martes, 17 de marzo de 2015

COLUMNAS

Carmen Aristegui acorralada; ¿qué opciones tiene?

@NietzscheAristodom 15 mar 2015 19:40
 
¿Qué decidirá Carmen Aristegui? Es la pregunta y la expectativa número uno del periodismo mexicano hoy.
Naturalmente, el mayor valor que Carmen Aristegui posee es su currículum, su ética y compromiso periodístico, el rigor de su tarea, la capacidad de análisis y de incorporación de distintas voces a su trabajo y, sobre todo y como producto de lo anterior, el público que la sigue.
Público agredido con las recientes medidas de MVS porque censuran y coartan la libertad de expresión y su derecho a la información crítica; quien piense lo contrario, no es propiamente mexicano. Se toma como pretexto una nimiedad que pudo haber sido arreglada a nivel privado: el supuesto abuso de confianza en que ha incurrido la periodista y su equipo de trabajo (en particular Irving Huerta y Daniel Lizárraga, abruptamente cesados por “pérdida de confianza”) al incorporarse a la plataforma MéxicoLeaks usando el nombre de la empresa. Y éste no es el problema de todas maneras, argumenta MVS.
Pero el accionar de MVS muestra lo contrario, el problema sí es MéxicoLeaks y la propia Carmen Aristegui y su equipo. Ya sea por exceso de pudor o por línea o “sugerencia” del gobierno afectado por la labor profesional de Aristegui -y que, más allá de la Casa Blanca y las otras casas, pudiera verse afectado aún más por la naturaleza de MéxicoLeaks; Jenaro Villamil, de Proceso, sugiere, “estos manotazos de censura deben colocarse en el contexto de la próxima licitación de una red compartida a la cual aspiran los dueños del grupo radiofónico”-, MVS ha decidido actuar agresiva y rápidamente en contra de la periodista. ¿No empata este mensaje a los dos rostros del PRI, el nuevo y el viejo y su deseo de acallar voces discordantes?, ¿acaso el abogado nuevo vocero de Peña no fue empleado de MVS, conoce las entrañas de la empresa y está íntimamente ligado a sus propietarios?
MVS se ha anticipado a cualquier diálogo, no le ha importado tener en su programación a la periodista más independiente, crítica y exitosa de México y que a la vez genera un nivel de audiencia privilegiado al negocio. Así, la ha atacado con 3 burdos mensajes, ha despedido a 2 de sus principales colaboradores y, para cerrar toda posibilidad de retorno, ha desplegado una serie de lineamientos que básicamente cortan alas y lengua a Aristegui dentro de la empresa. Ésta no sólo ha corrido a Huerta y Lizárraga, la despoja del control de la Unidad de Investigación, prescinde del excelente trabajo de Dolia Estevez desde los Estados Unidos y de la corresponsalía en España, condiciona la participación de colaboradores críticos como Lorenzo Meyer, Denise Dresser y Sergio Aguayo, somete al criterio de la empresa las investigaciones que se realicen, y una serie más de condicionantes que sofocan el trabajo que Aristegui ha venido desarrollando por años. Si esto no es coartar la libertad de prensa a quien tenía vigente un contrato radicalmente distinto…
Visto el panorama, ¿qué opciones tiene Carmen Aristegui?
1. Renunciar de tajo. Es tan indignante y burda la estrategia de los Vargas, que se entendería.
2. Aceptar los nuevos lineamientos de MVS. Indignan, mutilan y agreden su independencia periodística, pero podría aceptarlos sea como estrategia temporal en lo que surge alguna otra posibilidad de contratación o porque, después de todo, hay que hacer un sacrificio con tal de seguir escuchando su voz (aunque el viernes pasado, antes del anuncio de los nuevos reglamentos, exigió la reinstalación de Lizárraga y Huerta como condición sine qua non para su permanencia).
3. Volverse independiente. No es tarea simple, pero debe considerar el potencial de su capital: su audiencia, que la seguirá a donde quiera que vaya como se ha puesto de manifiesto en estos días después del ataque de MVS, los Vargas y el posible involucramiento del gobierno federal; como sugiere la experimentada suspicacia.
4. Bueno, ya algunos proponen a Carmen como candidata a la presidencia; ¿descabellado?
¿Qué decidirá Carmen Aristegui? Es la pregunta y la expectativa número uno del periodismo mexicano hoy.

P.d. Federico Arreola, tiene razón Aristegui al decir que su batalla es por la libertad. Y es así porque ha sabido construir en México un espacio de libertad y crítica incomparable hasta ahora. ¿No le parece que vale la pena apoyar su titánico esfuerzo por sobrevivir a los ataques y la censura durante los tiempos de Calderón y Peña?

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