COLUMNAS
Votar o no votar y las "autodefensas"
Participar en el proceso electoral de junio próximo tendría como objetivo restar poder al desgobierno de Peña, ganar posiciones en el Congreso y elegir legisladores que defiendan los intereses del pueblo y el patrimonio nacional. Ni más, ni menos.
La semana pasada me invitaron a realizar un debate con Jorge Vázquez, el vocero de las "autodefensas" -que se llaman a sí mismas, legítimas de Michoacán- sobre votar o no votar en los próximos comicios federales.
El contacto lo hicieron el 17 de marzo, lo recuerdo bien, pues era el cumpleaños de mi tía Rebeca. Les manifesté que no tenía oportunidad de realizar el debate en esa fecha y me plantearon que podría ser la siguiente semana. Hablé directamente con Vásquez y le expuse que desde mi punto de vista el llamado a no votar favorecía al PRI y que veía poco útil un debate donde las posiciones no variaran y donde existía la posibilidad de confrontarse innecesariamente.
Vásquez insistió en la importancia de realizar el debate, y yo acepté participar en él para la noche del lunes 23 de marzo.
El domingo 22 de marzo gente cercana a Vásquez me buscó para tener una reunión previa al debate. Yo me confundí y pensé que la reunión era con los organizadores. Ellos dieron la información clara, la confusión fue mía.
Tuve una reunión de dos horas y media con cinco hombres y una mujer la noche del domingo 22 de marzo. Acudí solo a la cita.
La reunión tenía como finalidad según me comentaron, que el debate se diera con cordialidad,buscando coincidencias y puntos de acercamiento. La mayor parte de ellos estaba de acuerdo en la necesidad de una lucha no violenta para la transformación del país. Sólo uno de ellos era insistente en que la vía armada era el camino. También comentaron que tenían un debate interno sobre participar o no en el proceso electoral. Yo fui categórico en mi posición de lucha no violenta mediante la desobediencia civil.
Como siempre parto de la buena fe, comenté un proyecto que traemos para exigir la renuncia de Enrique Peña Nieto y que originalmente pensábamos presentar en esta semana a la opinión pública.
Ellos compartieron su visión de la situación actual del país. Al final me pidieron tomarse fotos conmigo y la reunión terminó cordialmente.
Sin embargo, en el debate realizado por Internet en el portal Soy México, las cosas se desarrollaron de otra manera. Participaron dos personas más, un joven de Chihuahua, militante de Morena en favor de votar y un hombre en contra, con argumentos endebles y llenos de lugares comunes. Desde un inicio, Vásquez insistió en hacer alusiones a mi persona y en provocar un debate áspero, plagado de descalificaciones, conclusiones sin sustento y con un gran desconocimiento de nuestra historia y de la situación del país.
Por lo menos en dos de mis intervenciones insistí en mi interés de no tensar el debate e inclusive de darlo por terminado debido al camino que iba tomando, muy desafortunado, desde mi punto de vista. Es público que puedo debatir con muchísima dureza, pero habiéndoseme planteado que buscáramos un intercambio sereno, mantuve el esfuerzo en ese sentido.
Sin embargo Vázquez mostró no tener palabra, ni honor, y en la última intervención soltó una serie de improperios, entre ellos que era una estupidez votar y una estupidez el comportamiento del López Obrador. Lo dejé terminar e intervine después expresando que ese no era el debate que se había pactado, que no toleraría sus insolencias, di las gracias a los organizadores del debate y a quienes nos siguieron durante hora y media en nuestras deliberaciones.
Francamente, el debate sobre participar o no en un proceso electoral es añejo y siempre han estado presentes las dos posturas: la conveniencia de votar o la conveniencia de no votar. Como se invoca en cada posición el sustento en principios, el debate puede ser muy acalorado. Pero el tema electoral es siempre un problema de coyuntura, no un problema de principios. Es cuestión de ver con claridad lo que se puede obtener en un proceso electoral concreto. Yo no planteo que participar en el proceso electoral va a cambiar la situación del país, ni que aporta a la transformación del país. Participar en el proceso electoral de junio próximo tendría como objetivo restar poder al desgobierno de Peña, ganar posiciones en el Congreso y elegir legisladores que defiendan los intereses del pueblo y el patrimonio nacional. Ni más, ni menos. Considero que el llamado a no votar favorece al PRI, pues quienes pueden apoyar el llamado no votarían nunca por el actual gobierno ya que están descontentos con la situación y particularmente con este partido. Al no votar, el PRI resulta beneficiado pues serían votos en su contra que no se materializarían. Por otra parte, es evidente la descomposición actual del sistema político y las pocas opciones que el electorado tiene frente así en el momento de votar. A pesar de ello, considero que las posiciones en contra de participar tienen una fuerte carga de despolitización (no todas, por supuesto) y que valdría la pena debatirlas con serenidad.
Lamento mucho el rumbo que tomaron las cosas con estos compañeros pero considero que en política la palabra vale y que debe ser honrada a carta cabal.
Por nuestra parte, trabajamos a marchas forzadas con la intención de presentar una iniciativa que generará una reflexión interesante y fuerte no sólo entre abstencionistas y anulistas, sino en todo el electorado en torno a la permanencia o no de Enrique Peña Nieto en el cargo que desempeña tan deleznablemente.


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