jueves, 30 de enero de 2014

México SA
La buena nueva de Pemex
Más empleo... en España
¿Dónde van los impuestos?
Carlos Fernández-Vega
L
a buena noticia va por cortesía de Petróleos Mexicanos: gracias a la visionaria decisión de invertir donde se debe y, desde luego, al dinero de los causantes cautivos, la (aún) paraestatal resucitará una gran zona industrial que de tiempo atrás reporta elevados índices de desocupación, y en 2014 generara miles de empleos, bien remunerados y con todas las prestaciones de ley… en España.
En México los dineros públicos, de la mano de la inversión privada (o al revés), no fomentan el empleo formal para los mexicanos, las políticas gubernamentales promueven salarios de hambre, mantienen en el olvido grandes zonas productoras del país y privatizan sectores estratégicos, como los astilleros. De hecho, la tasa oficial de desocupación abierta sigue muy por arriba de la registrada antes de la crisis de 2008-2009 (el catarrito) y la economía se mantiene amorcillada.
Pero con el buen tino que lo caracteriza, el gobierno federal (en esta romántica historia de gallegos y charros aparecen involucradas las administraciones calderonista y peñanietista, con la familia de Juan Camilo Mouriño como operadora), a partir de ya procederá en estricto sentido contrario, pero no en México sino en la zona norte de la madre patria, como si aquí sobrara el dinero, la economía estuviera floreciente y los trabajadores en jauja.
Como es sabido, a finales de noviembre pasado Petróleos Mexicanos, por medio de su filial PMI, compró el 51 por ciento del astillero Hijos de J. Barreras (un negocio armado por quien fuera el segundo secretario de Gobernación de Felipe Calderón), y ayer concretó el sueño de Juan Camilo Mouriño: “como anhelaban los dos principales astilleros gallegos (el citado, más la empresa Navantia-Ferrol), resultaron ganadores de la licitación pública internacional para la construcción de dos floteles o plataformas habitacionales, informó Pemex. El organismo subsidiario Pemex Exploración y Producción les adjudicó la construcción de sus dos floteles, con lo que se inyecta oxígeno al sector naval español”. Para tal fin destinará más de 682 millones de dólares (La Jornada, Israel Rodríguez).
Consumidos por la brutal crisis económica española, los astilleros gallegos muy cerca estaban del panteón, cuando oportunamente apareció Juan Camilo Mouriño (hijo de gallegos) para oxigenarlos vía Pemex. Y aunque el querubín de Calderón no pudo ver el exitoso fin de su participación (lo que no quiere decir que su papá quedara fuera del negocio), los revivió el médico petrolero mexicano, ahora con mandil tricolor.
En fin, consummatum est. Lo que son las cosas: el capital español llega a México a cancelar plazas laborales en aras de mayores utilidades, a abaratar, aún más, la mano de obra autóctona y/o a dar rienda suelta al outsourcing, mientras el gobierno mexicano, con dinero de los causantes a quienes recién les aumentó los impuestos, rescata zonas industriales gallegas, las oxigena con recursos públicos, genera empleos formales en la economía española y garantiza buena paga, con todas las de la ley. Bastante equilibrada la relación.
¿Qué tan contentos están los peninsulares? De acuerdo con el diarioEl Faro de Vigola Asociación de Industriales Metalúrgicos de Galicia (Asime) ha estimado que la reactivación del sector naval gallego, con la adjudicación de los dos floteles de Pemex y otros contratos que puedan cerrarse próximamente, supondrá la generación de mil 400 nuevos empleos en la ría de Vigo y consolidará otros 2 mil 600 en la comarca de Ferrol. Su secretario general, Enrique Mallón, ha señalado que, actualmente, en la ría de Vigo hay unos 3 mil 800 trabajadores del naval, entre astilleros e industria auxiliar, a los que se sumarán mil 400 en el segundo semestre de 2014.
En el caso de Ferrol, agrega el rotativo, Asime prevé que el flotel permitirá consolidar una plantilla de 2 mil 200 operarios más 400 trabajadores de la industria auxiliar. Además, ha reclamado implicación del gobierno central para dotar de carga de trabajo a Navantia, cuyos objetivos futuros pasan, a su juicio, por la construcción de la sexta fragata, el buque gasero, la actividad en el ámbito de la eólica offshore y el dique flotante. Según las previsiones de Asime, habrá creación neta de empleo y de inmediato, hasta alcanzar una cifra de entre 7 mil 800 y 8 mil empleos directos en el naval gallego antes de que acabe 2014 (aún lejos de los 17 mil que llegó a haber en época de bonanza). A esas cifras habría que sumar empleo indirecto en sectores como la limpieza, los suministros de equipos, consultorías, etcétera. La industria de explotación de gas y petróleo está suponiendo una revolución en el ámbito de la construcción naval que los astilleros gallegos deben aprovechar.
Y por el lado del astillero Hijos de J. Barreras, su presidente, José García Costas, puntualizó: “la próxima semana habrá novedades sobre los contratos de construcción de barcos para Pemex… el próximo 7 de febrero visitará Galicia una delegación de la compañía petrolera mexicana y ha dejado entrever que esas novedades tienen que ver con la supervisión de la construcción del floteladjudicado a Navantia Ferrol y la renovación de la flota menor de Pemex… En todo caso, su construcción coincidirá con la de un buque atunero (¡¡¡!!!) encargado por Pemex. Y es que, más allá del flotel y del atunero, ha calculado que antes del verano Barreras empezará a construir otros barcos para la petrolera mexicana… Hoy es un día para estar muy contentos”.
Entonces es muy sencillo: lo mejor y más práctico que pueden hacer los 2.5 millones de mexicanos oficialmente desocupados es agarrar el avión (de Iberia, desde luego), viajar a Galicia, preguntar dónde coño queda El Ferrol, y allí ubicar a los citados astilleros y pedir chamba, aunque sea eventual. Igual pega, aunque no digan su procedencia, porque de otra forma los deportan.
Las rebanadas del pastel
Si de españoles y buenas noticias se trata, allí está la divulgada por el BBVA Bancomer, por medio de su economista en jefe Carlos Serrano: “la aprobación de una reforma constitucional para permitir a inversión privada en el sector energético no debe ser motivo para echar las campanas al vuelo sobre el efecto de los cambios en el crecimiento de la economía y el incremento en la producción de petróleo… En el mejor de los casos y si bien nos va, la producción en petróleo en aguas profundas no se dará sino hasta 2018, en un escenario optimista” (La Jornada, Roberto González Amador). El tesorito, pues, seguirá enterrado.

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