Pobreza e inseguridad: el fracaso del modelo económico
Dos elementos son la prueba irrefutable del fracaso del modelo económico neoliberal que se ha aplicado por los gobiernos emanados del PRI y del PAN a partir del inicio de los años ochenta del siglo pasado: el aumento de la pobreza y la creciente inseguridad que azota a nuestro país.
El grupo tecnocrático que ha tenido a su cargo la responsabilidad de la conducción de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, de la extinta Secretaría de Programación y Presupuesto, y de la Secretaríaa de Desarrollo Social, salvo contadas excepciones en ésta última, es una camarilla prianista que no tiene problema para transitar de un gobierno priísta a uno panista y viceversa, por lo cual, la responsabilidad por los nulos resultados en materia de eliminación de la pobreza dados a conocer por el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL) es de ambos partidos que han venido aplicando un modelo económico que ha demostrado su fracaso.
No hay ninguna diferencia entre Pedro Aspe, Guillermo Ortiz, Francisco Gil Díaz, Agustín Cartens, Luis Videgaray o José Antonio Meade, todos, maestros y pupilos, abrevaron la doctrina neoliberal y la han aplicado en los gobiernos priístas y panistas con las cifras devastadoras de su gestión.
Según CONEVAL, México tiene 53.3 millones de habitantes en pobreza. De 2010 a 2012, 500 mil mexicanos se sumaron a la pobreza, con lo que los mexicanos en esta lamentable condición representan el 45.5 por ciento de la población. El 68% de estas personas habitan en zonas urbanas. Los cuantiosos recursos invertidos en programas sociales, en teoría dedicados al combate de la pobreza, no han podido revertir esta grave situación, siendo utilizados la mayoría de las veces para el clientelismo electoral, lucrando políticamente con la miseria de millones de mexicanos. Razón por la cual, es procedente hacer una profunda auditoría a estos programas así como a sus titulares.
Un dato verdaderamente dramático es que en 2012, el 61.2 por ciento de la población no tenía acceso a seguridad social (71.8 millones de personas), cantidad mayor a la presentada en 2010 con 60.7 por ciento (69.6 millones). A esto se suma que de acuerdo a estadísticas del Instituto Nacional de Salud Pública 28.5 millones de mexicanos no cuenta con ninguna protección en materia de salud.
Por grupos de edad, según CONEVAL, las personas jóvenes son las más pobres, ya que hay 21.2 millones menores de 18 años en condición de pobreza. Aquí es donde se engarza otro de los elementos relevantes del fracaso del modelo, la inseguridad.
La pobreza, la desintegración familiar, la descomposición del tejido social, propiciados por el modelo económico, y las llamadas reformas estructurales que lo han acompañado, son elementos que prácticamente arrojan a nuestros jóvenes a las tentaciones de los grupos delincuenciales. Sin ninguna expectativa, ni horizonte de desarrollo personal y profesional, sumergidos en la pobreza, las personas jóvenes han nutrido las filas de la delincuencia organizada, lo mismo como sicarios que como halcones. Son, por desgracia, la "carne de cañón" de la guerra contra el narcotráfico.
Esta guerra, según cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), arrojó que durante el periodo de Felipe Calderón subieran un 150 por ciento los homicidios en el país, y que en el último año de su gestión se cometieran 71 asesinatos diarios.
Un dato ilustrativo del fracaso de la estrategia de inseguridad que Enrique Peña Nieto prácticamente ha replicado del sexenio anterior, es que Michoacán, el estado donde se inauguró la guerra de Calderón contra el narcotráfico, es hoy la entidad que presenta el mayor desafío en materia de combate a la delincuencia y una grave crisis de ingobernabilidad.
Al igual que en el ámbito económico, en materia de seguridad, la estrategia es la continuidad, sólo se cambió el enfoque discursivo del gobierno hablando de paz en lugar de guerra, y operando mediáticamente para mandar las notas de los ajusticiamientos a las páginas interiores de los diarios, en lugar de ocupar las primeras planas.
El proyecto de la Gendarmería Nacional que anunció con bombo y platillo el Titular del Ejecutivo Federal se ha mantenido en el papel, y la partida de 1500 millones de pesos autorizada en el Presupuesto de Egresos de la Federación de este año, permanece intocada.
La pobreza y la inseguridad que enfrenta el país es resultado de un modelo fallido. Por más que sus defensores oficiales u oficiosos traten de hablar de sus virtudes y denostar a sus críticos, los resultados están a la vista.
La inseguridad imperante es resultado en gran parte debido a la pobreza imperante y un sistema depredador, urge reconstruir el tejido social y la cohesión comunitaria.
Sólo con un nuevo rumbo para México, con un esquema socialdemócrata, que promueva una economía de mercado con enfoque social, que deje atrás el capitalismo de compadres y apoye al desarrollo de la planta productiva nacional en el contexto globalizado, México podrá salir adelante.
Twitter: @RicardoMeb
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