sábado, 14 de diciembre de 2013

El país es todo un caos, la aprobación de la reforma energética ha sido la cereza del pastel que tanto beneficia a la cúpula del poder y extranjeros, pero también ha sido el detonante para hacer explotar tanta ira reprimida. Veremos, sabremos y padeceremos de actos represivos ante cualquier manifestación en contra de EPN y su gobierno de mierda. Debemos asumir con responsabilidad nuestro momento histórico, meternos en contexto

Ellos nos humillan, nos agreden, nos ofenden. Nos tienen sumidos en la mas vil miseria mental a través del pan y circo de sus televisoras. Pasan por encima de nuestra dignidad con sus sueldos mínimos, sus impuestos, con sus alzas a la gasolina, al transporte. Con su reforma laboral, educativa, hacendaria, con su amañado congreso, con sus políticos de mierda. Con sus pactos miserables. Con su falta de oportunidades, su desempleo, su falta de interés hacia grupos vulnerables. Con sus pensiones pichicatas al momento del retiro. Con sus pinches instituciones. Con sus líderes sindicales serviles y comprados. Con sus fraudes e imposiciones. Nos ofenden con la imposición del mas pendejo analfabeta como presidente.
Somos mucha pieza, mucho pueblo. Saquemos desde el fondo de nuestro corazón el amor que está patria se merece y salgamos a luchar por esta tierra que habremos de heredar a nuestros hijos, ellos son motivo mas que suficiente para hacerlo aunque la vida se nos quede en el camino.

Todos unidos, sin colores que se acrediten como únicos luchadores sociales, grupos, colectivos, partidos, sindicatos, obreros, campesinos, profesionistas, estudiantes, amas de casa, adultos mayores, desempleados, empresarios, familias enteras. Todos tenemos la obligación de sacar la cara por esta tierra, por este país que nos ha dado identidad, familia, tradiciones, costumbres. El país donde hemos visto nacer y crecer a nuestros hijos. Este mismo país con un gobierno miserable, que los expone a la falta de oportunidades, desempleo, desarrollo y tantas cosas más. Esto nos orilla a activarnos, a hacer de la protesta nuestra mayor arma para hacer escuchar nuestra inconformidad. Es, creo yo, una obligación ineludible, no podemos tolerar, ya no, que nos sigan viendo la cara de pendejos. Es impostergable, no hay nada que pensar, si acaso, en nuestros seres queridos, pero sólo para no ceder en esta lucha en contra de nuestro mayor enemigo disfrazado de gobierno.

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