COLUMNAS
JANE DE LA SELVAmié 10 feb 2016 17:09
¡Migajas NO, señor Papa! (Observaciones desde el México Ateo)
JANE DE LA SELVAmié 10 feb 2016 17:09
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Herejes, desvergonzados, irreverentes, groseros, altaneros, rebeldes, desubicados, perdidos, excomulgados, endemoniados… algunos de los adjetivos con los que hemos sido señalados por los creyentes de la iglesia católica apostólica romana, los ateos.
Por el sólo hecho de expresar la negación a ser adoctrinados por la Iglesia Católica—o ninguna otra-- cuyo objeto, opino, es la domesticación de la libre conciencia universal para ponerla a su servicio, para esclavizarla, para alejar a los fieles incautos, de su—la-- verdad.
Siempre saldrán a la luz las incoherencias de la fe católica:
Hubo que rogarle al Papa para que diera audiencia a los padres de los 43 y demás deudos de desaparecidos en México. No escuchó ruego, pero decidieron los organizadores, finalmente, incluirlos “en primera fila” durante una de sus misas solemnes, la de Ciudad Juárez.
Migajas, para la desesperación de un grupo azotado por la tragedia y en perenne sufrimiento.
Los padres de los 43 se han negado a asistir a dicha misa en Juárez. A recibir migajas. No son solamente ellos, no están solos, son cientos los padres de los desaparecidos.
Para el Vaticano, es una simple cuestión de solucionar los retos de sus relaciones públicas.
Para los sufrientes, será quizá un consuelo, no veo qué más.
La palabra “misericordia” el eslogan con que viaja el argentino. Palabra que en su boca, como podemos observar, nace muerta.
No necesitar de un dios ni de una doctrina para lograr amar al prójimo como a sí mismo dando albergue en el corazón a un auténtico sentimiento de solidaridad de paz y armonía, asusta a la sociedad --¿O suciedad?--. Que no provenga ese compromiso personal, ese fuego interno, ni de la devoción eclesiástica ni de la veneración a las deidades, es la gran herejía que acusan, es el “pecado mortal” de los hombres y mujeres ateos. Paradójicamente, son usualmente humanos que intentan actuar con bien sin mirar a quién, y que en mi observación, actúan con mucha más transparencia coherencia y honestidad que los humanos religiosos.
Los derechos inalienables de los mexicanos no han dejado de ser ninguneados pisoteados ignorados e incumplidos por nuestra sociedad mayoritariamente católica y sus jefes en el Vaticano, cualquiera lo puede observar, puesto que todo sigue igual, la situación de los derechos humanos en nuestro ultra católico México, no cambia, sino empeora. ¿Cuándo habremos de despertar masivamente a esta realidad?


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