jueves, 27 de octubre de 2011

Calderón: discurso único para salir del paso y trabajar las elecciones-- JOSÉ LUIS CAMACHO ACEVEDO

En la pasarela que se convirtió la cumbre de negocios celebrada en Querétaro, ahora tocó el turno de soltar de su ronco pecho “sus verdades” al presidente Felipe Calderón.

Y para sorpresa de la opinión pública, el mandatario no se puso a defender su guerra contra el crimen organizado ni a expresar sus “pensamientos” acerca de la tentación de los priístas de arreglarse con el narco en caso de que ese partido regrese al poder después de que gane las elecciones de julio del 2012.

Ahora Calderón se lanzó contra los políticos que tienen un doble discurso. No dijo quienes eran. Y pasó igual con su crítica a los legisladores, a los que sin más tachó de miedosos y prejuiciosos, pero se volvió a “cuidar” de no decir nombres de los aludidos integrantes del Congreso.

En el foro queretano el presidente dijo que “No hay correspondencia entre las palabras y los hechos. O más específicamente, entre las propuestas y los votos en el Congreso”.

Y soltó con el discurso único que ha tenido durante todo su gobierno, ahora en etapa terminal.

En la crónica de Horacio Jiménez (ELUNIVERSAL) el mandatario les repitió su discurso exculpatorio a los legisladores. Ustedes son los culpables. Lo que siempre les ha dicho, el país no avanza porque en las cámaras fallan los políticos que anteponen sus intereses partidarios a los del país.

Calderón les dijo que en la última parte de su gobierno: PIENSEN EN LAS REFORMAS, DERROTEN SUS MIEDOS, COMPLEJOS, PREJUICIOS, NACIONALISMOS EXACERBADOS, LOS MITOS POLÍTICOS, LA FALTA DE COHERENCIA Y DE CONSISTENCIA QUE SE DAN EN LA POLÍTICA MEXICANA. (¿?)

Entonces es cuando uno se vuelve a preguntar: ¿Calderón como político no ha incurrido en ninguna de las actitudes que les señaló a los legisladores y a los políticos en su discurso de Querétaro?

¿El presidente nunca ha tenido miedo para enfrentar la situación de la presencia de agentes norteamericanos en nuestro territorio violando las disposiciones constitucionales en la materia?

Tampoco reconoce que ha tenido prejuicios y doble discurso para aceptar sugerencias acerca de alternativas para combatir la violencia en la que vive el país. Allí está el caso de los juristas de la UNAM a los que escuchó para salir del paso, pero, necio, lo mismo: no se va a cambiar la estrategia.

El presidente reconoció que ya se le acabó el tiempo de poder. No ha hecho por México lo que prometió. Ese también es un doble discurso. Igual de inmoral que el de los legisladores de todos los partidos, incluido el suyo desde luego.

Hay un disfraz de preocupación en el discurso presidencial. Pero la realidad es que ya todo lo que dice y hace el presidente es retórica, es ganar tiempo para salir del paso de las críticas que le hacen todos los sectores del país.

Su única preocupación verdadera a estas alturas de su terminal gobierno, es la de ser un eficiente operador electoral que impida que su partido pierda el pode

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