jueves, 13 de febrero de 2014

¿Hacia dónde marcha la izquierda?

@rasocasmié 12 feb 2014 11:37
  
 
Como miles, somos constructores de un instrumento político para transformar el país, y en tal condición, asumimos nuestra militancia con un alto espíritu de responsabilidad por su actual situación y por su destino.

El jueves seis de febrero por la noche, iniciamos un debate en mi Comité Territorial sobre dos hechos importantes. La demanda penal de Morena contra Peña Nieto por traición a la Patria y los acuerdos que tomó el Congreso Popular efectuado en el Monumento a la Revolución. A los participantes, interesaba entender qué hace la izquierda sobre estos asuntos y hacia dónde se dirige. La mayor coincidencia que tuvimos, fue haber asumido que nuestra militancia en el Movimiento Regeneración Nacional, es consciente, voluntaria, entusiasta y comprometida. ¡Y esto, en sí mismo, es muy importante! Pero los temas no se agotaron aquí, más bien apenas empezaron a verse. Lo que sí quedó claro para todos, es que como miles, somos constructores de un instrumento político para transformar el país, y en tal condición, asumimos nuestra militancia con un alto espíritu de responsabilidad por su actual situación y por su destino.
También coincidimos en que son grandes las responsabilidades de quienes mediante procedimientos históricos diversos, no todos legítimos por cierto, se han convertido en dirigentes oficiales o en administradores de Morena y de otros movimientos.  Reconocimos los aciertos y los tributos políticos de todos aquellos que por su trabajo y conducta se han hecho merecedores de esos liderazgos. También señalamos que hay quienes vienen usurpando estas funciones y han estorbado con sus actos y sus intereses, el crecimiento y desarrollo de esta herramienta política que venimos construyendo.
Señalamos que ante los dirigentes y ante cualquier militante y luchador que se proclame a favor de la libertad de nuestro pueblo, nosotros, no depositaremos más consideración y respeto, que el que debe guardarse ante los luchadores que concilian sus palabras con los hechos. Coincidimos en el enorme papel que a favor de las causas populares está jugando Andrés Manuel López Obrador, el principal dirigente de Morena. Su honestidad, su trabajo, su sensibilidad y su capacidad para entender la situación del país, no los ponemos en duda. Sabemos que ha construido una red incuestionable de militantes y simpatizantes de Morena en todo el país, le ha dado sentido a la necesidad de crear un partido diferente, y ha logrado para nuestro proyecto,  un apoyo creciente de intelectuales, científicos, técnicos, académicos y artistas. Por cierto, los más prestigiados del país
Hablamos de que una vez logrado el registro de Morena como partido político, éste será puesto al servicio del pueblo. El contenido de la Declaración de Principios, el Programa de Acción y los  Estatutos, son elementos que dan confiabilidad al proyecto político de esta Organización. Sin embargo -dijimos- están pendientes cuestiones fundamentales para lograr sus objetivos. Para nosotros, hacer política significa actuar para transformar el país, significa que ha llegado el momento de pasar de las declaraciones a los hechos, de hacer que Morena se ligue realmente a las causas que se están dando en la calle y en los centros urbanos. Hacer ese tipo de política, significa, también, nombrar dirigentes ligados al movimiento social y no a las estructuras  burocráticas de Morena.  
Aceptamos que si algo nos llevó a forjar y asumir las banderas del Movimiento Regeneración Nacional, fue la determinación, invariable y firme, de luchar a fondo, contra las prácticas priistas, clientelares, corruptoras de la conciencia de nuestro pueblo, corporativas, de amor al poder y de utilización de los trabajadores. Fue relevante la discusión sobre el papel que debe jugar Morena y el pueblo en la transformación social del país. Concluimos que lo único que conseguirá infringir una derrota definitiva e irreversible a la burguesía, es la acción directa de las masas trabajadoras, las cuales, deberán forjar por la vía de los hechos, mediante sus luchas, una nueva dirección sociopolítica. Esto se puede dar por la vía electoral pero sólo a condición de que participen  la mayoría de los aglutinamientos  de fuerzas y personas en lucha.
Por eso nuestro debate le asignó una gran importancia a la  realización del Congreso Popular, al que por congruencia política decidimos participar abierta y públicamente. El éxito de este Evento, radicó en que los convocantes eran ciudadanos que coincidían en la necesidad de revocar las reformas estructurales de Peña Nieto, abrirle cauce a la participación ciudadana que no milita en partidos, y dar paso a nuevas prácticas para ejercer la democracia en el país. La rebeldía y riqueza de opiniones y propuestas, manifestadas por muchos de los dos mil quinientos ciudadanos presentes, indica que algo importante está pasando en otros sectores que la izquierda partidista no está  atendiendo de manera correcta.
Si Morena logra abrir su mirada a estos sectores -no tan nuevos, pero sí mejor organizados que antes-  que vienen empujando intelectuales, académicos, artistas y demás personalidades, muchos de ellos miembros y simpatizantes de Morena, y superamos la histórica exclusión de unos contra otros en problemas comunes; estaremos ayudando al avance de las fuerzas democráticas urgidas de convertirse en un instrumento, capaz de revertir las políticas antipopulares del PRIANRD. No se trata de abrirle espacio a quienes traicionaron los intereses del pueblo. De lo que se trata, es de hacer posible que la presión vaya más allá de las élites e incorpore a las masas, hoy por hoy, las más afectadas e interesadas porque estas políticas cambien para bien del país.
Las acciones programadas para el 18 de marzo por acuerdo del Congreso Popular, debieran ser acciones convocadas por todos aquellos que han mostrado consecuencia  en la defensa de las causas y demandas del pueblo. Tenemos a la vista una gran oportunidad para generar una nueva perspectiva de lucha, unitaria, sin abdicar de nuestros principios y sin aceptar que los traidores se laven la cara hablando y hablando sin llevar sus palabras a los hechos. Tenemos que ciudadanizar la política y encontrar las formas para acabar con las exclusiones de unos contra otros. ¡Las luchas que vienen, así nos lo exigen!   

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