martes, 31 de marzo de 2015

El efecto Angelina Jolie
Javier Flores
N
uevamente Angelina Jolie Pitt ha hecho pública su decisión de realizarse una cirugía preventiva, esta vez recurriendo a la extirpación bilateral de los ovarios y trompas de Falopio. Como se recordará, hace casi dos años, en un artículo publicado el 14 de mayo de 2013 en The New York Times, la célebre actriz había expuesto las razones por las cuales se practicó una doble mastectomía preventiva (extirpación de todo tejido mamario). Su madre había muerto a los 56 años víctima de cáncer, y Jolie es portadora de una variedad mutante del gen BRCA1, cuya presencia se asocia con el riesgo de adquirir cáncer de mama y de ovario.
Aquel texto de Angelina Jolie se convirtió en una especie de manifiesto: “Espero que otras mujeres puedan beneficiarse de mi experiencia… Hoy día es posible averiguar mediante un análisis de sangre si se es susceptible al cáncer de mama y de ovario, y luego tomar acción… No me siento menos mujer. Me siento empoderada, pues tomé una decisión importante, la cual de ninguna manera disminuye mi feminidad… Para cualquier mujer que lea esto, espero que te ayude a saber que tienes opciones. Quiero animar a cada mujer, especialmente si tienes antecedentes familiares de cáncer de mama o de ovario, a buscar la información y a los expertos médicos que te pueden ayudar a tomar tus propias decisiones informadas”.
Como se anticipó en este mismo espacio (La Jornada 4/6/13), el llamado de la famosa actriz tuvo una influencia notable en otras mujeres. Incluso ha dado lugar a varios estudios científicos, como el de Gareth R. Evans y sus colaboradores, quienes si bien reconocen que es frecuente que las noticias en los medios de comunicación tengan efectos en la demanda del público por algunos servicios de salud, éstos son de corto plazo; mientras en el caso de la decisión de la actriz estadunidense, se trata de un efecto de larga duración que incrementó, a partir de mayo de 2013, la demanda para la realización de pruebas de detección de mutaciones en los genes BRCA1 y BRCA2 en nueve servicios regionales de genética en el Reino Unido, y el número de consultas para evaluar la realización de la doble mastectomía como medio preventivo, a lo cual estos autores llaman Efecto Angelina Jolie(Breast Cancer Research 2014, 16:442).
El martes pasado, Jolie publicó una nueva colaboración en The New York Times en el que ahora relata su experiencia quirúrgica por la que le fueron extirpados los ovarios y las trompas de Falopio. Las razones son básicamente las mismas, sus antecedentes familiares y genéticos; de hecho esta segunda operación ya había sido anticipada por la actriz en 2013, por lo que se espera que el efecto Jolie se intensifique, como lo sugiere un artículo publicado este jueves en la revista Nature, que lleva como título: “Consejeros genéticos esperan el resurgimiento del ‘efecto Jolie’”.
El texto firmado por Erika Check Hayden, publicado en la sección de noticias de la prestigiada revista inglesa, advierte sin embargo que lo anterior conlleva importantes riesgos, pues a juicio de varios expertos la interpretación incorrecta de los resultados de las pruebas genéticas pueden conducir a cirugías innecesarias.
Como he señalado en este espacio al referirme al mismo tema (La Jornada 4/6/13), la presencia de genes defectuosos BRCA1/2, aunque puede considerarse un factor de riesgo, no es equivalente a desarrollar cáncer, pues se han descrito en estos genes cerca de mil mutaciones diferentes y se sabe muy poco o nada sobre cada una de ellas. Son las llamadas variantes de significancia desconocida citadas en el texto de Check Hayden, y muchas de ellas pueden ser benignas. Un problema consiste en que algunos laboratorios son más propensos que otros a encontrar variantes cuyo significado no pueden interpretar, dice esta autora.
Lo anterior ha conducido a errores graves, señala la autora, pues en el trabajo de Ellen Matioff (Cancer J.2014, 20:246-53) se reportan cuatro casos de mujeres que se sometieron a la extirpación de las mamas o los ovarios, a partir de variantes de los genes BRCA1/2 que no habían sido definitivamente vinculados con un mayor riesgo de adquirir la enfermedad.
En mi opinión, la decisión de Angelina Jolie sobre su cuerpo me parece muy respetable, pero seguir a ciegas su convocatoria, no es lo más recomendable.

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