martes, 17 de julio de 2012

Ciro Peraloca y las encuestas. ¿Basta con las disculpas? HÉCTOR PALACIO

Ciro Peraloca es el inventor más célebre de Patolandia y amigo de Rico Mc Pato. Se trata de un científico que constantemente está haciendo pruebas y a quien no siempre le resultan bien las invenciones. Eso sí, medio lunático, toda la vida está de buen ánimo.

Pareciera que estamos hablando de Ciro Gómez Leyva, el inventor más célebre de Milenio, amigo de Televisa que, en tratándose de encuestas pre electorales, se maneja con el rigor científico del daily tracking –medición diaria- y así lo expone a sus televidentes y lectores aunque a final de cuentas todo aparentemente le falle. Contrario a Peraloca y pese a su sonrisa irónica que pretende pasar como un estado de buen humor, Gómez en realidad pareciera exhibir la bilis de la amargura acumulada por la ética perdida en el trayecto del camino; ah, pero eso sí, bien retribuida.

La obvia diferencia entre ambos Ciros es que no importa que el de ficción falle. Una caricatura no tiene mayor trascendencia que la sonrisa. Pero que yerre monumentalmente un periodista quien analiza sus cifras con rigor matemático y auxiliado por la más exigente metodología científica de la empresa GEA-ISA y su explicador oficial, Ricardo de la Peña, y que las fallas sean ampliamente difundidas por los medios de comunicación como si de una verdad absoluta se tratara, sí establece una trascendencia, una influencia, una injerencia, una tendencia, una querencia. Y de allí la sospecha de que precisamente de eso se trataba el ejercicio completo de los 105 días de duración: de que todo fallara convenientemente.

GEA-ISA fue la encuestadora que más erró en sus pronósticos de la elección presidencial: 18.4% dijo que sería la ventaja de Peña sobre López Obrador el día del cierre. Y eso no fue lo más grave. Lo fue todo el proceso, pues siempre estableció una distancia insuperable, la más baja fue un 14-15%. Llegó incluso a darle 50% a Peña y 15% a AMLO. La exhibición diaria de estos números naturalmente que establece tendencias, disuade entusiasmos, permea de pesimismo, manipula conciencias, altera posibilidades. Aún el día de la elección, en su encuesta de salida, repitieron la operación.

¿Y que dicen los responsables de la falla, cómo se justifican?

De la Peña se auto exculpó de todas las formas posibles, como lo han hecho otros encuestadores que también "fracasaron": que le atinaron al orden final 1, 2, 3; que se miren los rangos; que en el país se sobrevalora al PRI; que miden el momento, no el resultado final; que no porque hayan fallado deberán ser rehenes de los partidos políticos que les critiquen, etc.

¿Y el periodista? El 2 de julio celebró en su columna el triunfo del priista. El 3, admite que falló la encuesta de Milenio y agrega que editorialmente no hay justificación que valga, excusa a de la Peña de toda responsabilidad y le extiende, junto con la encuestadora, “Un reconocimiento a su disciplina, ética, capacidad de trabajo y honestidad intelectual”; anuncia que el periódico, “por lo pronto”, se retira de las encuestas electorales (qué curioso, no hay elecciones a la vista), y se disculpa. El 4 reproduce una carta justificativa de la encuestadora en cuestión. Y ya luego se diluyen los días en otros temas, entre ellos, más ataques a López Obrador, ahora por la impugnación y búsqueda de invalidez de la elección (uno de los elementos de la argumentación es precisamente el “extraño” manejo de las encuestas).

¿Eso es todo? Han pasado los días y pareciera que sí. En cualquier lugar “decente” del mundo, ya sea a causa de la ineficiencia, la estupidez o la corrupción, habrían echado ya a patadas a Gómez y a de la Peña (Mitofsky y Roy Campos, otros grandes responsables de “fallos” que marean con la estupidez de sus argumentos). En México no pasa nada. La felicidad reina y las encuestadoras, GEA-ISA como modelo fallido-triunfador, continuarán en la impunidad. Con el mensaje de la tarea cumplida.

El IFE, el TRIFE o quien sea el responsable, para bien de la sociedad mexicana, no debiera aceptar una simple disculpa, debiera investigar con seriedad este fenómeno de las encuestas del 2012 y fijar las sanciones correspondientes a un hecho que alcanza la gravedad de delito electoral desde el momento en que la difusión masiva de información torcida interfiere determinantemente con un proceso verdaderamente democrático. Si se hubiera difundido el empate técnico entre ambos candidatos cuando el Reforma exhibió un 4% de diferencia, si las demás encuestadoras no hubiesen "fallado" tan sospechosamente, otro habría sido probablemente el resultado formal de la elección (pese aun a la compra del voto). Pero lo que se vio a diario fue la portada ofensiva de Milenio y la ironía científica de Ciro anticipando "una paliza" del PRI.

Y si se quiere, no se hable de perversidad, esa de mostrar el cinismo del rostro sonriente, justificar fallas y acusar censura, no se diga de la sospecha de la venta de los servicios de encuestas y algunos periódicos al mejor postor. Llanamente, la irresponsabilidad y la falta de profesionalismo y “cientificidad” de las encuestas, las empresas encuestadoras y sus difusores, debieran ser objeto de investigación y de algún tipo de severa sanción, no tirarlos, como Peraloca, al contento olvido y verlos aparecer tan campantes en la próxima elección. Aunque se quejen de censura a la libertad de expresión. ¡Vaya cínicos cara dura!

P.D. Hasta alguien como Héctor Aguilar Camín anda ahora en la búsqueda de explicaciones al “cuchareo”-“copeteo”, de las encuestas.