domingo, 29 de marzo de 2015

Los precios del petróleo
José Antonio Rojas Nieto
B
revemente comento que desde principios de febrero los precios de referencia en el mercado spot (estadunidense y europeo) del petróleo y del gas natural se han mantenido en una banda de cinco dólares. Este viernes, efectivamente, nuestra mezcla mexicana de exportación descendió. Pero había subido prácticamente toda la semana, para mantenerse en una banda de 45 a 50 dólares, banda en la que se ha ubicado desde principios de febrero. Sí, acumulamos ya casi dos meses sin movimientos drásticos. Con un referente estadunidense West Texas Intermediate (WTI) entre 47 y 53 dólares. Y un Brent de referencia en Europa entre 55 y 60 dólares por barril. El gas natural por su parte –con una volatilidad porcentualmente similar– se mantiene en una banda de entre 2.60 y 2.90 dólares por millón de unidad térmica británica (MMBTU). Así, la relación en términos de calor primario equivalente se mantiene en tres a uno. El calor primario equivalente del crudo se obtiene con tres unidades monetarias más que con las que genera el gas natural. Un tanto simplistamente podemos decir que hace un año se obtenía con cinco unidades monetarias más. El calor del gas se obtenía con la quinta parte de unidades monetarias que el calor primario equivalente del crudo. Hoy sólo con la tercera parte. Significa que se ha encarecido relativamente el gas natural respecto del crudo. Y no sólo en Canadá, Estados Unidos y México, También en Europa y en Asia, donde la relación entre uno de los marcadores del gas europeo (referencia en el Reino Unido, identificado como National Balancing Point (NBP) o el marcador del gas natural licuado importado por Corea y Japón (reconocido como Japan Korea Marker, JKM) se han encarecido un poco respecto del crudo Brent.
¿Qué puede pasar en los próximos meses? Parece existir consenso de que los precios ya no pueden descender más. La caída en el volumen de equipos de perforación en Estados Unidos es –apenas– un leve indicador de esa idea. Aunque –preciso es reconocerlo– continúa al debate sobre el breakeven point, lo que a decir de algunos especialistas y algunas firmas financieras (Evaluatenergy y Scotiabank, por ejemplo) incluye los costos incurridos por los productores para descubrir yacimientos, desarrollarlos y producir crudo y gas natural a largo plazo. Se incluyen, por cierto, los beneficios del capital y el pago de regalías a los propietarios de los yacimientos, en muchos casos –ya en México, por efecto de la lamentable reforma al 27 de la Constitución– a las naciones propietarias. En ocasiones sólo se alude exclusivamente a los costos estrictos de producción, para identificar –como ha resultado tradicionalmente en el caso de México– los excedentes. Resultan de la diferencia entre el costo individual y el precio de mercado, identificada oficialmente como renta petrolera. Esta definición, por cierto, impide diferenciar los rendimientos del capital, el beneficio de lo que –estrictamente– es la renta petrolera. Los primeros, identificados en inglés por las siglas WACC (Weigthed Average Capital Cost) suponen el pago de ganancias a accionistas y de intereses por los endeudamientos a bancos y financieras. Nada de esto es –estrictamente– renta petrolera. Incluso en ésta hay un componente claramente identificado por David Ricardo como diferencial. Solamente sería el resultado de restar al costo individual el costo del productor reconocido o aceptado en el mercado como marginal, el más caro necesario para atender una demanda específica en un momento también específico.
Pero también, por cierto, tendríamos que reconocer otros componentes del excedente petrolero, identificados por analistas comopremios del mercado, derivados de condiciones extraordinarias que permiten –como de hecho aconteció entre 2007 y 2014– precios más altos que los que en términos de costos uno pudiera estimar.
En estos momentos –por cierto y a pesar del lamentable conflicto entre Arabia Saudita y Yemen– se habla de un premio geopolítico por los riesgos de suspensión del abasto del crudo proveniente del Medio Oriente por este conflicto. Esta falta de rigor en la diferenciación de los diversos componentes del excedente petrolero ha conducido a un desastroso manejo de los excedentes petroleros en nuestro país. Las partes extraordinarias (por decirlo así) de esos excedentes debieron ser ahorradas en un Fondo Petrolero que permitiera soportar algunos momentos –como el actual– de descenso drástico de precios, incluso sin recurrir a la compra de coberturas. Las partes ordinariasorientarse casi exclusivamente al fortalecimiento de la infraestructura.
Pero eso ya es historia. Y ante una perspectiva de precios relativamente bajos en los próximos años se verá reflejado en una obligada astringencia fiscal, de severos impactos para el bienestar de la población. Pero seguimos sin reforma fiscal de fondo. Sin duda
NB. En tanto reflexionamos sobre lo petrolero, permítaseme decir que en Alemania mi compañero Raúl Rojas ha recibido el reconocimiento a su trayectoria académica en ese hoy doliente país, por el drama aéreo reciente. Sí, Raúl es un orgullo para todos nosotros. Su persistente trabajo en la Frei Universitate (FU) en la querida –queridísima– ciudad de Berlín lo acredita.

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