miércoles, 9 de julio de 2014

AMLO en el Vaticano, Slim grita #NoEraPenal y la recuperación que ya todos ven…

@FedericoArreolamié 9 jul 2014 13:13
  
 
1.- Andrés Manuel viaja a Roma.
Me encantó la crónica que en Facebook hizo Andrés Manuel López Obrador de su visita, en Semana Santa, a los museos del Vaticano. Celebro que ya no exista el Andrés Manuel que rechazaba hacer turismo en el extranjero. Los placeres burgueses, de vez en cuando, no tienen nada de malo e inclusive ayudan a eliminar el estrés, que en el caso de AMLO siempre es muy grande.
Andrés ya entenderá la utilidad de los aviones privados para sus giras políticas. Morena tendrá presupuesto para alquilarlos de vez en cuando, y lo hará para ganar eficacia en sus campañas electorales.
Lo único que me molestó del escrito de Andrés Manuel es la aclaración final: Hice el viaje con el adelanto que me dio la editorial Grijalbo de mi último libro, Neoporfirismo, Hoy como ayer”. No era necesario que lo explicara. Nadie que lo conozca duda de su honestidadTiene millones de seguidores porque se le considera, sobre todo, un político decente. Sus ingresos son moderados, pero suficientes para pagarse algunos lujos menores, como el de viajar a Roma en clase turista y pernoctar en hoteles de menos de cinco estrellas.
Andrés Manuel no es un hombre rico, sino de clase media. Le pagan por sus libros y Morena le da un salario apenas justo en comparación con todo lo que trabaja. Espero que, después del próximo viaje que realice a cualquier destino turístico del primer mundo, nos vuelva a reglar un artículo para contarnos sus experiencias con el buen estilo literario que le caracteriza. Y no, no tendrá que justificar nada.

2.- El  #NoEraPenal de Carlos Slim
Según el columnista Julio Hernándezde La Jornada, “el #NoEraPenal se ha convertido en desahogo de frustraciones, pretexto de derrotas”. Tiene razón. Antes de que se le declarara oficialmente derrotado en el tema de la legislación secundaria de la reforma a las telecomunicaciones, el ingeniero Carlos Slim ha gritado con fuerza ¡#NoEraPenal!. Es lo que hizo al anunciar que sus empresas van a vender activos para que dejen de ser consideradas agentes económicos preponderantes, de tal forma de evitarse costos elevadísimos y poder participar, al mismo tiempo, en el negocio de la televisión de paga, que es el que más futuro tiene.
Ha sido elogiado Slim por esa decisión, pero sobre todo ha merecido aplausos la iniciativa propuesta por el presidente Enrique Peña Nieto. Ya puede el gobernante de México, como he leído en el Financial Times, callar a los pesimistas que han dudado de la efectividad de las reformas estructurales.
Necesitó Slim mucha sangre fría para hacer lo que hizo. Es que, carajo, no es fácil aceptar cortarse un brazo para poder seguir viviendo. Pero Slim, como dicen en el citado diario británico, no es un capitalista sentimental. Es más un inversionista que sabe jugar con sus activos que un empresario creativo emocionalmente apegado a los negocios que fundó o a los productos que inventó: “Es más un Warren Buffett que un Steve Jobs”.
La va a ir muy bien a Slim, pero no creo que esto sea una buena noticia para su odiado competidor, Televisa.
Según @farreola, “Slim para dejar de ser preponderante tiene que vender un negocio del tamaño de Telefónica en México. El que lo compre va a tener que pagar unos 20 mil millones de dólares. Quien tenga 20 mil millones de dólares tiene músculo financiero para competir con Slim y con Televisa en celulares, telefonía fija, TV restringida y datos”.
Pero “Telefonica no puede comprar todo el paquete porque, si lo hiciera, sería en automático preponderante”. Así las cosas, solo pueden comprar lo que Slim venda gigantes como Vodafone, Sprint,  Verizon y Deutsche Telekom. “Cualquiera de ellos”, dice @farreola, “será fácilmente del tamaño de Televisa en Cablevisión. Y Slim, con el 10% de lo que reciba por lo que venda, también muy fácilmente será del tamaño de Televisa en Cable”.
Es decir, le sobrará a Slim liquidez que podrá usar en el desarrollo de contenidos para TV. Una liquidez superior a todo lo que vale Televisa, incluyendo sus negocios de televisión abierta y restringida y sus empresas editoriales y lo demás que controle Emilio Azcárraga.
Lo extraordinario es que ya se configura un mercado de televisión, telefonía e internet en el que habrá mucha competencia. Es lo que, después de años de ajustes y aun de procesos jurídicos, iba a lograr la reforma a las telecomunicaciones. Con lo hecho por Slim, es algo que llegará muy pronto.
Se trata de una gran noticia porque la competencia significa mayores inversiones, y estas necesariamente se traducirán en mayor crecimiento que en última instancia significa más y mejores empleos.
3.- Ahora sí los de la “recesión” ven el crecimiento.
Ya se ven los resultados de las reformas estructurales, aunque estas no han terminado de instrumentarse. Está pendiente la energética que acelerará el crecimiento. Pero aun antes de que las inversiones en telecomunicaciones y en petróleo y electricidad se materialicen ya hasta los más escépticos admiten que la economía mexicana se mueve hacia arriba. Uno de los economistas que, hace un par de meses, más hablaron de “recesión”, el señor Jonathan Heath, @jonathanheath54 en Twitter, admite, aunque a regañadientes, que las cosas van bien.
En su artículo de esta semana en Reforma, Heath habló de que el “Inegi dio a conocer los resultados de su Sistema de Indicadores Cíclicos para abril”. Admitió que el Indicador Coincidente entró a la fase de recuperación, y si a esto “añadimos la información proporcionada por el Indicador Adelantado, que está creciendo y se ubica por arriba de su tendencia de largo plazo, muy pronto deberíamos encontrarnos ya en una nueva fase de ‘expansión’...”.
Después el economista se mete en un rollo profuso y no del todo relevante para explicar qué son los indicadores y aclarar las diferencias entre la “recesión” en sentido clásico y en un nuevo sentido que a Heath le da la gana utilizar. Se justifica el señor Heath porque en se metió en una absurda polémica en la que perdió cuando el secretario de Hacienda, Luis Videgaray, 
Lo que sea, ahora Heath ve las cosas bien, a diferencia de hace no muchas semanas en que las veía mucho muy mal: “Debemos tomar la nueva trayectoria del indicador como señal positiva del rumbo de la economía. De entrada, tres de los seis componentes del indicador cíclico se ubican en ‘recuperación’, mientras que los otros tres están ya en ‘expansión’. Esto significa que mientras todos señalan una mejoría, el comportamiento de la actividad industrial, los asegurados permanentes del IMSS y la desocupación urbana se ubican incluso por encima de su tendencia de largo plazo… En otras palabras, parece ser que la tan anhelada mejoría económica, que tanto han prometido los funcionarios públicos, empieza a asomarse”.
Eso sí, para no verse tan mal por haber pronosticado un desastre apenas el pasado mes de mayo, Jonathan Heath se ve en la necesidad de precisar que “es de esperar que nuestra nueva fase de recuperación y posterior expansión serán muy lentas. En otras palabras, iniciamos una nueva etapa de crecimiento, pero todavía no promete ser muy vigorosa”.
No se han concretado las reformas más relevantes en términos de generación de inversiones y las buenas noticias ahí están, qué bueno. México merece salir adelante.

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