San Felipe y el presidente católicoSalvemos a México, ¿de qué?
¡A las tres me dan su mejor sonrisa forzada! (Foto: LUIS GARCÍA SOTO / EL UNIVERSAL)
Desde el pasado miércoles, en el país no hay otro tema que el de las familias. Familias unidas, desunidas (sobre todo ante la ley de Dios, con sus consabidos, que no comparto, golpes de pecho), familias diferentes y también, claro, las familias políticas y sus (dis)funciones.
Vamos uno por uno.
Primero, el VI Encuentro Mundial de las Familias. Acudió a inaugurar nada menos que Felipe Calderón. ¿Qué le gritó un asistente en cuánto lo vio entrar? A’i le va:
—¡Viva nuestro presidente católico!...
Y luego, las confesiones del mismo: “Sean ustedes bienvenidos (…) a esta tierra de María de Guadalupe y de San Juan Diego, también de los mártires de la persecución, y también, no puedo omitir el comercial, del primer santo mexicano, que es además mi patrono, San Felipe de Jesús... Las palabras de la ‘Suave patria’, de López Velarde, que dicen, precisamente, ahora a propósito de los tiempos que vivimos: ‘Suave patria, frente al hambre y al obús, un higo te dará San Felipe de Jesús”, se aplican precisamente a lo que mucho siente y mucho quiere este pueblo de México”.
Mmm, no lo había visto así. ¿Qué particular higuera querrá reverdecer este Felipe de Jesús? ¿Tanto así como un milagro se requiere ganar la guerra contra el narco y la pobreza?
En fin, que como diría Juan Gabriel: pero qué necesidad. Me desdigo de lo dicho este miércoles pasado: el clero no tiene razón al querer un partido político. Ya tiene al PAN. Y a un presidente católico en el poder.
Y hablando de familias, le propongo hacer un ejercicio. Ahora resulta que el IFE dice que va a tener “bajo lupa” a todos los candidatos de elección popular y a sus familias “hasta de segundo grado” para vigilar que no haya dinero mal habido.
Supongamos que sólo hay cinco candidatos por curul (aunque hay ocho partidos, puede haber alianzas). Si cada uno de ellos tiene espos@ y tres hijos: 10 mil personas que vigilar. Con sus respectivos padre y madre —si es que tienen—, otros 5 mil que suman ya 15 mil.
Aumentemos tres hermanos por cada uno de los candidatos y su respectiva pareja. Otros 7 mil 500.
¿Y sus tíos paternos y primos-hermanos? Supongamos que tienen tres tíos por cada lado, seis en total y sus parejas. Otras 12 personas. Y que tengan 12 primos. Son 60 mil personas más.
La cifra global y muy conservadora: 90 mil personas.
¿Usted cree que lo podrán hacer? ¿Con qué ejército de vigilantes? Y eso que sólo contemplé la Cámara de Diputados y no el resto de puestos de elección popular que están en juego.
Salvemos a México no es el nombre del partido de la Iglesia católica mexicana que quiere fundar o un programa de Mariavisión o una nueva fundación de Marta Sahagún.
SM, por sus siglas, es el nuevo nombre de la coalición PT-Convergencia, con el que participarán en las próximas elecciones. Si querían que sonara mesiánico, lo lograron. Ahora, una duda: ¿salvarlo de qué?
Sancionarán todo el “afeamiento” de Guanajuato, Guanajuato. Esa es la tirada del cabildo de esa ciudad, comandado por el PAN, al aprobar un nuevo Bando de Policía y Buen Gobierno.
Sancionarán a quienes compren a vendedores ambulantes, miradas y señas obscenas y todo aquello que de plano les haga verse mal. Incluso a los limosneros (que son feos y pobres, pensarán).
Esta noticia me da gusto porque sólo puede ser justificable si al mismo tiempo preparan comedores populares y albergues, y fortísimos programas de empleo. Si no, es franca discriminación.
Y otra, si se puede, peor. Que las personas no se besen en la calle (guácala-qué rico). ¿Y el callejón del beso? ¡Eso va en contra hasta el turismo!
¿En qué estado están los Derechos Humanos de las personas con discapacidad en el DF? Lo invito a conocer hoy en el blog el informe especial preparado por la CDHDF, y que será presentado el próximo 20 de enero.
Pregunta para encontrarle respuesta el fin de semana. ¿Quiénes son los dos funcionarios de primer nivel a cargo de parte de la seguridad nacional que comenzaron su enfrentamiento —que niegan— a causa de un lío de faldas? Me cuentan que sus respectivas novias trabajaban con su adversario… de cargo. Cada uno la corrió. Y así comenzó todo.
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