
SOBRE EL AUTOR
INFORME CONFIDENCIAL,
El autor es director del equipo que impulsa el proyecto de La Silla Rota. Ha sido periodista durante casi 35 años. Ocupó diversos puestos en el periódico “El Universal”, entre ellos reportero, editor y director editorial. Ha colaborado en varias publicaciones y es autor y coautor de diversos libros. Ha sido conferencista en diversos países en temas de periodismo, transparencia y libertad de expresión.
El autor es director del equipo que impulsa el proyecto de La Silla Rota. Ha sido periodista durante casi 35 años. Ocupó diversos puestos en el periódico “El Universal”, entre ellos reportero, editor y director editorial. Ha colaborado en varias publicaciones y es autor y coautor de diversos libros. Ha sido conferencista en diversos países en temas de periodismo, transparencia y libertad de expresión.
Por Roberto Rock L.

“Este es el año de las reformas”, ha dicho en diversos encuentros privados Aurelio Nuño, el discreto jefe de la Oficina de la Presidencia y uno de los principales operadores políticos del presidente Enrique Peña Nieto.
Dicha frase que, según sus interlocutores, Nuño expresa con la convicción de un mantra, va seguida de una argumentación básica cuando se le pregunta qué ocurrirá en lo que resta de la actual Presidencia: Lo que sigue, ha respondido, es la implementación de las reformas.
Es probable, sin embargo, que Nuño comparta sólo un escenario parcial sobre el trazo del gobierno de Peña Nieto. Es evidente que en los primeros meses del ya próximo 2014 el gobierno deberá enfrentar desafíos claros, como ajustes en el gabinete –algunos relevos parecen ya a la vista–, las leyes reglamentarias en temas tan complejos como la energía, la educación y las telecomunicaciones. Y, desde luego, nuevas reformas, entre las que destacan acciones urgentes en materia de combate a la inseguridad, pero también contra la corrupción, pública y privada.
Un apartado adicional en el balance de los pendientes de la administración federal lo merece la inacabada reforma fiscal. La intentada en el año que termina dejó maltrecha la relación con el sector empresarial, al grado de que el sistema judicial prevé una corrida de amparos contra las nuevas disposiciones impositivas, estimada en al menos 100 mil acciones de este tipo.
La irritación ante las propuestas fraguadas bajo la supervisión del secretario de Hacienda, Luis Videgaray, contará con un aliado singular: el doctor Arturo Fernández, rector del ITAM, ha hecho saber en círculos oficiales que académicos de la institución acompañarán impugnaciones jurídicas, especialmente en casos en donde se presume violación constitucional al principio de equidad, en particular porque en varios nuevos impuestos la reforma fiscal no permite su deducibilidad.
Cabe subrayar que el ITAM, cuyo fundador y propietario es el empresario Raúl Baillères –dueño, entre otros múltiples negocios, de la cadena de almacenes “Palacio de Hierro” –, representa el alma máter de muchas de las principales figuras del momento, entre ellas el propio secretario Videgaray y varios de sus antecesores, como el panista Ernesto Cordero, ahora senador; Agustín Carstens, ahora gobernador del Banco de México; Francisco Gil Díaz y Pedro Aspe. Por no mencionar al ex presidente Felipe Calderón, a Emilio Lozoya, director de Pemex, o a José Antonio Meade, actual canciller.
La pregunta central sobre lo que le depara al país en los siguientes cinco años que comprenderá la Presidencia de Peña Nieto se reduce a calcular si el político mexiquense estará cómodo administrando lo obtenido en sólo una sexta parte de su mandato, o intentará construir un legado con mayor grandeza, justo de lo que carece la herencia de las gestiones panistas, a cargo de Vicente Fox y de Felipe Calderón, quienes tardaron más en mudarse a Los Pinos que en dejarse caer en los brazos de los intereses creados que por décadas han atorado la evolución del país, y que permanecieron intactos durante 12 años.
Uno de estos actores lo constituyen los sindicatos, un ejemplo de monopolio político y económico, cuya encarnación más clara durante los presidencias del PAN la representó la ex lideresa magisterial Elba Esther Gordillo. A ella se le entregó un segmento del poder del Estado por la vía del control absoluto o parcial de diversas instituciones –el ISSSTE, la Lotería Nacional, Educación Pública–, lo que incluyó el acceso a presupuestos de importantes magnitudes. Ello se reprodujo en diversas entidades federativas del país, donde la dirigente gremial pactó con los respectivos gobernadores un esquema de complicidad política y financiera.
La señora Gordillo está hoy en la cárcel. Días antes de su derrumbe decidió desafiar al gobierno de Peña Nieto. Incluso, en su último acto público aprovechó la megalomanía del gobernador de Puebla, el panista Rafael Moreno Valle, para invitarlo a su fiesta de cumpleaños, donde virtualmente lo “destapó” para la Presidencia del 2018.
Carlos Romero Deschamps, dirigente del sindicato petrolero, personifica ahora al líder enriquecido con fondos públicos, al dirigente colocado en la cúpula de una red de dirigentes regionales engarzados por la corrupción. La caprichosa hija de Romero Deschamps pasea en aviones propiedad del sindicato acompañada de sus amigos y sus mascotas.
Pero el señor Romero no es la señora Gordillo. Él ha hecho saber al gobierno que está dispuesto a presentar su renuncia cuando le sea solicitado. Los tiempos de ello estarán determinados, de acuerdo con información disponible, a la maduración de las leyes reglamentarias derivadas de la reforma petrolera. Un proceso en el que no se desea una insurrección gremial como la que ha acompañando a la reforma educativa.
Es posible que el gobierno enmarque la salida de Romero y otros dirigentes eternizados en la expoliación de sus respectivos sindicatos, en el relanzamiento de la propuesta Comisión Nacional Anticorrupción, ahora más urgente que nunca. Ello supondría un soporte clave para un nuevo ciclo de propuestas que mantengan vigentes las aportaciones de la administración peñista y sigan desahogando la agenda de transformaciones del país, detenida por tantos años.

No hay comentarios:
Publicar un comentario