COLUMNAS
Ley de aguas, negocios, Miguel Alonso Raya gana a AMLO
La Ley Korenfeld es para Peña Nieto en materia del manejo del agua lo mismo que la designación de Eduardo Medina Mora como ministro de la Corte.
La decisión de la Junta de Coordinación Política en la cámara de diputados de posponer indefinidamente la discusión sobre la polémica Ley Korenfeld trae consigo dos interesantes lecturas.
1.- La Ley Korenfeld, por la personalidad del titular de la CONAGUA relacionado con su perfil de hombre de negocios metido a la política, podría caminar a convertirse en una protesta nacional de las dimensiones de la que todavía existe en torno de la Reforma Energética.
Los negocios que se pudieran realizar a partir de las disposiciones del nuevo ordenamiento propuesto para el manejo del vital recurso en México son, además de cuantiosos, susceptibles de ser cobijados por la preferencia de la autoridad competente.
Es decir caer nuevamente en el tráfico de influencias que tanto le ha costado al actual gobierno en materia de confianza y credibilidad.
La tentación de hacer política y negocios, y hacerlo mal y desproporcionadamente, sigue representando el Talón de Aquiles del actual régimen.
La Ley Korenfeld ya pisó el terreno pantanoso de la sospecha.
Y por la experiencia muy reciente se ha demostrado lo difícil que es salir de esa trampa en la que la ambición hace hacer a los políticos negociantes.
Sobre todo para el peñismo en los tiempos recientes.
La Ley Korenfeld es para Peña Nieto en materia del manejo del agua; lo mismo que la designación de Eduardo Medina Mora como ministro de la Corte.
2.- En la encerrona que sostuvieron ayer los coordinadores parlamentarios Manlio Fabio Beltrones del PRI, Miguel Alonso Raya del PRD y Ricardo Anaya del PAN terminó decretando una posposición de la discusión del proyecto de ley de manera indefinida.
Sin duda que la voz opositora a la Ley Korenfeld que más destacó en la mencionada reunión de la Junta de Coordinación Política fue la del líder cameral perredista Miguel Alonso Raya.
De manera por demás oportunista el legislador de MORENA, Manuel Huerta Ladrón de Guevara dijo que la legislación secundaria propuesta por la Comisión Nacional del Agua (Conagua), avalada por los grupos parlamentarios de los partidos Revolucionario Institucional (PRI), Acción Nacional (PAN) y Verde Ecologista de México (PVEM) parece hecha sólo para dar certeza jurídica a las empresas que tienen concesiones para la explotación, uso y aprovechamiento del agua.
Aprovechar mediáticamente el asunto por parte de MORENA fue cosa fácil.
Los usufructuarios de permisos de explotación de agua como Coca Cola o Nestlé.
El meollo lo tocó en la reunión de ayer el PRD, es decir, su coordinador en San Lázaro, Miguel Alonso Raya.
Su advertencia era clara y documentada:
Ley prácticamente tienen el mismo sentido los conceptos ‘asignaciones’ y ‘concesiones’, y esto implica que se privilegiará la apertura al sector privado en las diferentes áreas de distribución y operación el agua.
Alonso Raya, dentro del marco institucional en el que Andrés Manuel López Obrador dice no creer, logró detener el proyecto que la oposición de izquierda ha llamado reiteradamente privatizador.
Las entretelas de este proyecto se conocerán más temprano que tarde.
Y entonces el triunfo de Alonso Raya sobre Andrés Manuel López Obrador, quien ya se ha tornado flojo y reiterativo, con poca imaginación y menor información, en cada una de sus intervenciones públicas, no radica solamente en haber logrado detener los contenidos de la legislación secundaria.
Lo que hizo Miguel Alonso Raya fue cumplir su obligación legislativa con plena congruencia de su pensamiento e ideologías políticas.
Pero fuera de ese contexto expresamente cameral, el líder de la bancada perredista puso en un verdadero predicamento a MORENA y a su dueño absoluto, Andrés Manuel López Obrador.
Ya la protesta social no es privativa de los gritos de AMLO.
Al tabasqueño ya no se le tiene tanta permisividad como la que le dispensaban los medios a sus demandas, reclamos y denuncias.
Hoy López Obrador tiene que comportarse como un político que haga de la oposición una tarea histórica de verdadera regeneración para México.
Sin duda, esta vez el perredista Miguel Alonso Raya le puso una pica en Flandes al mesiánico tabasqueño


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