jueves, 7 de enero de 2016



El cuervo de Marcelo o sobre la traición en Mancera 

@NietzscheAristojue 07 ene 2016 14:08
 
 
Miguel Ángel Mancera
Miguel Ángel Mancera
Foto propiedad de: Internet
Esa figura taimada que ofrece la imagen de quien “no mata una mosca”, es la que ha ostentado Miguel Mancera al menos desde que apareció en público. Y de allí viene el error de lectura de Marcelo Ebrard al apoyarlo ante la debilidad de los otros contendientes a la jefatura de gobierno en 2012. Error confirmado por los muchos que votaron por él a pesar de su ambigüedad y falta de definición política; el  “huevo de la serpiente” se incubaba en las oficinas del GDF. Siendo el candidato de la izquierda en la ciudad de México, de todas maneras iban a votar por él; tenía que ganar.
En el curso de una semana se publicaron dos artículos sobre el tema de la traición del jefe de gobierno. El primero, “Mancera, el traidor”, de Martín Moreno (sinembargo.mx; 30-12-15), y “La traición de Mancera”, de John Ackerman (La Jornada; 04-01-16).
Ackerman hace una buena síntesis de la crítica de que el jefe de gobierno ha sido objeto por su política en contra de la ciudad que lo eligió con apoyo histórico (63% de la votación) y en favor del gobierno federal priista que, mediante su posición, ha ido instrumentando la línea represora y autoritaria proveniente del Edomex. “…en lugar de reconocer con humildad su papel en la historia y respetar al mandato popular expresado en las urnas en favor de una ciudad de México progresista y de avanzada, Mancera se ha dedicado a traicionar a los ciudadanos de la capital con sus políticas represivas, privatizadoras y antipopulares.”. Y así fue desde la violencia de diciembre de 2012 y la subsecuente contra los ciudadanos, en particular contra los jóvenes, hasta la imposición de un constituyente tramposo que representa el interés del gobierno de Peña y Mancera, mas no el de la sociedad. Pasando por la represión de estudiantes, encarcelamiento de activistas, desalojo y  violencia contra maestros, el blindaje y mal uso del zócalo, encapsulamiento de marchas, incremento del precio del metro, aliento a los especuladores inmobiliarios, aumento de la violencia, contravención de la voluntad popular al hacer alianzas tramposas en la asamblea de representantes.
A tres años de gobierno, la sociedad lo ha juzgado ya: popularidad por los suelos y manifestaciones en su contra. En YouTube existe la evidencia: videos que exhiben la brutalidad policiaca de Mancera así como el repruebo y repudio a su persona y política antipopular. La traición a la sociedad que lo eligió está probada y difícilmente eludirá las consecuencias.
El trabajo de Moreno particulariza otra vertiente de la traición: contra su exjefe y aliado, Marcelo Ebrard. Citando a Ricardo Raphael, el articulista señala que Mancera habría dicho a Peña: “No fui yo, fue Marcelo”, acusándolo de haber filtrado la información sobre el lodo de La Casa Blanca a Carmen Aristegui (lo que Ebrard una y otra vez ha negado). De allí se inició la cacería contra el exjefe de gobierno utilizando una trucada trama sobre la situación, responsabilidad y solución de los problemas de la línea 12 del metro: tanto Peña como Mancera lo querían en la cárcel.
Mancera llegó a la candidatura como la cuarta opción de Ebrard (y aceptado por López Obrador una vez que estuvieron descartados Barrales, Delgado y Batres; otros no pintaron ni la raya): “…un abogado con suerte y circunstancia, un hombre sin formación política sólida, un personaje sin carisma ni intelectualidad. De escasas luces. De rebote llegó Mancera a la candidatura. De puritito rebote.”.
Error de cálculo de quien pensó que una persona así sería mansa y manejable, pero… “Ser un sapo. Un chivato. Un dedo. Un traidor. Lo más degradante en la conducta de un ser humano. La parte más ruin y detestable de cualquiera, incluyendo a un político… Dentro de un sector de la izquierda mexicana, en voz baja, esa condición –la de sapo-, ha marcado a Miguel Ángel Mancera, un híbrido de la política, una circunstancia desafortunada de tiempo y forma para la propia izquierda. Sí: el error más grande de Marcelo Ebrard.”, señala el articulista.
Después de tres años de acercamiento extremo, Mancera da la impresión de haberse distanciado de Peña. ¿Otra traición? Es de dudarse, más bien parece tratarse de una estrategia para ver si levanta y gana la candidatura presidencial del PRD. Pero está tan quemado y tan devaluado como Peña, que si no fuera el caso, no faltará quien lo promueva como candidato “independiente”; que ya sabemos de qué trata ese asunto. No obstante, Mancera está degradado ante los ojos de la gente; pocos arriesgan la mano por él. Cuando López Obrador quiso elogiarlo y defenderlo en Iztapalapa (por el tiempo en que jugaban béisbol con la camiseta “Amigos”), fue abucheado.
Los cuervos de Edgar Allan Poe y de Vincent van Gogh son claros en su presencia poética o sobre el lienzo; son presagios funestos. El ingrato cuervo de Ebrard -como el del pobre ciego que cuenta cómo le ha extirpado los ojos su criatura- ha traicionado a Marcelo y a la propia ciudad que lo eligió y alimentó con el voto como su representante, como defensor de sus causas y demandas. No para lo contrario. A volar, pues.

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