#ReformaEnergética: Imposición cumplida sobre riqueza nacional; ¿qué queda?
Con el modelo llamado “neoliberal”, desde Carlos Salinas de Gortari a Enrique Peña Nieto, pasando por Vicente Fox y Felipe Calderón, a través del fraude electoral o la compra del poder, se ha impedido a los mexicanos cumplir su deseo y su convicción de una línea política y económica que vea más por sus intereses ciudadanos y de país y, en cambio, se ha impuesto la ley del “más fuerte”, del más corrupto, del traidor al sentido de nación.
Con el neoliberalismo sali-peñista -ese amplio paréntesis de poder antisocial-, derechos y conquistas históricas de los mexicanos han sido aplastadas en beneficio de grupos de poder económicos “nacionales” y trasnacionales, ya se trate de Carlos Slim o las gigantescas corporaciones que serán las ganadoras de los cambios constitucionales y las nuevas y leoninas leyes secundarias sobre las riquezas naturales del país.
Lejos –me encuentro en la zona del Báltico-, me entero de lo ya previsto: la inevitable aprobación de leyes antinacionales y aun expropiatorias, por parte del grupo de legisladores al servicio de ese poder trasnacional que impulsa la imposición de ese neoliberalismo fracasado como política social; lo que obviamente no le importa. Los problemas y las muestras internacionales de miseria, pobreza, desigualdad y corrupción son la evidencia de ese fracaso que aún se inflige sobre el mundo, ese mundo que pareciera estar regido por un perverso y pequeño grupo de poder que se alía con, o impone a los poderes locales a cualquier precio.
Mucha razón le va al título de la nota de Aristegui Noticias que resume las preocupaciones de los participantes de la mesa de debates de MVS, “Reforma energética abre puerta a saqueo, ¿en beneficio de quién?” (21-07-14). Y la pregunta, naturalmente, no refiere una duda en la cual se incluya al ciudadano, sino a los distintos grupos que competirán por quedarse con un “trozo del pastelazo” de la riqueza nacional.
Hay una “‘…triste historia de privatizaciones’, cuando se pasa de manos del Estado a manos privadas”, afirma Denise Dresser. “…la alianza PRI-PAN en el Congreso es avasalladora”, y con la reforma “se abre la puerta al saqueo de bienes nacionales y destrucción ambiental”, cree Sergio Aguayo. Lorenzo Meyer establece: “…la reforma energética es un arca de la alianza nueva; el poder entrega parte importante de la riqueza, en principio única, de todos, ahora va a ser privada, y esos privados pagarán con apoyo político a quienes están concluyendo esta reforma petrolera, ‘que inició su historia desde que Carlos Salinas inició la privatización y entregó Telmex a Carlos Slim’; … actualmente hay un crecimiento insignificante en México, … contrario a ello la ganancia del ‘capital’ creció muchísimo; … hay una ‘concentración obscena de la riqueza’”.
Julio Hernández López, por su parte (Astillero, 22-07-14) sugiere una “contrarreforma agraria”, una traslación impuesta, violenta incluso, del principio zapatista de “la tierra es de quien la trabaja”, de manos campesinas en condición vulnerable, a la de las empresas nacionales o trasnacionales que así lo dispongan para explotar los hidrocarburos, que para eso tendrán la nueva legislación a su gusto.
Mientras tanto, los privilegios y la corrupción en el sindicato petrolero continúan intactos. Y la izquierda oficialista y la crítica no han logrado levantar ningún espíritu de protesta.
Revertir lo que con tanta saña contra la nación y sus ciudadanos se ha impuesto tan rápido, sin consultar, sin la consideración de los intereses nacionales, sólo tendrá dos posibilidades, si esto no es mucho “soñar”: que funcione la consulta ciudadana sobre esas reformas en 2015, y que las organizaciones campesinas independientes logren cohesionarse en torno a la afectación de sus intereses y que logren hacer crecer la protesta a nivel nacional en contra de las reformas; al menos en capítulos como el indignante y violento de la “ocupación temporal” de tierras.
Releo, en esta lejanía de belleza báltica, El luto humano, de José Revueltas. Y he repasado una vez y otra vez y otra, un pequeño párrafo que al exteriorizar la recia voluntad del autor y quizá el sentido de su ser, expresa asimismo el único hilo que a veces queda de aliento cuando se han perdido (en esta ocasión, por robo o práctica desleal y antidemocrática del adversario) las batallas y sólo resta el individuo, aislado, pues la colectividad se ha perdido. Sólo queda el individuo y el orgullo de una convicción. A veces, los vuelcos del tiempo dan ocasión a que ese deseo sostenido de la convicción cobre nuevo vigor. Esto es lo que escribe Revueltas:
“Pero el cansancio golpea de pronto; el cansancio y el pensamiento: caminar, vencer por encima de todo; que dure aún, que palpite aún, que sea aún corazón el corazón. Esto, finalmente, es lo que resta del hombre, lo que le queda finalmente: rabia pura, dientes, cólera de salvación”.
Y claro, las luchas cotidianas, sobre la práctica y lo práctico, tendrán que seguirla dando quienes, más allá de la ideología, son movidos por una convicción, un sentido de nación y país, de ciudadanía y solidaridad social y humana.

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