viernes, 24 de enero de 2014

Tony Garza y la baba de los texanos

@NietzscheAristovie 24 ene 2014 11:16
  
 
Se ve que con la reforma impuesta a Peña, los texanos continuarán su expansión, ahora en el subsuelo mexicano y a costa de una de las últimas riquezas pertenecientes a la nación.
Se les hace agua la boca. Es incontenible la baba que secreta el hocico depredador de los texanos quienes han querido, junto con el olvido de la historia, desechar la “mitología”. La historia de unos maleantes que llegan invitados a la casa de una familia y se quedan con ella sacando a patadas a los propietarios de la misma (la historia verdadera de Tex-jas) y la “mitología” nacionalista del petróleo mexicano echada abajo por una ilegítima reforma que aplauden con emoción.
Tony Garza, embajador de Estados Unidos en México de 2002 a 2009, nacido en Brownsville, Texas, nieto de inmigrantes mexicanos (es decir, parcialmente mexicano, su pueblo y Matamoros significan un tráfico constante –en el sur mexicanos, en el norte “hispanos”-; claro, la asunción de la ideología sajona-gringa desnaturaliza a cualquiera, como a ese ser vil nacido en San Antonio llamado Alberto Gonzales, abogado del gobernador texano Bush Jr., que contribuyó a la ejecución implacable de muchos inmigrantes condenados [lo que continúa sucediendo], y quien siendo aquél ya presidente, sería nombrado Fiscal General y validaría y promovería la corrupción, la política de terror de su jefe y la tortura), egresado de la Universidad de Austin, casado y divorciado de la millonaria heredera del cofundador de Grupo Modelo y CEO de Tresalia Capital, María Asunción Aramburuzabala, se retiró de la política formal y ahora es “consultor” de emocionadísimas empresas texanas interesadas en “invertir” en México a raíz de que la reforma energética fuera aprobada en un 2 x 3 por orden ¿de quién? Su oficina está en Paseo de la Reforma.
Allí lo entrevista Víctor Hugo Michel, de Milenio (“‘Emociona’ a texanos la reforma”; 22-01-13). Sonriente, Garza explica el interés de las compañías estadounidenses por las leyes secundarias de la reforma pues decidirán su futura participación en la exploración del petróleo y el gas exquisto; al parecer son expertas en el dañino fracking, o técnicas de fractura hidráulica. Trasmite la emoción de las compañías ante la “oportunidad de oro” de México por una apertura no consultada a los mexicanos y concretada por Peña y la corte de bonificados diputados y senadores a sus órdenes. Y se da ánimo para amenazar con la idea que han venido “vendiendo”, la nueva autosuficiencia petrolera de Estados Unidos que podría dejar al país en riesgo de perder el tren del desarrollo “norteamericano” (los mexicanos ya son norteamericanos desde el fallido y expoliador TLC); y antes que eso, hay que sacar del subsuelo todo lo que se pueda, que sólo se llevarán hasta un 50% de lo extraído.
El texano explica la emoción texana:
“Estas empresas se sienten muy optimistas, les gusta lo que están leyendo sobre las posibilidades de apertura que hay en México, y lo ven como algo muy positivo. Pero al mismo tiempo hay que entender que estos son empresarios astutos y pacientes. Y están viendo muy de cerca no sólo la legislación inicial, lo que yo llamo la arquitectura, sino que estarán pendientes de las leyes secundarias y los posibles retos judiciales a la ley. Repito, son optimistas de las posibilidades, pero también estarán haciendo sus estudios e investigaciones y viendo las cosas muy de cerca.”.
En una nota que pareciera concertada con la anterior, el diputado priista Javier Treviño Cantú, de Nuevo León, confirma el mismo día la emoción de Garza, “Texanos ya están apuntados” (Milenio, 22-01-13). Y por ello anda recorriendo Houston, Dallas, Austin (¿también como consultor?).
El robo de Tej-xas, como es sabido, se fraguó recién independizado México de España. En columna anterior escribí: “…todo inició con el consentimiento del gobierno mexicano de Iturbide -convertido en Ley en 1825- para que colonos gringos llegaran a trabajar y vivir en territorio nacional… Una colonia con 300 familias encabezada por Moses Austin y su hijo Stephen constituida en 1821 al noroeste del territorio texano. Este suceso se convertiría en algo así como invitar a alguien a casa y ese alguien echar al dueño con patadas al trasero; esa es la historia de Texas, la del hurto de la propiedad ajena.” (“El Álamo en versión de Taibo II”; SDPNoticias.com, 13-04-12).
Con la memoria refrescada, se ve que con la reforma impuesta a Peña, los texanos continuarán su expansión, ahora en el subsuelo mexicano y a costa de una de las últimas riquezas pertenecientes a la nación.
Y después de todo, el director de Pemex nombrado a modo para este sexenio, un activo amigo de empresas petroleras trasnacionales, se apellida también Austin, Lozoya Austin.

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