viernes, 7 de octubre de 2011

Steve Jobs en México, nini o vendedor callejero-- FEDERICO ARREOLA

“¿Ysi Steve Jobs hubiese sido mexicano?”, pregunta Sergio Sarmiento en su columna de Reforma (http://www.reforma.com/editoriales/nacional/628/1254761/). La respuesta que da el columnista es que la empresa fundada por Jobs en un garaje habría sido cerrada por no dar las mordidas necesarias para operar. Es que, en México, sin mordida no hay negocio.



Por su parte, en SDPnoticias, la pedagoga Anel Guadalupe Montero Díaz especula acerca de cómo le habría ido al niño Steve en una escuela Mexicana, y concluye que los profesores le habrían pedido a su mamá que no acudiera a presentar la prueba Enlace para no afectar el promedio del grupo (http://sdpnoticias.com/columna/5138/Educando_a_Steve).



Con sus antecedentes familiares, en un país que no brinda oportunidades a los menos favorecidos por la suerte, Steve Jobs no habría sido el genio que fue, sino casi seguramente habría tenido que resignarse a la vida del paria o la del nini.



Cito a Sarmiento:



“Es muy probable que (Jobs) no hubiese encontrado una familia que lo tomara en adopción de recién nacido, como ocurrió en Estados Unidos, ya que las leyes en México parecen estar hechas para que los niños que son dados en adopción nunca encuentren un hogar. De adolescente, habría sido detenido y extorsionado por policías que lo habrían considerado presa fácil por usar el pelo largo y quizá sustancias prohibidas. Al abandonar sus estudios universitarios, habría sido rechazado por la sociedad y considerado un fracasado. Habría tenido que trabajar en un taller mecánico, con un horario extenuante que no le habría dejado tiempo para pensar…”.



Y, desde luego, Jobs en México, si hubiera fundado una empresa de tecnología en el garaje de su casa, habría tenido que cerrarla presionado “por los inspectores por no dar las mordidas necesarias para operar”.



En el mejor de los casos, el genio “habría pasado meses o años tratando de dar de alta la compañía ante Hacienda, el IMSS, la Secretaría de Relaciones Exteriores y la delegación o el municipio. Al final no habría tenido dinero para pagarle al notario”.



Así que, “es muy probable que, después de algunos intentos, Jobs hubiese optado por vender calculadoras chinas en un semáforo de la ciudad”.



Pero, si a pesar de las dificultades para emprender negocios desde cero en México, Steve Jobs hubiera podido desarrollar tecnología, “los oligopolios en el negocio se habrían coludido para impedirle alguna penetración significativa en el mercado. Sus grandes rivales, por otra parte, habrían sido subsidiados por el gobierno”.



Y si hubiera podido vencer con sus innovaciones a los oligopolios, “los burócratas le habrían impedido entrar al mercado del internet, la telefonía o la música. Para eso necesitaría nuevas autorizaciones del gobierno”.



Ya en el colmo, si a pesar de todo Jobs hubiera podido crear en México una empresa como Apple con un valor de más de 300 mil millones de dólares, “habría surgido un movimiento político para castigarlo por su éxito. Se le acusaría de ser demasiado exitoso en lo empresarial y demasiado rico en lo personal”.



En suma, afirma Sergio Sarmiento desgraciadamente con razón, “si Steve Jobs hubiese sido mexicano, es muy probable que hubiera terminado trabajando en la economía informal. Son las circunstancias las que definen hasta dónde puede lograr su potencial un individuo”.



¿Y en la escuela elemental cómo le habría ido?



Anel Guadalupe Montero Díaz lo sabe a la perfección: le habría ido muy mal. Cito a la especialista en educación:



“Su madre biológica lo otorgó en adopción, lo que sugiere predisposición a problemas de aprendizaje considerando que fue un hijo no deseado… Peso por debajo de la norma. Posible anemia…. Presenta problemas en la vista, se tendrá que sentar cerca del pizarrón”.



Encima, “no es muy sociable. Presenta problemas para integrarse al grupo. No pone atención, se la pasa mirando al techo del salón y dibujando cosas que nadie entiende. Es obsesivo-compulsivo. Tiende a ordenar los lápices de mayor a menor y a organizar sus libros por colores. Estandariza lo inimaginable, desde la fila de la tiendita hasta los equipos de deportes”.



Un muchacho condenado a ser un mal estudiante, sin duda, que solo “estudia ‘para pasar’ las materias. No se esfuerza por obtener 10. La materia de español no le interesa, excepto por la caligrafía, se la pasa haciendo planas de letras y copiando el estilo de algunos de sus compañeros. Ha sido sorprendido durmiendo en horas de clase. No tiene interés en la escuela”.



En el mejor de los casos habría sido evaluado con un “aprobado con acompañamiento”. De ahí que el profesor habría considerado la posibilidad de pedirle a la mamá de Jobs que no acudiera a presentar el examen de ENLACE, por su desempeño escolar tan pobre que seguramente iba a afectar el promedio general del grupo y por ende el estímulo económico que recibirá el profe por haber logrado que sus alumnos acrediten un instrumento de evaluación estandarizado.



Seguramente a Steve Jobs algo así le pasó en Estados Unidos, cuyo sistema educativo, como el mexicano, no está diseñado para formar genios. Por eso Jobs dejó la universidad. Pero allá, donde la economía es mucho más abierta y la burocracia bastante menos molesta, pudo en su garaje fundar una empresa sin que lo molestara nadie. Por cierto, una de las empresas más importantes de la historia. En México, habría tenido que conformarse con ser vendedor callejero, limpiaparabrisas o bien, en los últimos tiempos, sicario de la mafia.

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