jueves, 8 de agosto de 2013

Por fin se privatizará el Petróleo Mexicano

JORGE HERNÁNDEZ@jorgekravitzjue 8 ago 2013 09:29
  
Imagen tomada de la cuenta oficial de PEMEX en Twitter
La hora llegó para los que tachan de nacionalistas y para los que se autodenominan modernizadores, éste último grupo, es la élite de la élite, sí, los mismos cachorros de los cachorros que surgieron en aquel sexenio catastrófico y corrupto pero del que su mayor líder y representante jamás se cansa de gritar a los cuatro vientos que él, y nadie más que él, ha sido el precursor y modernizador del México contemporáneo, quien por cierto, hasta libros bastante voluminosos ha escrito para intentar lavar su imagen maquiavélica.
El ala ultraconservadora desde su arribo al poder en el 2000, mejor dicho, desde que les cedieron el poder del régimen priísta durante 12 años –que por cierto, muchos se ofenden cuando expreso los hechos tal cual como sucedieron- se esmeraron por “abrir” la mayor empresa paraestatal a la iniciativa privada con creces, pero con resultados medianos –por no decirles mediocres- permitiendo los famosos contratos de riesgos en áreas no tan estratégicas para la nación. Durante estos últimos 30 años el camino se ha venido despejando gracias al trabajo sistemático de sexenio tras sexenio del régimen priísta y de la anuencia del ala ultraconservadora. Ya lo expresé en mi Apunte de mi texto El DF es el síntoma de lo que @EPN no ha podido resolver “Para el viejo y oficioso lobo de la política como lo es el PRI, saben muy bien los priístas cómo manejar sus piezas”. Así que el crédito no será de la actual gestión gubernamental.
Por fin terminarán las discusiones acaloradas entre los “modernizadores” y los nacionalistas no privatizadores, de quienes los primeros, se dicen pertenecer al selecto grupo –las mayorías son para los líderes nacos y su chusma- de mexicanos que velan por un México más próspero económicamente y moderno, mientras que los segundos –por cierto, el segundo lugar les queda muy a su medida- terminarán haciendo mucho barullo con marchas, gritos, insultos, demagogia, destrozos, desestabilizaciones y demás linduras que suelen realizar los inadaptados, corrientes y nacos que siguen al líder rijoso de piel morena.
Ya se anuncia en todos los diarios como algunos le llaman “la madre de todas las reformas” que está por salir a la luz la esperanza reformista de ser un país inmensamente rico por la inversión extranjera y nacional que se permitirá de una vez por todas en nuestra industria petrolera, claro está, sin privatizarla, mientras que para los que siempre quieren que a México le vaya mal –que por cierto, qué pejiguera dan toda esa gentuza-, la iniciativa les va a representar como el “apocalipsis mexicano”, la catástrofe de las catástrofes del siglo. Ahora que lo escribo, Los Mayas se equivocaron, el apocalipsis será el día que se apruebe en su totalidad la reforma energética y con ello la privatización del petróleo mexicano.
Lo interesante de toda ésta faramalla “reformista” es el matiz cardenista que le han impregnado a la supuesta iniciativa de ley para modificar el rumbo, perdón, para modernizar nuestra industria petrolera, una disculpa por usar la palabra “nuestra”, mejor dicho, la precaria industria del petróleo. Ya desde anticipación los medios de comunicación se han encargado de hablar que la reforma energética está sustentada en los preceptos y orígenes que llevaron al general Lázaro Cárdenas expropiar el petróleo, pues según los merolicos del régimen, resulta que han descubierto entre letras muy chiquititas que por aquellos años de 1940 se permitió por medio de una Ley Reglamentaria la participación de la iniciativa privada en Pemex, y no sólo eso, sino también argumentan los eruditos del régimen priísta que existe en dicha Ley Reglamentaria del artículo 27 constitucional un Artículo séptimo, fracción I del artículo anterior, en donde se pondrán celebrarse contratos con particulares a fin de que estos lleven a cabo por cuenta del gobierno federal, los trabajos de exploración y explotación, ya se mediante compensaciones en efectivo o equivalentes a un porcentaje de los productos que obtengan, ¡Eureka, por fin se ha descubierto el oro negro!.
¡Qué maravilla!, todo resulta más claro, si durante todos estos 75 años se nos vendió una falsa lectura constitucional, entonces el presidente ese nacionalista de Lázaro Cárdenas siempre permitió la participación de la inversión extranjera y nacional, sólo que el grupo de mexicanos que siempre quieren que a México le vaya mal, impidieron y le hicieron creer al pueblo mexicano que la expropiación comprendía el bloqueo total y absoluto a la inversión privada. ¡Maldición!, cuanto tiempo desperdiciado.
Nada mejor que la ignorancia para manipular a todo un pueblo a la conveniencia de un grupo oligarca que controla, domina y dirige ésta nación. Tendrán que pasar más de 10, 12, o 30 años para que surja un osado u osados que nos relaten, mejor dicho les relaten a las futuras generaciones de las marrullerías emprendidas por un grupo de corporativistas y tecnócratas mexicanos que vendieron el oro negro a capitanes de intereses extranjeros y seudoempresarios nacionales -¿ya se olvidaron del FOBAPROA?-.
Al final de todo este escándalo de los grandes reformistas y modernizadores es que no han podido explicar ni por asomo una propuesta de ley para “modernizar” la industria petrolera mexicana. Todos ellos se han limitado a expresar argumentos huecos, contradictorios, y estúpidos, como la últimadeclaración del líder priísta en la Cámara de Diputados Manlio Fabio Beltrones con los legisladores cenecistas, al expresarles que deben dejar fuera el “paradigma de que la energía es para crecimiento, y no sólo para la recaudación”. Ahora resulta que PEMEX sólo ha servido todo este tiempo para recaudar impuestos y no para generar crecimiento; entonces, ¿no que el asunto de todo este griterío era para modernizar la industria petrolera?, al final puros cuentos de los priístas jurásicos como Beltrones, Coldwell, Camacho Quiroz, Gamboa Patrón, y demás séquito de la vieja guardia del régimen más corrupto, añejo y pernicioso que gobierna con el rostro “fresco” de juventud en el telenovelero EPN.
De aprobarse en su totalidad la reforma energética priísta no será mérito de EPN ni de su grupo de allegados, el verdadero mérito es para quienes han gobernado durante 70 años con un breve descanso de 12 años. Los cambios que hoy se generen no son historia para quien duerme en Los Pinos, al final, ésta persona lo único que ha hecho, es poner una imagen y una cara a todos estos cambios.
El Apunte
Lo incómodo de todo esto son las excesivas adulaciones a quién no las merece. Todo esto se debe al régimen que nunca se fue, y del que probablemente nos tardemos muchísimos años más en cambiar en la realidad.

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