Muchos se sorprenden de la violencia del narco. Ha inundado prácticamente a todo el territorio nacional. A simple vista, lo que sucede en estados como Michoacán, parece no tener explicación, como si el fenómeno hubiera surgido de las tinieblas. Pero si analizamos lo ocurrido en México durante los últimos 30 años, veremos que esta violencia no surgió de la nada, se cultivó en los escritorios de los más connotados neoliberales.
El campo mexicano fue secado económicamente, de manera premeditada, con la convicción de que los alimentos se comprarían más baratos en el extranjero, a través de medidas como:
1) Derrumbe de los aranceles agropecuarios
2) Desaparición de los precios de garantía
3) Privatización de las filiales de Conasupo: Trigo Industrializado, Maíz Industrializado, Industrias Conasupo, entre otras.
4) Reforma al artículo 27 constitucional para permitir la comercialización de las tierras ejidales y la concentración de la propiedad agropecuaria a través de holdings
5) Firma de un Tratado de Libre Comercio que abrió las puertas del país a los productos norteamericanos provenientes de una economía agropecuaria súper subsidiada, teniendo como consecuencia la quiebra masiva de los productores nacionales.
6) Aumento de las importaciones de alimentos en hasta un 400 %
7) Eliminación del crédito agrícola
8) Reforma minera para eliminar impuesto a la extracción y concesionar el territorio nacional a 5 pesos la hectárea a las compañías mineras extranjeras.
9) Caída de la inversión pública en el campo, que de un 10 % del total pasó a un 2%.
10) Pulverización de las subvenciones agrarias.
11) Privatización de Fertimex
Todas estas medidas, y otras, contribuyeron a hacer del campo mexicano un territorio desolado y poco esperanzador para los productores.
Muchos campesinos migraron hacia las ciudades o a Estados Unidos. Otros más fueron obligados a convertirse en peones de los nuevos amos, los productores de marihuana o amapola.
El tejido social, económico y político del campo se fracturó. En otros casos, se corrompió o se pudrió. El narco se erigió en la economía más rentable.
Que no vengan las nuevas autoridades a sentirse sorprendidas por la descomposición en el sur, el norte o el centro de México. Hoy cosechan lo que han sembrado durante treinta años.
Las medidas dirigidas al campo que se tomaron desde principios de la década de los 80 en México terminaron por ahorcar, por secar, por acabar al campo.
No se trata de ideología o de política. Ahí están las portadas de los diarios que muestran los resultados de la política neoliberal en el campo.
Carlos Salinas engañó a muchos con el discurso de la modernidad. Prometió prosperidad para los agricultores, capitalización del campo. Pero ocurrió lo contrario. Perdimos la frágil autosuficiencia alimentaria, el campo quebró, nos hicimos más dependientes del exterior, las ciudades mexicanas no pudieron captar la mano de obra desempleada del campo, los narco cultivos se multiplicaron y la violencia nos inundó.
El campo fue "modernizado" y sus modernizadores no saben qué hacer para frenar esta sangrienta, cruel y cruda "modernidad"
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