viernes, 9 de agosto de 2013

Las anti Reformas

ANEL GUADALUPE MONTERO DÍAZ@Anelin00jue 8 ago 2013 11:27
  
“Olvídense de López Obrador; a quien están reviviendo es a Marx” Agustín Basave.  
Leo con atención la columna de Agustín Basave en El Universal “¿Quieren revivir a AMLO o a Marx?”[1] y percibo a un analista poco común: el que pasa por el tamiz de la realidad el actual debate respecto a la reforma energética.
Y aún más.
El escritor entiende que este asunto trasciende a AMLO, aunque muchos analistas intenten simplificar el debate reduciendo a la figura del tabasqueño, todas las voces que se levantan en contra de la vía neoliberal, que deshumaniza los pueblos y los despoja hasta del derecho a existir como tales. 
No es fortuito ver en estos tiempos, una exacerbación de los nacionalismos que hacen frente a esta manera de ver y concebir el mundo.
El afán, el encono y la obsesión por la figura de López Obrador, es aún más evidente en la actuación de ciertos políticos “tolerantes”, quienes no tienen el menor empacho en etiquetar de “pejista” a todo aquel que se atreva a cuestionar y evidenciar las francas contradicciones y evidentes extravíos , presentes en las Reformas promovidas por el Ejecutivo.
“Olvídense de López Obrador; a quien están reviviendo es a Marx” dice Basave. 
Si lo anterior es cierto, entonces lo que México necesita son anti reformas, que antepongan al ser humano antes que a la empresa y al ciudadano antes que a los intereses de los partidos políticos.
Así planteadas, las anti reformas parecen un atentado al Estado, lo cual implica cuestionar las bases mismas del sistema neoliberal que le da forma y rumbo a eso que llaman Reformas Estructurales y que aseguran “pondrá a México en el carril del primer mundo”. Como si este discurso fuera nuevo.
Basave ofrece un punto de vista real y sensato acerca de por qué estas iniciativas pueden detonar movimientos de protesta social que ya se dieron en otros países y cuya resonancia aún puede sentirse en el resto del mundo.
Burdo el ejemplo, da la impresión de que a través de estas reformas, el Estado está tratando de reventar la liga , en función de probar hasta dónde puede estirarse. Probablemente lo logre, cuando la mesera de Sanborns[2] ya no pueda pagar la renta ni la comida diaria sus hijos o cuando usted o yo veamos en nuestro bolsillo que el bienestar prometido a través de las reformas no solamente no es real, sino que fue una completa farsa. Un engaño genuino.
En fin, el quid de la cuestión no es cuándo empezará la madre de todas las protestas, sino cómo y en qué forma terminará y quiénes serán los últimos beneficiados de todo este embrollo.
¿Usted qué opina, estimado lector?

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