Álvaro Delgado sabe que el crimen organizado corrompe y somete a gobernadores y alcaldes
Hay que impedir que un arrebato presuntamente revolucionario, desemboque en un estallido social que costaría a México muchas más vidas que las perdidas lamentablemente desde que se inició la guerra contra el narco de Felipe Calderón
Dice Federico Arreola que el linchamiento sumario que algunos periodistas como Álvaro Delgado, reportero de la revista PROCESO, hacen del presidente Enrique Peña Nieto y del procurador Jesús Murillo Karam porque no se encuentran todavía a los normalistas desaparecidos en Iguala, es una incitación a la violencia que está al margen de la legislación que regula las expresiones de los medios de comunicación.
Por supuesto, coincidiendo con Arreola, que no estoy considerando que la ley vigente en materia de contenidos en medios de comunicación no debe ser aplicada, ni por equivocación, como una ley mordaza.
Yo sí conozco a Álvaro Delgado. He platicado varias con él. Nativo de León, es mi paisano guanajuatense.
Lo considero uno de los mejores reporteros de PROCESO.
Pero lo que publicó en twitter diciendo que si no renunciaba el presidente lo sacaría de palacio nacional la fuerza de una insurrección, es de plano un despropósito y una imprudencia en los delicados momentos que vive socialmente el país.
Arreola dice que Álvaro Delgado incita a la violencia con su dicho en twitter refiriéndose a una “fuerza de la insurrección”.
Cito a Federico:
“Lo que me ha llamado la atención es lo que Delgado dijo en Twitter después de las declaraciones de Murillo Karam. Para empezar afirmó que el presidente Peña Nieto debe renunciar. Hasta ahí, Álvaro Delgado está ejerciendo su derecho a la libre expresión. Nadie debe molestarlo por pedir la renuncia de EPN ni de ningún otro funcionario. El problema está en la segunda parte de su tuit: O renuncia EPN “o se va por la fuerza de una insurrección”.
Yo me pregunto: ¿Quién va a encabezar la insurrección que sugiere Delgado?
¿Andrés Manuel López Obrador? Por supuesto que no. El tabasqueño pudo hacer un llamado a la violencia si no se cumplía su demanda de contar el resultado voto por voto y casilla por casilla cuando en el 2006 Felipe Calderón le robó las elecciones.
Y no lo hizo porque ponderó el daño que causaría a México la violencia.
¿O se van a inserrucionar Los Chuchos, cuestionados por propios y extraños debido a sus estrechas relaciones con el matrimonio asesino Abarca-Pineda?
Los Chuchos a estas alturas ya no quieren queso sino salir de la gran ratonera en la que se encuentran atrapados.
El exhorto de Álvaro Delgado a que renuncie Peña Nieto so pena de ser defenestrado por una manifestación violenta de los mexicanos justamente indignados por los acontecimientos de Iguala, tampoco lo seguirían los colaboradores de PROCESO, o algunos de los líderes de las familias que insisten, con razón y con justicia, que les regresen en el caso más lamentable, los cuerpos de sus hijos desaparecido.
El dicho lleno de emoción revolucionaria de Delgado es solo eso. Un espasmo de insurgencia que un momento dado nos llega invadir a todos los que repugnamos eventos como el de Iguala.
El momento tan delicado por el que atraviesa el país obliga a toda la sociedad a realizar un ejercicio de reflexión y de prudencia para evitar que la descomposición que se vive desde hace ocho años se convierta en un escenario de guerra.
La columna de Federico Arreola es por demás oportuna y pertinente.
Sin duda recibirá críticas de la gallola tuitera o de los periodistas que se sienten redentores y líderes de la indignación popular como el señorito Epigmenio Ibarra.
Pero París bien vale una misa.
Y como Arreola, otros periodistas recibiremos críticas de estar entregados al poder quienes en el ejercicio de nuestra libertad de expresión reflexionemos lo positivo que tienen las acciones de Peña Nieto, Murillo Karam y Luis Videgaray, que son los que están tratando de componer lo que estaba tan descompuesto, nos alienta que también contamos con el apoyo de lectores que saben el riesgo que significa iniciar un fuego social desde una redacción periodística que después serán incapaces sus promotores de apagar en las calles.
El horno no está para bollos.
Y convertir una justa demanda de los padres de los normalistas desaparecidos y muy probablemente asesinados en una incitación al desorden, es una irresponsabilidad mayor.
Álvaro Delgado debería voltear los ojos a la manera en gobernadores y alcaldes que primero se dejan corromper por el dinero del crimen organizado y finalmente terminan grotescamente sometidos a los designios de esos indeseables y temibles grupos delincuenciales.
El origen de los más graves problemas de corrupción y connivencia con los delincuentes, está en la fragilidad de gobernadores y alcaldes que no resisten la tentación del dinero que les proporcionan los mafiosos.
Por allí anda la cuestión.
Hay que impedir que un arrebato presuntamente revolucionario, desemboque en un estallido social que costaría a México muchas más vidas que las perdidas lamentablemente desde que se inició la guerra contra el narco de Felipe Calderón.
EN TIEMPO REAL.
1.- La revista Siempre! que circula esta semana trae en su portada una llamada referente a la convocatoria presidencial de realizar un pacto contra la violencia.
Siempre, la revista decana de México dirigida por la periodista Beatriz Pagés Rebollar, será una lectura obligada para la sociedad y la clase política.


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