Qué güeyes los gringos, ¡espiar a Calderón y a Peña!
Gracias a Edward Snowden los gringos han sido puestos en evidencia como responsables de un hecho ya sabido desde siempre, de espiar al mundo, a mandatarios de diversos países y, como si hiciera falta, a Peña y Calderón (Glenn Greenwald, periodista y principal contacto del asilado en Rusia, anuncia nuevos “bombazos” sobre el espionaje en Latinoamérica que simultáneamente responsabiliza a Estados Unidos y desnuda la simulación de ciertos gobiernos). Un absurdo gabacho, pues los susodichos se espían solos. Es decir, juegan del lado de la política y los intereses norteamericanos.
A menos de que los conozcan incluso al grado de desconfiar de sus socios y aliados. Los gringos no son tontos, por alguna razón han decidido espiar a quien más plegado a sus intereses no podría estar como Calderón cuando fungió de ejecutivo, empezando por la guerra contra el narco que tantos dividendos ha dejado para Estados Unidos (tráfico imparable de drogas y de armas) y tantos muertos para México; y espiar también a un candidato como Peña, tan afín a sus intereses sobre el petróleo y que ahora cumple puntual con la agenda pro-privatizadora.
Nada de absurdo hay, tampoco obsesión informativa. Voló gracioso un tweet desde mi tweetdeck con una interpretación de Julio Astillero: “En el caso de @FelipeCalderon no es espionaje sino control de calidad: los gringos verificaban que cumpliera los encargos”. Plausible tweet.
En columna anterior (“Rousseff y Brasil con mucha dignidad ante Obama y USA; EPN y México, ¿backyard?”, SDPNoticias.com, 29-09-10) di cuenta de la tibia reacción del gobierno de Peña dándose por satisfecho con la reunión que éste tuvo con Obama en San Petersburgo en radical contraste con la indignación de Dilma Rousseff y el gobierno de Brasil que levantó la voz denunciando el hecho en la misma sede de la ONU, canceló su visita a Obama y ha exigido una investigación.
Como respuesta a la noticia en cuestión, Calderón pide a José Antonio Meade, secretario de hacienda en su tiempo y a cargo ahora de la secretaría relaciones exteriores, trasmita su “más enérgica protesta” al gobierno de Estados Unidos por haber espiado a las instituciones mexicanas a través suyo. Ya tiemblan los gringos.
Pero, ¿para qué tanto recorrido si el curtido panista se encuentra en el mismo país que lo ha ultrajado a él y a México? Otro tweet no identificado desapareció como rayo sugiriendo que Calderón renuncie, como prueba enérgica de su vera indignación, a la beca de Harvard. Si bien la universidad no representa al gobierno gringo, la renuncia se podría interpretar como un aliento consecuente a su cólera tuitera. Al menos podría conciliar un tanto con quienes por decenas de miles han solicitado a dicha universidad su remoción por considerarlo un promotor de la violencia en México (“Mexican Drug War President”), y precisamente por haber actuado en política bélica (sin mencionar la económica) como “uña y mugre” con el país ahora objeto de su arrebato patriotero; quizá sólo patruitero.
Ahora bien, la última reacción del gobierno de Peña para “exigir”, ahora sí, una explicación ha sido vista por varios analistas como una preocupación que va más allá de la patria, al posible contenido de la información que podrían soltar Snowden-Greenwald y que iría desde probar irregularidades durante la campaña electoral hasta posibles enfermedades del entonces candidato; y se sueltan las especulaciones.
Hasta el momento, en esta farsa de espionaje e indignación quien continúa como público cautivo, público no respetado, es la sociedad mexicana. Y México se conforma y confirma como el patio trasero de los gringos; un simple backyard. Have a nice day.
P.d. Y ya Fox dice que también a él lo espiaron, pero al parecer no registraron los pasos en que andaba su honrada familia.

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