Yunes vs Duarte (el ring en el mundo de los cerdos)
El panista Miguel Ángel Yunes verbalizó esta mañana un sin número de denuncias en contra del gobernador de Veracruz Javier Duarte.
Entre ellas, que EPN había dado libre albedrío a su gobernador para designar al próximo candidato del PRI para gobernar el Estado. “Estamos como las monarquías”, aseguró Yunes.
Lo hizo en el informativo de Ciro Gómez Leyva donde asistió a anunciar su candidatura para Gobernador del Estado en alianza el PAN con el PRD. Pero más bien se dedicó a acusar a Duarte de malversaciones durante su administración—a la que llamó cavernícola-- de las que habrá de rendir cuentas, por lo que insiste Yunes que el gobernador bloquea esta nueva “alianza partidista” y su propia candidatura, dada su potencialidad de triunfo.
Fueron tantos los adjetivos descriptivos, los términos derogatorios a lengua suelta y ante las cámaras contra el gobierno del PRI en Veracruz y directamente contra Javier Duarte que utilizó este individuo, que tendrá con qué probar lo dicho.
Yunes ha creído encontrar en la alianza PANPRD un camino hacia el poder como lo han hecho otros. Es adictivo el poder y Yunes lo anhela tanto como el PRI.
El “Cambio”, lo que ofrece este nuevo oportunista. ¿Cambio de qué? Porque no lo dijo. Sería el cambio de los ejecutores de la corrupción, porque tan corrupto luce el uno como el otro. Se mira claro que se revuelcan en el mismo chiquero.
En fin, que prende uno los noticieros de la pantalla chica de cuando en cuando para oír en qué va el putrefacto mundo político empresarial nacional y se encuentra uno con las mismas repetidas patrañas de años atrás. Las mismas incertidumbres por no decir incredulidad, la ausencia absoluta de confianza y de respeto por aquellos o aquellas que aseguran públicamente con ataques de vehemencia que desean gobernar “con transparencia”.
Cosa que hasta el día de hoy, aún falta por suceder no sólo en el Estado de Veracruz.
Pocos se han atrevido --so pena de arriesgar la vida--a hurgar dentro, a meter las manos donde hay que meterlas para “transparentar” a “los intocables”. Para sacar a la luz los pactos políticos a puerta cerrada. Pactos forzados o convenientes con empresarios dominantes o delincuentes, muy bien disimulados tras otras fachadas.


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