejos de ser una institución para fortalecer la democracia será un órgano dominado por quienes nombraron a los consejeros electorales, quienes buscarán mantener el status quo, el orden establecido caduco, antidemocrático y excluyente.
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