viernes, 24 de enero de 2014

Forbes los hace. El Lobo de Wall Street y el Lobito Manuel Arroyo que gasta como nadie en México

@FedericoArreolavie 24 ene 2014 15:52
  
 
Entre las películas de moda está “El lobo de Wall Street”. Es la historia de uno de tantos emprendedores que, de la nada, construyen una fortuna, derrochan dinero en forma obsesiva y se llegan a creer dueños del mundo hasta que su propia ambición los destruye. El filme es una comedia dirigida por Martin Scorsese en la que actúa, al parecer muy bien, Leonardo DiCaprio.
En 1991 fue la revista Forbes la que hizo famoso, en Estados Unidos, al Lobo de Wall Street. Pues bien, en su edición mexicana del 15 de enero de 2014 Forbes buscar vender al público nacional a un Lobito criollo que de pronto empezó a dar motivos para mencionarlo en los medios de comunicación.
El Lobito se llama Manuel Arroyo y tiene tanto dinero que ha comprado el diario El Financiero (con la ayuda del grupo político de Ernesto Cordero y Felipe Calderón), está remodelando este periódico invirtiendo realmente muchos recursos y, al mismo tiempo, trabaja para producir en México, también a un costo elevadísimo, un canal de televisión restringida especializado en economía y finanzas.
Como el dinero no es problema para el señor Arroyo, viaja en su propio avión… conste, un avión de los grandes, de esos de carísima operación. Recordemos que, si entre los perros hay razas, entre los ricos hay algunos que se tienen que conformar con jets pequeños o medianos, mientras que otros, los meros meros, pueden darse el lujo de viajar siempre en aeronaves de verdad imponentes.
Para hacer crecer a El Financiero, cuya edición totalmente renovada conoceremos en febrero, Arroyo ha contratado la asesoría de los más costosos despachos especializados en periodismo y estrategia de negocios, y además se ha hecho de los servicios de algunos columnistas y editores conocidos a los que sacó de sus antiguos diarios a billetazos (sueldos mensuales de entre 400 mil y 700 mil pesos no son anormales en la nómina de Manuel Arroyo).
Y bueno, como al señor Arroyo se le hace chico el mar para echarse un buche de agua, ha contado a la revista Forbes (edición mexicana, conste; todavía no es él tan importante) que ya está más que listo para invertir lo que sea necesario, ¡y es un proyecto de alrededor de mil millones de dólares!, para quedarse con alguna de las nuevas cadenas de TV abierta que pronto se van a licitar.
¿De dónde sale el dinero de Manuel Arroyo? Quién sabe. El hecho es que lo tiene y lo gasta (en los restaurantes del DF se le ve con frecuencia abrir botellas de 30 mil a 40 mil pesos, sí, como si fuera gobernador de Tabasco).
Ya se verá cómo le va a Manuel Arroyo en su aventura de El Financiero y el canal de noticias económicas, para el que ha contratado la marca Bloomberg. Y pronto, también, se sabrá si tiene tantos dólares en sus cuentas bancarias como para quedarse con la nueva TV, de tal forma de convertirse en competidor y colega de Emilio Azcárraga Jean y Ricardo Salinas Pliego.
A don Manuel Arroyo, el Lobito mexicano, se le desea el mejor de los éxitos, es decir, ojalá no le vaya como al Lobo de Wall Street que terminó, pobre, en serios problemas con la justicia de Estados Unidos por el hecho de haber recurrido a muy malas mañas para conseguir su dinero.

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