lunes, 18 de enero de 2016

COLUMNAS

Triunfo en Colima: Beltrones en la sucesión presidencial

@jlca007lun 18 ene 2016 06:50
  
 
Manlio Fabio Beltrones y Enrique Peña Nieto
Manlio Fabio Beltrones y Enrique Peña Nieto
Foto propiedad de: Internet
El PRI ganó en Colima gracias a dos factores claves:
a)   Manlio Fabio Beltrones, más que neutralizar al PAN y su folclórico candidato Jorge Luis Preciado, se aplicó a desmantelar la red de intereses de los ex gobernadores priístas de la entidad que traicionaron en junio pasado a José Ignacio Peralta.
b)  El líder nacional del PRI no dejó la menor duda de que el caso Moreira no era asunto de su partido. Beltrones dijo que el caso estaba en el ámbito judicial y que lo que en esas instancias se resuelva, el partido de Peña Nieto solo actuará en consecuencia para definir la permanencia del ex mandatario coahuilense dentro la organización tricolor.
Bajo esas premisas el triunfo del PRI en Colima es un hecho consumado.
En el transcurso de la semana que hoy inicia los panistas llenarán algunos espacios mediáticos que les son afines, o de los que por su antipeñismo manifiesto harán eco de las protestas azules de que fueron víctimas de un fraude o del juego sucio que le hicieron a su enamorado y baquetón candidato.
Hasta el convaleciente de López Obrador y MORENA que no logró ni un punto porcentual en la votación acusará una elección de estado.
Y como en este país de las concertacesiones todo es posible, la judicialización del proceso colimense es un escenario harto factible.
Pero la elección de Colima a favor del PRI no trae gratuitamente el reposicionamiento de Beltrones como fuerte precandidato PRESIDENCIAL.
Sin duda esa será una de las lecturas más recurrentes en los siguientes días. Como lo fue la resucitación de Osorio Chong como aspirante presidencial a raíz de la recaptura del Chapo Guzmán hasta que lo desplazaron  Kate del Castillo y Sean Penn como focos de atracción popular.
Pero las lecturas del triunfo del PRI en Colima van más allá del futuro político de Beltrones o de Osorio Chong.
1.- Viene un reacomodo muy fuerte al interior del PAN tendiente a corregir los errores ya cometidos en la selección de sus candidatos a gobernador en Puebla, donde pueden perder la gubernatura con Tony Gali a quien solo conocen en la capital. O en Veracruz con un cuestionado Miguel Ángel Yunes.
2.- El presidente Peña Nieto puede retirar anticipadamente de sus funciones de gobernador a mandatarios priístas muy controvertidos como Javier Duarte en Veracruz, Roberto Borge en Quintana Roo o Mario López Valdés en Sinaloa, que aunque no ganó postulado por el PRI, ha hecho todo lo posible por establecer un continuismo apoyando a Gerardo Vargas como abanderado tricolor.
El INFONAVIT o varias embajadas están a la espera.
3.- Finalmente MORENA ya puede ir haciendo cálculos de los números que tendrá después de los comicios de junio próximo.
Inicia este año con un magro 0.40% en Colima.
Y no se espera que en estados como Hidalgo, Aguascalientes, Chihuahua, Puebla, Tlaxcala, Tamaulipas o Oaxaca puede obtener resultados radicalmente diferentes a los que tuvo ayer en Colima.
Así, el espectro de partidos políticos nacionales se reconfigurara en su geopolítica como se observa en los escenarios que prefiguran las acciones y los actores que incidieron en el resultado de  los comicios colimenses.
La sucesión presidencial es un proceso que basa su control en la habilidad política de un mandatario del sistema mexicano de convertir los imponderables en cartas a favor de su secreto.
Las claves de la conducción de la sucesión presidencial siguen inalterables: control de imponderables para convertirlos en elementos de fuerza  y secretos políticos que se configuran mágicamente, marcan destinos con la información de último momento y permiten oficiar en la soledad ese ritual.
Y como dice la talentosa Cristina Pacheco: Aquí nos tocó vivir.

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