viernes, 24 de enero de 2014

La graciosa huida de Ebrard del PRD

@alexiabarriosgjue 23 ene 2014 16:14
  
 
No hay condiciones para que Ebrard gane en elección abierta, en un consejo por decisión de un congreso

Algunos columnistas políticos dedicaron este día a hablar de Marcelo Ebrard Casaubón. Mismos datos y mismos indicios, filtrados quizá por el propio ex jefe de Gobierno o por algún miembro de su equipo: su eventual salida del PRD.
 ¿Las razones? La cada vez más complicada posibilidad de dirigir al PRD, y peor aún, ser su candidato presidencial en 2018. Así de simple y de sencillo.
 Por una parte, no hay condiciones para que Ebrard gane en elección abierta, en un consejo por decisión de un congreso. Un partido tan tribal como el PRD no permite que ningún aspirante avance si no es con la bendición de alguno de los cuatro grupos más fuertes: los bejaranos, chuchos, los bautistas y los amalios. Hoy ninguno de éstos apoya totalmente al otrora carnal Marcelo, a pesar de que no tienen un cuadro de peso para suplir sus acostumbrados caudillismos (primero Cuauhtémoc, luego AMLO, hoy nadie).
 Por la otra, al dúo MECs  (Manuel Camacho-Marcelo Ebrard) le han fallado todos sus amigos gobernadores. La de Tabasco –o sea, la esposa de Arturo Núñez— ya olvidó los apoyos económicos y en especie que recibió del GDF para administrar la ayuda de las inundaciones y literalmente no pela a Ebrard; el de Guerrero amenaza con regresar a los brazos de su compadre Peña y el PRI para evitar las auditorias; el de Morelos está casado con Osorio Chong y en el DF, Mancerita no quiere saber de Marcelo, pues sabe que forma parte de la mano que le mece la cuna.
 Aunque la elección para el próximo líder del PRD nacional estaba programada para marzo de 2014, luego de que en el Congreso Nacional realizado en diciembre  se cambiaron los Estatutos, este partido entró en un impasse, porque las modificaciones estatutarias debieron ser calificadas por el casi extinto IFE y aún no hay siquiera nuevo Instituto Nacional de Elecciones y, para colmo, durante dicho Congreso, los MECs impugnaron  los cambios y tendría que ser el TEPJF el que falle al respecto. En resumen, habrá Chuchos para rato en el CEN perredista, a menos que negocien un nuevo interinato.
 Así las cosas, el tiempo político para los MECs se acorta y los espacios para llegar con Marcelo como candidato al 2018 son muy complicados. De ahí que fieles a su propio estilo, el aparato de comunicación de los MECs estén enviando señales para crear expectativas y ejercer presión sobre las tribus del PRD y para abrir sus cartas de negociación con otras fuerzas políticas. “O me aceptan como soy o me voy a otro partido”, es el mensaje detrás de los trascendidos en este día.
 Las posibilidades de éxito de los MECs son pocas, aun cuando hay ventanas de oportunidad que se le abren en el Movimiento Ciudadano, donde Dante Delgado y otros ya le tienen reservado un lugar, o para apoyar a Rafael Moreno Valle, el elbista híbrido y dizque consentido del propio Peña Nieto. La otra ventana no existe, pero busca abrirla: suplir en el liderazgo de MORENA a Andrés Manuel López Obrador en Morena, dada la salud, agotamiento y el hartazgo del ex candidato presidencial.
 Los dados que juegan los MECs están en el aire y en el corto plazo habrán de escoger su nuevo futuro, ese futuro que han querido tener desde que trabajaron en el proyecto salinista y que nomás no han podido consolidar.

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