viernes, 7 de octubre de 2011

Hablándole de tú a Calderón-- JANE DE LA SELVA

Calderón: Tú destruiste los principios de la legalidad en México. Tú te prestase a anular nuestras libertades democráticas. Has sido una amenaza para la sociedad mexicana. Para compensar tu criminalidad ética, que no sólo incluye el robo electoral, te escudas hoy en la cortina de humo de supuestos logros macroeconómicos que te han servido para velar el estancamiento interno. Has debilitado a las instituciones como ningún otro gobierno del México moderno. Has comprometido la patria a la explotación de intereses particulares y pretendes acrecentar este “potencial” sin voltear para adentro, sin dirigir constitucional y pragmáticamente esos réditos al beneficio común.



Tu complicidad ha sido franca e influyente para con las causas inhumanas, pero aseguras tu partido y tu gobierno se basan en el sentido humanitario. De lo más delicado ha sido el atentar contra los derechos de nosotras las mujeres, considerándonos una ubre, una lavadora con patas, como en su día escupió tu colega Fox. Promueves la erradicación de nuestro libre albedrío, ensañándose colectivamente contra la mujer que decide terminar un embarazo no deseado. Un embarazo, no un ser. La creencia de la fe, inmiscuida ilegalmente para boicotear decisiones del orden civil, de los derechos inalienables. El ser humano mujer, en el México bajo tu tiempo, retrocediendo en el avance logrado en un siglo a favor de nuestra valoración como personas.



Concuerdas y promueves como homicidio calificado nuestra libertad de decidir, ¿cómo te atreves a llamar demócrata a tu partido, a tu gobierno? “Demócrata de centro” te autonombraste hoy. Cuando México conoce tan bien tu fiel temperamento de ultra derecha conservadora y reaccionaria ante las causas de nuestras libertades. Apelas y defiendes, pero sólo, mediáticamente, lo que no has practicado. Constante utilizas ideas y menciones del proyecto de nación que nos ofrece AMLO, para emular a quien la población sí reconoce como humanista, intentando colgarte de su imagen con autoridad moral, pero obviamente, sin ningún éxito. Lo que definió con más determinación, durante los años de tu mal gobierno, las virtudes que atraen cada día a más ciudadanos y ciudadanas libres y solidarias al magno movimiento que encabeza el tabasqueño y que ha transformado la conciencia de millones de patriotas.



México conoce ya demasiado bien tus reales intenciones, Calderón. Sueltas un blablablá en el foro latinoamericano que te presentas a inaugurar, sólo para reiterar por décima vez que no sólo no habrá debate en cuanto al desarme, sino que seguirá el embate mortífero en las calles. Dices enfrentar al enemigo con toda la fuerza del Estado, pero seguimos amenazados y con mínimas detenciones en el ámbito de la función pública. Amenazados por instituciones cómplices. Sin embargo, aseguras en tu perorata ante el micrófono, que por sí mismas, las autoridades no han logrado detener la violencia, y se quedan sin dar crédito los que te escuchan, luego de tanto haber encumbrado sus facultades.



Entonces, culminas tu discurso repitiendo una clara obsesión, que no logras alcanzar porque no está en ti, porque has comprobado que no trabajas para ello: “La parte más importante de esta lucha, es contar con una normatividad que permita reconstruir el tejido social a partir de valores, a partir del respeto, la justicia y la democracia”. Como vemos, no cabe duda que AMLO, es un ejemplo político a seguir. Hasta para ti, Calderón…no obstante lo hayas considerado, erróneamente, tu pesadilla.

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